Valencia traza un mapa de suelo seguro tras la DANA: 1.550 hectáreas donde levantar más de 131.000 viviendas lejos del agua

La Generalitat identifica suelo no inundable en 86 municipios para construir viviendas e instalar industrias tras la catástrofe de 2024.

 - Actualizado a 06/11/2026 15:26

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Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
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Un año después de la catástrofe, el fantasma del agua sigue sobrevolando cualquier decisión urbanística en el área metropolitana de València. La DANA del 29 de octubre de 2024 trajo lluvias torrenciales que causaron la muerte de cerca de 241 personas y daños materiales sin precedentes en la Comunitat Valenciana. Ahora, la Generalitat da un paso concreto para reconstruir con garantías: ha elaborado un estudio técnico que identifica 1.550 hectáreas de suelo no inundable en el área metropolitana de València, con capacidad estimada para levantar más de 131.000 viviendas.

Un mapa para saber dónde sí se puede construir

El Estudio Técnico de Suelos Seguros para Usos Residenciales e Industriales, presentado por el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, junto a la alcaldesa de València, Mª José Catalá, parte de la cartografía generada por la propia DANA y de los condicionantes de inundabilidad para ofrecer a los ayuntamientos algo que hasta ahora no tenían: un punto de partida claro. El análisis abarca 1.951 kilómetros cuadrados repartidos entre 86 municipios, y ha contado con la colaboración de los propios consistorios.

El resultado no es solo residencial. El estudio también detecta en torno a 1.600 hectáreas de suelo industrial y logístico donde las empresas podrían instalarse. Una señal de que la reconstrucción no es solo una cuestión de tejados, sino también de economía y empleo en unas comarcas gravemente golpeadas.

"Esta herramienta va a facilitar a los ayuntamientos localizar el suelo más idóneo, en un momento en el que el acceso a la vivienda es uno de los principales problemas sociales que tiene nuestro país" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

No es un cheque en blanco para urbanizar

Conviene no malinterpretar el alcance del documento. El propio Pérez Llorca ha sido explícito al respecto: el informe, liderado por Alejandro Escribano, no implica una urbanización automática ni una clasificación definitiva de suelo. Es una herramienta de orientación, no un permiso para construir. Los ayuntamientos siguen siendo los responsables de tomar decisiones, pero ahora lo harán con información técnica de respaldo.

Lo que sí subraya el estudio es el modelo que propone: crecimientos compactos, próximos a los núcleos urbanos existentes, dotados de servicios y bien conectados por transporte público, y —sobre todo— alejados de los terrenos con riesgo de inundación. Tras la riada, la oferta de vivienda disponible en los municipios afectados cayó alrededor de un 31%, mientras que los precios aumentaron cerca de un 18%, lo que convierte la identificación de nuevo suelo seguro en una necesidad social urgente, no solo en un ejercicio técnico.

La dana agravó un problema que ya existía antes de la catástrofe: el déficit estructural de vivienda en el área metropolitana de Valencia. El estudio de suelos seguros no resuelve ese déficit por sí solo, pero sí ofrece por primera vez un inventario riguroso de dónde tiene sentido actuar.

Planificar no basta: también hacen falta obras

El president ha aprovechado la presentación para enmarcar el estudio dentro de una estrategia más amplia. Entre las medidas complementarias, ha mencionado la revisión del PATRICOVA —el Plan de Acción Territorial de la Comunitat Valenciana sobre Prevención del Riesgo de Inundación—, que reforzará las exigencias constructivas en zonas con algún nivel de riesgo: desde elevar las plantas habitables hasta restringir los aparcamientos subterráneos, espacios que la DANA demostró ser especialmente vulnerables.

Pero Pérez Llorca ha lanzado también una advertencia que los expertos llevan meses repitiendo: un año después de las inundaciones, aunque se han producido mejoras en los sistemas de alerta y la coordinación institucional, las obras de protección y la planificación territorial siguen en su mayoría pendientes. Sin encauzamientos, balsas de laminación y retirada de obstáculos que dificultan el paso del agua, ningún mapa de suelo seguro será suficiente por sí solo.

"La ordenación del territorio hay que completarla con las obras de defensa hídrica pendientes" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

Cooperación como clave de la reconstrucción

El acto de presentación reunió a alcaldes de municipios afectados por la riada, en un gesto que refleja el carácter compartido del reto. La Generalitat Valenciana apostó por fórmulas especiales para acelerar los trámites y generar suelo en zonas no afectadas por la catástrofe, consideradas seguras tanto para construir nuevas viviendas como para reubicar industrias y empresas. El estudio de suelos seguros es el escalón previo a ese proceso: sin saber dónde es seguro construir, cualquier aceleración burocrática resulta irrelevante.

La Comisión Mixta entre la Generalitat y los ayuntamientos, así como el diálogo con la Confederación Hidrográfica del Júcar —que ha participado en la revisión del PATRICOVA y ha sido consultada sobre este estudio—, son piezas esenciales de un proceso que, por su complejidad, no admite atajos. Reconstruir el área metropolitana de València no es solo una cuestión de ladrillos y metros cuadrados: es, ante todo, una oportunidad para hacer las cosas de otra manera, y ese mapa de 1.550 hectáreas es el primer paso para que esa promesa no quede solo en papel.