El Palau del Marqués de Campo, sede del Museu de la Ciutat, lleva desde este viernes una nueva energía entre sus muros barrocos: la exposición 'València Queer. Identidades artísticas contemporáneas' ha abierto sus puertas con la voluntad de convertir el arte en un espejo de la diversidad, la memoria y el cuerpo en todas sus formas. La muestra, organizada por el Ayuntamiento de València, llega en un momento especialmente significativo: la ciudad se prepara para acoger los Gay Games 2026, el mayor evento deportivo y cultural internacional de la comunidad LGTBIQ+, que reunirá entre el 27 de junio y el 4 de julio a más de 10.000 participantes de 81 nacionalidades.
Una panorámica plural del arte valenciano contemporáneo
La exposición, que podrá visitarse hasta el 30 de agosto, está comisariada por Óscar Segrelles, gestor cultural graduado en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València y la Bauhaus-Universität Weimar, y con un máster del Sotheby's Institute of Art especializado en mercado de arte contemporáneo. Su propuesta no busca encerrar lo queer en una categoría fija, sino todo lo contrario: plantear la identidad como un territorio en permanente expansión. El recorrido articula nueve espacios expositivos en los que conviven pintura, escultura, fotografía, instalación, arte textil e ilustración, disciplinas que, juntas, componen una lectura poliédrica de València desde sus márgenes más creativos.
El punto de partida del itinerario es ya una declaración de intenciones: un prólogo colectivo formado por abanicos intervenidos por los propios artistas participantes. Un objeto arraigado en la tradición valenciana —símbolo del verano, de las fallas, de la calle— reinterpretado desde los lenguajes de la diversidad contemporánea. Pocas imágenes resumen mejor lo que la muestra propone: diálogo entre lo local y lo global, entre la herencia y la ruptura.
Ocho artistas, ocho miradas sobre el cuerpo y la memoria
La nómina de participantes combina figuras consagradas del arte español con voces más recientes del activismo y la cultura visual valenciana. Miquel Navarro, Premio Nacional de Artes Plásticas y referente internacional de la escultura, aporta una obra que interroga la relación entre cuerpo, arquitectura, deseo y memoria. Su presencia en la muestra no es anecdótica: Navarro lleva décadas construyendo un universo propio que ahora dialoga, desde otro ángulo, con la mirada queer.
Antonio Ovejero despliega una celebración de la identidad a través del color, el artificio y el exceso visual, en conversación directa con la arquitectura barroca del propio palacio. Carlos Corredera entrelaza mitología clásica, memoria LGTBIQ+ y tradición festiva valenciana en una pintura que no renuncia a la belleza como argumento político. La fotógrafa Eva Máñez, por su parte, ha construido un archivo de visibilidad y activismo que transforma la imagen documental en memoria colectiva.
Anna Maria Staiano sitúa el cuerpo femme, trans y queer en el centro de una práctica artística atravesada por más de tres décadas de activismo; Antonio Portillo trabaja desde la escultura textil y la costura para abordar el cuidado y las afectividades; Martin Kámen explora el duelo, el ritual y la intimidad compartida por la comunidad. Y La Nena Wapa Wapa, referente del arte urbano valenciano, traslada al museo una relectura de la iconografía LGTBIQ+ desde la gráfica contemporánea.
Los Gay Games, el contexto que lo cambia todo
Del 27 de junio al 4 de julio, València acoge los Gay Games, una cita internacional que reunirá a más de 10.000 participantes procedentes de 81 nacionalidades en torno a los valores de participación, inclusión y superación personal. Se trata de un evento deportivo y cultural internacional que se celebra cada cuatro años y que está basado en la participación, el respeto y el mejor desempeño personal. En ese marco, 'València Queer' actúa como un ancla cultural que extiende el espíritu de los juegos más allá de las competiciones: la exposición abrió sus puertas el 19 de junio, más de una semana antes de la ceremonia inaugural, y permanecerá abierta hasta finales de agosto, mucho después de que los atletas hayan regresado a casa.
Desde el 19 de junio hasta el 4 de julio, la ciudad despliega más de 20 actividades pensadas para todos los públicos, con una ceremonia inaugural en el Estadi Ciutat de València. La muestra artística se perfila así como uno de los legados culturales más duraderos de unos juegos que aspiran a dejar huella más allá de las medallas. El festival de cine Pride in Motion proyecta películas con temática LGTBIQ+ en el deporte, mientras la València Queer Fashion Show saca a pasarela más de 40 diseños de diseñadores locales. Un ecosistema cultural que posiciona a València no solo como sede deportiva, sino como capital creativa de la diversidad este verano.
La exposición 'València Queer. Identidades artísticas contemporáneas' puede visitarse de forma gratuita en el Museu de la Ciutat, ubicado en el Palau del Marqués de Campo, hasta el 30 de agosto. Nueve salas, ocho artistas, un abanico —en todos los sentidos— de lenguajes y experiencias que invitan a preguntarse qué significa crear desde los márgenes cuando, quizás, esos márgenes son ya el centro de la conversación cultural más viva de la ciudad.

