El Ayuntamiento de Valencia está a punto de iniciar la primera fase del proyecto con el que pretende acabar con uno de los problemas que desde hace años arrastra el Mercado Central: las elevadas temperaturas que se registran en el interior del edificio durante los meses de verano, según ha adelantado el diario Levante-EMV.
La actuación, diseñada por el Instituto de Ingeniería Energética de la Universitat Politècnica de València (UPV), contempla una inversión cercana al millón de euros y se desarrollará en tres etapas. El objetivo es mejorar el rendimiento de la climatización existente, reforzar el control ambiental mediante herramientas digitales y ampliar la red de distribución de aire frío.
La intervención presenta una dificultad añadida porque el Mercado Central está protegido como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que obliga a compatibilizar cualquier mejora técnica con la conservación de un inmueble de gran valor arquitectónico.
Las tres fases del proyecto
Los trabajos que se contratarán en primer lugar no implican sustituir el sistema de climatización, sino corregir los elementos que están limitando su funcionamiento. Y es que el estudio técnico detecta deficiencias en la evacuación del agua de condensación de los equipos enfriadores, una circunstancia que impide que estos trabajen con toda su capacidad. Resolver ese problema permitirá incrementar el rendimiento de la instalación ya existente.
También se actuará sobre la circulación del aire en el interior del mercado. Con el paso de los años, numerosos puestos han instalado aparatos de aire acondicionado independientes para combatir el calor, pero esa solución individual ha terminado perjudicando la eficiencia del sistema general al modificar las corrientes de aire del edificio.
Para mejorar la ventilación, el proyecto prevé sustituir el pavimento metálico de los montacargas por rejillas que faciliten el ascenso del aire frío desde el sótano, optimizar la extracción del aire caliente e instalar 16 ventiladores industriales suspendidos en la nave principal. Esta primera fase contará con un presupuesto de 120.935 euros.
La segunda etapa apostará por la digitalización. El Mercado Central dispondrá de un Gemelo Digital 3D conectado a sensores ambientales que recopilarán información sobre temperatura y humedad en distintos puntos del recinto. Gracias a este sistema será posible analizar en tiempo real el comportamiento térmico del edificio, ajustar el funcionamiento de la climatización y mejorar la eficiencia energética. Todo ello con una inversión de 485.502 euros.
La tercera actuación consistirá en ampliar la capacidad de refrigeración mediante la instalación de 18 nuevos difusores de aire en la planta principal. No obstante, esta parte del proyecto queda condicionada al visto bueno de Patrimonio. El coste previsto asciende a 372.791 euros.
El informe también plantea alternativas para reducir el consumo energético. Al no ser posible instalar paneles fotovoltaicos sobre la cubierta protegida, los técnicos proponen estudiar fórmulas de autoconsumo compartido mediante comunidades energéticas o utilizando cubiertas públicas.
Una reivindicación histórica de los vendedores
La modernización del Mercado Central responde a una demanda que los comerciantes llevan años trasladando al Ayuntamiento. Durante los episodios de calor intenso, las altas temperaturas dificultan la conservación de numerosos alimentos y obligan a algunos puestos a reducir la cantidad de producto expuesto para evitar pérdidas.
La situación también repercute en la comodidad de los miles de clientes que visitan diariamente el recinto, especialmente durante las olas de calor que afectan a la ciudad. La actuación forma parte del plan municipal de renovación de los mercados de Valencia.
En los últimos años se han destinado más de 5,1 millones de euros a mejorar la climatización y la eficiencia energética de estos espacios, con actuaciones ya ejecutadas o en marcha en mercados como Algirós, Jerusalén, Rojas Clemente, Russafa o Torrefiel.


