Siete siglos de historia merecen algo más que un desfile. Por eso, desde este jueves 4 de junio, el corazón de València ha empezado a transformarse en algo que pocas ciudades del mundo pueden mostrar: un recorrido procesional vestido con cerca de 50 mamposteros florales y un tapiz conmemorativo elaborado con 180 kilos de flor, todo ello para honrar el 700 aniversario del Corpus Christi. Una efeméride que, en esta ciudad, no es solo una fecha en el almanaque, sino el cumpleaños de una tradición que ha sobrevivido guerras, pestes, cambios de régimen y el paso inexorable de los siglos.
El centro histórico, convertido en jardín procesional
Las calles de Cavallers, Micalet, Cabillers, Bosseria, Avellanes, la plaza del Mercat, Maria Cristina, Pau y Sant Vicent han amanecido este jueves con una decoración aérea diseñada específicamente para acompañar el recorrido de la Procesión General. Casi medio centenar de mamposteros florales cuelgan sobre el adoquín del casco antiguo, convirtiendo el trayecto en una suerte de pasillo de honor botánico. No es una ornamentación cualquiera: cada elemento ha sido concebido para realzar uno de los actos más emblemáticos del calendario festivo valenciano.
Y ese acto tiene un protagonista de peso, literalmente: la custodia procesional de la Catedral, obra de Francisco Pajarón Suay, es considerada la más grande del mundo y fue realizada gracias a las donaciones de los valencianos. Un detalle que resume bien la naturaleza de esta festividad: no es algo impuesto desde las instituciones, sino construido desde abajo, generación tras generación.
"El 700 aniversario del Corpus Christi merecía una celebración especial que reflejara la importancia de una tradición profundamente arraigada en la historia de València y en el sentimiento de generaciones de personas." - Mónica Gil, concejala de Fiestas y Tradiciones del Ayuntamiento de València
Un tapiz de 180 kilos que condensa siete siglos en una imagen
Frente a la fachada de la Basílica de la Mare de Déu, la empresa Decourba ha instalado el tapiz floral conmemorativo que será el gran símbolo visual de este aniversario. La composición no deja nada al azar: en el fondo, las Torres de Serrans y el Micalet enmarcan la escena como testigos mudos de esa continuidad histórica. En primer plano, dos ángeles sostienen un gran cáliz del que emerge una forma sagrada sobre un cielo de diferentes tonalidades, eje sobre el que pivota toda la celebración eucarística.
En las esquinas del tapiz aparecen la Moma y un Cirialot, dos de los personajes más icónicos y reconocibles de la fiesta. La Moma representa la Virtud y combate a los siete Momos, figuras alegóricas de los pecados capitales , en una batalla simbólica que se repite cada año desde hace siglos. La parte superior queda presidida por el escudo de la ciudad y una leyenda conmemorativa de los 700 años.
Para elaborar esta obra, se han empleado materiales tan evocadores como lavanda, gayuba, pétalo de girasol, ciprés, manzanilla, hibisco, pétalos de rosa y clavel. Una cenefa de motivos eucarísticos —espigas y racimos de vid— entremezclados con naranjas, ese guiño inevitable a la identidad valenciana, recorre todo el perímetro. El resultado son 180 kilos de materia vegetal convertidos en patrimonio efímero: un tapiz que existirá solo unos días, pero que resume siete siglos de memoria colectiva.
Una tradición que aspira a ser Patrimonio de la Humanidad
El origen del Corpus Christi se remonta a 1263, cuando el papa Urbano IV instituyó la festividad mediante la bula Transiturus hoc mundo, extendiéndose por toda la cristiandad. En València, la procesión se instauró en 1355 , y desde entonces no ha dejado de celebrarse. Del 4 al 7 de junio, las calles del centro histórico volverán a convertirse en el escenario de una tradición que ha atravesado siete siglos y conserva elementos patrimoniales únicos como las Rocas, la Cavalcada del Convit, las danzas tradicionales, els gegants i cabuts, los personajes bíblicos y la solemne Procesión General del Corpus.
El aniversario no es solo una celebración hacia el pasado. La Delegación de Fiestas y Tradiciones ya ha iniciado la tramitación para que el Corpus Christi de Valencia obtenga la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, dando continuidad al reconocimiento autonómico concedido en 2019. Asimismo, el Ayuntamiento trabaja junto a las administraciones y entidades competentes para impulsar las iniciativas necesarias que permitan avanzar hacia el reconocimiento del Corpus Christi de Valencia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Setecientos años de historia ininterrumpida son un argumento difícil de rebatir. Y mientras los mamposteros florales balancean sus pétalos sobre las calles del casco antiguo y el tapiz de la Basílica recibe las primeras miradas de admiración, València demuestra una vez más que algunas tradiciones no solo sobreviven al tiempo, sino que lo desafían con una vitalidad que pocas ciudades del mundo pueden permitirse exhibir.


