Tras convertirse recientemente en sede de la reunión anual de directores de centros asociados de la UNED, con la presencia de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, y del rector Ricardo Mairal, la UNED Alzira-València afronta un nuevo curso con importantes novedades. La apertura del plazo de matrícula para el curso 2026-2027 llega acompañada de una ampliación de la oferta académica, nuevos grados vinculados a las profesiones del futuro, el impulso de las microcredenciales, una firme apuesta por la formación permanente y el avance de uno de sus proyectos más ambiciosos: la construcción de una nueva biblioteca y un moderno aulario en la sede de València.
Con cerca de 7.500 estudiantes en la provincia y cinco sedes repartidas entre València, Alzira, Gandia, Ontinyent y Xàtiva, la UNED continúa consolidándose como una universidad pública que hace compatible estudiar con el trabajo, la conciliación familiar o la distancia geográfica. Sin notas de corte, con precios públicos y una metodología semipresencial que combina tutorías, tecnología y acompañamiento docente, la institución sigue reivindicando su papel como una de las grandes herramientas de igualdad de oportunidades del sistema universitario español.
En conversación con València Extra, el director del Centro Asociado UNED Alzira-València, Alejandro Cerdà, repasa los grandes retos de la universidad a distancia en plena revolución de la inteligencia artificial, explica cómo evolucionan los perfiles del alumnado y avanza las principales novedades del próximo curso. También defiende la importancia de fomentar el pensamiento crítico frente a la sobreabundancia de información y reivindica una universidad que, más allá de otorgar títulos, siga siendo un espacio abierto al conocimiento durante toda la vida.

La UNED nació hace más de medio siglo para eliminar las barreras geográficas del acceso a la universidad. Hoy esas distancias parecen ser otras. ¿Cuál considera que es el gran reto educativo de 2026?
La UNED de hoy tiene muy poco que ver con la que nació hace 54 años. España era otra, las necesidades educativas también y, especialmente desde la pandemia, el mundo universitario ha cambiado muchísimo. Ahora el gran reto es aprender a convivir con la inteligencia artificial.
Más que verla como una amenaza, debemos entenderla como una herramienta con un enorme potencial. Precisamente por eso la UNED estrenará este curso el nuevo Grado en Ingeniería en Inteligencia Artificial, una titulación que permitirá abordar este ámbito con rigor académico y preparar profesionales capaces de responder a los nuevos desafíos tecnológicos.
¿Qué le preocupa más de la inteligencia artificial: que los estudiantes dependan demasiado de ella o que quienes no sepan utilizarla se queden atrás?
Creo que debemos afrontarla con sentido común. La inteligencia artificial ofrece posibilidades prácticamente infinitas, pero la universidad tiene la obligación de enseñar algo más importante: el pensamiento crítico.
La información llegará cada vez más rápido, pero habrá que saber distinguir qué es válido, qué no lo es y cómo transformar esa información en conocimiento. No debemos tener miedo a la inteligencia artificial; debemos aprender a utilizarla correctamente para que sea una aliada y no un sustituto del aprendizaje.
Hace unos días la sede de València acogió la reunión anual de directores de centros asociados de toda España. ¿Cuáles fueron las principales preocupaciones compartidas?
Es un encuentro fundamental porque reúne a los 61 centros asociados de la UNED repartidos por todo el país. Allí abordamos cuestiones que afectan a prácticamente todos los ámbitos de gestión de la universidad: ordenación académica, innovación docente, calidad, infraestructuras, profesorado, administración o financiación.
La inteligencia artificial estuvo presente, por supuesto, pero también hablamos de la profunda renovación académica que está viviendo la UNED. Este curso, además del nuevo grado en Inteligencia Artificial, incorporaremos un triple Grado en Filosofía, Economía y Política, una propuesta muy innovadora que responde a nuevas demandas sociales y profesionales.
La universidad lleva años adaptándose a los cambios tecnológicos. Hemos avanzado en la robotización de procesos administrativos, renovado nuestra oferta formativa y seguimos incorporando titulaciones vinculadas a los perfiles profesionales que demanda la sociedad.

UNED Alzira-València ha crecido en instalaciones, servicios y presencia territorial. Cuando mira atrás, ¿de qué proyecto se siente especialmente orgulloso?
Uno de los aspectos que más hemos reforzado es todo el sistema de evaluación presencial. Los exámenes siguen siendo la gran garantía de igualdad entre estudiantes y por eso hemos incorporado durante años herramientas tecnológicas que permiten hacerlos más seguros, ágiles y transparentes.
Hoy el estudiante llega al centro, se identifica electrónicamente, el sistema le asigna automáticamente un puesto y un examen personalizado. Una vez termina, ese examen queda digitalizado y en apenas unos segundos ya está disponible para el equipo docente en Madrid.
Al mismo tiempo seguimos incorporando nuevas medidas frente al fraude tecnológico, porque también las formas de copiar evolucionan y la universidad debe ofrecer las máximas garantías académicas.
La UNED cuenta con perfiles de alumnado muy diferentes. ¿Qué aprende la universidad de ellos?
Ese es precisamente uno de nuestros mayores orgullos. La UNED ha contribuido durante décadas a democratizar el acceso a la universidad. Aquí estudian personas jóvenes, profesionales en activo, padres y madres que compatibilizan trabajo y familia, personas que viven lejos de un campus presencial y también quienes retoman sus estudios décadas después.
En la provincia de Valencia contamos con alrededor de 7.500 estudiantes y cerca del 75 % tiene entre 26 y 55 años. También está creciendo el alumnado más joven, menor de 25 años.
La universidad nació para garantizar la igualdad de oportunidades y ese sigue siendo nuestro principal compromiso: que cualquier persona pueda acceder a estudios universitarios públicos con independencia de su edad, su situación económica o el lugar donde viva.
Existe todavía quien identifica la educación a distancia con la soledad o la falta de contacto humano. ¿Qué realidad encuentran ustedes en el día a día?
Es una idea que cada vez responde menos a la realidad. De hecho, las propias universidades presenciales utilizan hoy plataformas digitales muy similares a las nuestras. La diferencia es que la UNED nunca ha querido definirse como una universidad exclusivamente online.
Somos una universidad semipresencial. El estudiante dispone de plataformas virtuales, materiales audiovisuales, contacto permanente con los equipos docentes de Madrid y, además, tiene la posibilidad de acudir a tutorías presenciales en cualquiera de nuestros centros asociados.
Ese acompañamiento es una de nuestras fortalezas. El profesor tutor guía al estudiante durante todo el curso y eso crea una relación académica muy cercana. La tecnología facilita el aprendizaje, pero el contacto humano sigue siendo una parte esencial del modelo UNED.
Los Cursos de Verano son otra de las señas de identidad de la universidad. ¿Qué aportan en una sociedad que parece vivir siempre con prisas?
Son probablemente una de las grandes excelencias de la UNED. Cuando el alumnado termina los exámenes busca otro tipo de formación, más libre, sin la presión de las evaluaciones, pero con el mismo rigor universitario.
Los Cursos de Verano permiten profundizar en temas muy diversos de la mano de especialistas y hacerlo, además, en espacios con un enorme valor patrimonial y cultural. La experiencia va mucho más allá del aula.
Este año celebramos la 37ª edición y desde el Centro Asociado hemos organizado cuatro propuestas muy diferentes: un curso sobre la conquista romana de Hispania en València; otro dedicado a la antropología social en Ontinyent; un encuentro sobre la problemática de los microplásticos y la basura marina en Gandia; y un curso sobre las órdenes militares medievales en Xàtiva.
Lo importante es que cualquier persona puede matricularse. No hace falta ser estudiante universitario. Basta con tener curiosidad.
"La curiosidad nunca debería perderse. Es la que siempre ha movido el conocimiento y la ciencia."
Además de los grados tradicionales, la UNED está apostando por nuevas fórmulas como las microcredenciales o la formación permanente. ¿Qué papel tendrán en los próximos años?
Van a ser fundamentales. La sociedad cambia muy deprisa y cada vez será más habitual actualizar conocimientos a lo largo de toda la vida profesional.
Las microcredenciales y los cursos de extensión universitaria permiten adquirir competencias muy específicas, con formatos flexibles, tanto presenciales como online y también en diferido. Son enseñanzas compatibles con cualquier situación laboral o familiar.
También estamos impulsando con mucha fuerza la Universidad Sénior, dirigida a personas que desean seguir aprendiendo una vez finalizada su etapa laboral. Muchos no buscan un título, sino satisfacer inquietudes intelectuales que no pudieron desarrollar en otro momento de su vida.
Ese aprendizaje permanente forma parte de la esencia de la UNED desde sus orígenes.

La universidad sigue siendo conocida por sus grados, pero también cuenta con una importante oferta de másteres oficiales.
Así es. Tenemos una amplia oferta de másteres universitarios y este curso hay una novedad muy importante: la ampliación de plazas en varios másteres habilitantes, como el de Formación del Profesorado, Psicología General Sanitaria o Abogacía y Procura.
Estamos hablando de un incremento muy significativo que permitirá multiplicar las posibilidades de acceso para miles de estudiantes en todo el país. Son titulaciones imprescindibles para ejercer determinadas profesiones y creemos que era una demanda necesaria.
Si pudiera incorporar una asignatura obligatoria para cualquier estudiante de la UNED, independientemente de la carrera que curse, ¿cuál sería?
Sin ninguna duda, una asignatura dedicada al pensamiento crítico.
Vivimos rodeados de información y cada vez será más importante saber analizarla, contrastarla y distinguir aquello que realmente tiene valor. Me gustaría que cualquier estudiante aprendiera a ir a la esencia de las cosas, a detectar aquello que no está fundamentado y a construir un criterio propio.
Creo que esa capacidad sirve igual para un ingeniero que para un jurista, un matemático o un periodista.
Para terminar, ¿qué novedades destacaría del curso 2026-2027?
Va a ser un curso especialmente importante para la UNED.
Además del nuevo Grado en Ingeniería en Inteligencia Artificial y del triple Grado en Filosofía, Economía y Política, todo apunta a que durante el segundo cuatrimestre pueda incorporarse un nuevo Grado en Comunicación, pendiente únicamente de los últimos trámites administrativos.
En el ámbito de las infraestructuras también tenemos un proyecto muy ilusionante. La sede de València contará con un nuevo edificio que albergará un moderno aulario, una gran sala de exámenes y una biblioteca concebida para responder a las necesidades del siglo XXI.
No queremos que sea únicamente una biblioteca para nuestros estudiantes. Nuestra intención es que sea un espacio abierto al barrio, a la ciudad y a cualquier persona con interés por el conocimiento. Queremos una biblioteca viva, donde además de estudiar puedan celebrarse presentaciones, actividades culturales y encuentros abiertos a la ciudadanía.
Ese es el modelo de universidad que defendemos: una universidad pública, moderna, abierta y conectada con la sociedad.


