Aprender valenciano en el propio pueblo, sin desplazamientos ni barreras económicas. Ese es el objetivo que persigue la Diputació de València con la concesión de 102.000 euros repartidos entre 44 entidades locales de la provincia para financiar cursos de lengua valenciana dirigidos a la ciudadanía en general. La iniciativa se encuadra en el plan 'La llengua del nostre poble', impulsado por el departamento de Fomento del Uso del Valenciano, y beneficia a 43 ayuntamientos, siete mancomunidades y la entidad local menor de El Perelló.
Un plan que llega a donde antes no llegaba la formación
La geografía de la provincia de Valencia es tan diversa como sus municipios: grandes ciudades con servicios consolidados y pequeños pueblos donde organizar una actividad formativa puede ser todo un desafío logístico y económico. El plan 'La llengua del nostre poble' nace precisamente para equilibrar esa balanza, garantizando que cualquier ciudadano, viva en un municipio con miles de habitantes o en una pedanía de apenas unos centenares, tenga acceso real a formación en la lengua propia del territorio.
Los cursos subvencionados son de modalidad presencial, complementados con recursos en línea, lo que garantiza una metodología flexible y adaptada a las necesidades actuales. No se trata, por tanto, de un modelo rígido de aula tradicional, sino de una fórmula híbrida que combina el contacto directo entre profesor y alumno con la comodidad de los materiales digitales. Una apuesta que, en tiempos en que el aprendizaje en línea ha dejado de ser una excepción, resulta especialmente pertinente.
La finalidad última es doble: mejorar el dominio del valenciano entre los residentes de la provincia, desde niveles básicos hasta avanzados, y reforzar su uso social en la vida cotidiana, en el ámbito laboral y en las interacciones comunitarias.
El respaldo institucional, en cifras y palabras
La Diputación ha aprobado la concesión de esta línea de subvenciones para mancomunidades, ayuntamientos y entidades locales de la provincia que organizan cursos de valenciano. La dimensión del programa habla por sí sola: con más de cien mil euros distribuidos entre casi medio centenar de entidades, la corporación provincial no solo financia cursos, sino que construye una red de promoción lingüística que se extiende por toda la provincia.
"El valenciano es mucho más que una lengua. Es una manera de entender quién somos, de relacionarnos con nuestro entorno y de mantener vivo un patrimonio que hemos heredado y que tenemos la responsabilidad de transmitir a las futuras generaciones" - Portavoz de la Diputació de València, departamento de Fomento del Uso del Valenciano
"Con este programa garantizamos que cualquier persona, viva en un pueblo grande o pequeño, tenga la oportunidad de aprender, perfeccionar y utilizar el valenciano con normalidad. Queremos que la lengua esté cada vez más presente en la vida cotidiana, porque una lengua crece cuando se habla, se comparte y forma parte del día a día de las personas" - Portavoz de la Diputació de València, departamento de Fomento del Uso del Valenciano
Una lengua que se aprende, pero también se vive
Detrás de cada subvención hay una decisión que va más allá de lo administrativo: la de apostar por la normalización lingüística como política pública. El programa 'La llengua del nostre poble' se concibe como una herramienta estratégica para la normalización lingüística en el ámbito local, y su diseño está pensado para llegar a un amplio espectro de la ciudadanía. No es solo una cuestión cultural, sino también de cohesión territorial: que el acceso a la propia lengua no dependa del código postal.
El presidente de la Diputación, Vicent Mompó, ha destacado que cada vez "hay más municipios interesados en la promoción de nuestra lengua y la Diputación está a su lado para que puedan hacerlo". Una afirmación que, leída entre líneas, sugiere que la demanda crece y que el programa podría seguir ampliándose en futuras convocatorias. De hecho, el recorrido de esta iniciativa demuestra que el plan nació en 2020 y lleva ya varios años consolidándose como uno de los pilares de la política lingüística provincial.
Al final, la pregunta que subyace es sencilla: ¿qué ocurre con una lengua cuando deja de hablarse en los espacios cotidianos? La historia ofrece respuestas poco alentadoras. Por eso, cada vez que una mancomunidad o un pequeño ayuntamiento organiza un curso de valenciano en su salón de plenos o en el local de la asociación de vecinos, está haciendo algo más que impartir gramática. Está eligiendo que esa lengua siga formando parte del tejido vivo de su comunidad.

