Valencia y Extremadura unen fuerzas para personalizar los tratamientos médicos según el ADN de cada paciente

La Generalitat y la Junta de Extremadura firman un convenio para implantar la farmacogenómica en la sanidad pública de ambas comunidades.

 - Actualizado a 06/11/2026 15:22

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Conselleria de Sanidad
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¿Y si el médico pudiera saber de antemano qué medicamento funcionará mejor para cada persona, y a qué dosis, antes incluso de empezar el tratamiento? Eso es, en esencia, lo que promete la farmacogenómica. La Generalitat Valenciana y la Junta de Extremadura han sellado un acuerdo pionero para trabajar juntas en la implantación de esta disciplina en sus respectivos sistemas públicos de salud, dando un paso concreto hacia una medicina que ya no trata enfermedades, sino personas.

Un convenio para adaptar los fármacos al perfil genético del paciente

El Consell ha autorizado la firma de un convenio de colaboración entre la Conselleria de Sanidad de la Comunitat Valenciana y la Consejería de Salud y Atención a la Dependencia de Extremadura con un objetivo claro: impulsar la farmacogenómica como herramienta para definir tratamientos farmacológicos individualizados basados en el perfil genético de cada paciente. El acuerdo tendrá una vigencia inicial de cuatro años, prorrogable por otros cuatro.

La lógica detrás de esta apuesta es sencilla pero poderosa. No todos reaccionamos igual a un mismo medicamento. Dos personas con el mismo diagnóstico pueden responder de forma radicalmente distinta al mismo fármaco, y la causa, en muchos casos, está escrita en sus genes. Según datos del presidente de la Sociedad Española de Farmacogenética y Farmacogenómica, "uno de cada tres casos de distinta respuesta a fármacos se debe a los genes". Identificar esas variaciones antes de prescribir un tratamiento puede marcar la diferencia entre la eficacia y una reacción adversa grave.

El convenio regula la colaboración entre ambas administraciones en la implementación del catálogo común de pruebas genéticas y genómicas incluido en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, la evaluación de sus efectos sobre la salud pública y el desarrollo de estrategias conjuntas de investigación, promoción y comunicación. Ambas comunidades trabajarán de forma coordinada para evaluar cómo se incorpora la farmacogenómica a la sanidad pública, compartir experiencias y aprender de los resultados, con el fin de desarrollar futuras soluciones innovadoras.

España, a la vanguardia europea en un campo que aún no ha desplegado todo su potencial

España se encuentra en una posición de liderazgo en la implementación clínica de la farmacogenética, con un marco regulatorio y científico que la sitúa a la vanguardia de la medicina personalizada en Europa. Un paso decisivo fue la incorporación en 2023 de biomarcadores farmacogenéticos en la Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud, un hito en la equidad del acceso a las pruebas farmacogenéticas en el país. Sin embargo, el reto que persiste es la homogeneización: que ese acceso sea real en todos los rincones del territorio, independientemente del código postal del paciente.

En torno al 53% de los fármacos aprobados en España presenta algún biomarcador genético asociado a su ficha técnica, fundamentalmente en oncología , lo que da una medida de la magnitud del terreno que queda por recorrer en otras especialidades. El convenio entre Valencia y Extremadura es precisamente una respuesta a ese desafío: tender puentes entre comunidades para que el conocimiento acumulado no se quede encerrado en los laboratorios de un único hospital.

Los objetivos concretos del acuerdo

El convenio contempla un conjunto de actuaciones que van más allá de la mera declaración de intenciones. Las dos administraciones se comprometen a impulsar el catálogo común de pruebas genéticas en atención primaria y hospitalaria, integrar la farmacogenómica en la historia clínica interoperable del paciente y desarrollar metodologías comunes de evaluación. También prevé la elaboración de recomendaciones técnicas, la promoción de actividades formativas conjuntas y la colaboración en proyectos de investigación compartidos.

Un aspecto destacable es que el acuerdo no implicará obligaciones económicas adicionales para ninguna de las dos administraciones: toda la colaboración se ejecutará con los medios personales, materiales y técnicos propios de cada una, dentro de sus disponibilidades ordinarias. Es decir, se trata de poner en común lo que ya existe, no de crear estructuras nuevas desde cero.

Valencia ya tiene red propia: tres hospitales coordinados

La Comunitat Valenciana no llega a este acuerdo con las manos vacías. Ya cuenta con una red autonómica de farmacogenética formada por tres nodos consolidados, ubicados en el Hospital La Fe de Valencia, el Hospital Doctor Balmis de Alicante y el Consorcio Hospital General Universitario de Valencia. Esta estructura permite organizar y coordinar las capacidades de diagnóstico genómico en el territorio autonómico.

La Oficina Autonómica de Medicina Predictiva, Personalizada y Terapias Avanzadas coordina estratégicamente esta red, mientras que la Dirección General de Farmacia lidera su implantación asistencial. El objetivo es que la farmacogenética llegue a la práctica clínica en condiciones de equidad para toda la población valenciana, sin que el lugar de residencia sea un factor determinante en el acceso a un tratamiento más preciso y seguro.

En ese contexto, entre las iniciativas en las que se plantea la implementación global a todos los pacientes del sistema de salud, destacan las de Navarra, Galicia, Andalucía y Extremadura, que tienen como objetivo final la implementación rutinaria de la farmacogenética en clínica, tanto a nivel de atención primaria como especializada. La alianza con la Comunitat Valenciana refuerza ahora ese camino en ambas regiones y puede servir de modelo para otras comunidades que aún no han dado el paso. La medicina del futuro, aquella que trata al individuo y no a la estadística, empieza a tomar forma en los despachos y los laboratorios de hoy.