El MuVIM acoge '¿Qué tengo en la cabeza?', la exposición de Manuel Fernández donde la moda se convierte en emoción pura

25 retratos oníricos del diseñador Manuel Fernández fusionan arte, moda y fotografía en el MuVIM de Valencia hasta el 4 de octubre.

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¿Puede una prenda de ropa contar lo que no se dice en voz alta? Para Manuel Fernández, la respuesta es sí, y la prueba está colgada en las paredes de la sala Alta del MuVIM de Valencia. La exposición '¿Qué tengo en la cabeza?' reúne 25 retratos fotográficos oníricos que convierten el cuerpo humano en un territorio emocional, donde cada tejido, cada color y cada gesto habla por encima del silencio. La muestra, inaugurada por el diputado de Cultura de la Diputació de València, Paco Teruel, junto al propio artista, podrá visitarse hasta el próximo 4 de octubre.

Un diseñador que lleva décadas disolviendo fronteras

Manuel Fernández no es un nombre nuevo en el cruce entre el arte y la moda. En 1998 ya tuvo la iniciativa de intentar fusionar arte y moda, aunando en una misma pieza el trabajo de artistas de reconocido prestigio y el propio diseño, consiguiendo resultados de una riqueza plástica excepcional. Ese proyecto, conocido como Fashion Art, se convirtió en un fértil proyecto colaborativo con más de 300 artistas plásticos —entre los cuales figuran Manolo Valdés, Genovés, Úrculo, Eduardo Chillida o Canogar— en el que la moda y la pintura se aúnan para crear vestidos concebidos como obras de arte. En su recorrido latinoamericano, Fashion Art alcanzó el millón de visitas y un impacto de 35 millones de personas.

Fernández es el ideólogo de un inédito lenguaje escénico que fusiona el universo de la moda con el pincel de los artistas plásticos, buscando siempre un espacio de interacción con el mundo del arte "de una manera natural, sin grandes ornamentos". Con '¿Qué tengo en la cabeza?', el diseñador da un paso más: ya no interviene vestidos ajenos, sino que construye desde cero un universo visual propio donde la moda y el color vertebran toda la narración. Las prendas dejan de ser vestuario para transformarse en arquitectura emocional. Cada volumen, cada caída, cada gama cromática opera como un código afectivo que el espectador descifra casi sin darse cuenta.

"Nos presenta aquí una obra madura y personal que transforma el retrato en un espacio de reflexión sobre las emociones, la identidad y las inquietudes del presente" - Paco Teruel, diputado de Cultura de la Diputació de València

Siete series, siete estados de ánimo

La exposición, comisariada por Josep Lozano, no es una colección uniforme sino un mapa visual y emocional articulado en distintas series fotográficas que conviven como capítulos de un mismo diario interior. Cada una tiene su propio lenguaje cromático y su propio universo conceptual.

La primera, En peligro de extinción, coloca a animales amenazados en el lugar que habitualmente ocupan las celebridades en las portadas de revistas de moda: una crítica ambiental vestida de glamour. Le sigue Naranja, un homenaje personal a Valencia donde ese color actúa como metonimia de identidad y territorio. En Místicos, figuras en blanco y negro flotan entre la paz y el dolor; la ausencia de color amplifica cada gesto hasta convertirlo en espejo. Vírgenes propone hierofanías femeninas ancladas en la cotidianidad, lo sagrado hallado en lo doméstico.

Después llegan las series cromáticas puras. En Amarillo, el color lo envuelve todo hasta convertirse en atmósfera más que en pigmento, generando una calma luminosa que invita a la ensoñación. Negro tensiona la contradicción entre contención y libertad hasta volverse hipnótico, donde el encierro se lee como marco poético. Y cierra el recorrido Rojo, donde el color domina la narrativa, amplifica silencios y construye un territorio en el que lo simbólico adquiere peso físico.

El MuVIM, escaparate del pensamiento contemporáneo

La elección del MuVIM como sede no es casual. El museo de la Diputació de València lleva años apostando por propuestas que cruzan disciplinas y desafían categorías estéticas establecidas. Manuel Fernández es uno de esos artistas consagrados por su trayectoria y su apuesta decidida por la moda y el arte, comprometido con revertir a la sociedad sus décadas de experiencia. Además de su proyección artística, otra de sus innovadoras fórmulas ha sido enriquecer el sector de la moda y la formación a través de talleres de costura, reciclaje y arte con colectivos en riesgo de exclusión social, colaborando con más de 20 ONG desde 2012.

Para el diputado Paco Teruel, acoger esta muestra encarna la vocación del área de Cultura de la institución: una acción cultural pública abierta, exigente y conectada con la ciudadanía. En ese sentido, '¿Qué tengo en la cabeza?' no es solo una exposición de fotografía ni de moda ni de arte. Es las tres cosas a la vez, y quizás por eso resulta tan difícil de encasillar y tan fácil de sentir. El MuVIM abre sus puertas a esta propuesta hasta el 4 de octubre, tiempo suficiente para preguntarse, frente a cada retrato, qué es exactamente lo que uno lleva dentro de la cabeza.