Hay ferias que venden y ferias que cuentan historias. Gastrónoma aspira a ser las dos cosas a la vez. La 11ª edición del certamen gastronómico del Mediterráneo ha abierto sus puertas en Feria Valencia con más de 250 firmas expositoras, 200 ponentes y una agenda que mezcla alta cocina, promoción agroalimentaria y oportunidades de negocio reales para quienes cultivan, pescan o elaboran alimentos en la Comunitat Valenciana. El evento se prolongará hasta el 28 de octubre y, esta vez, llega con un peso institucional notable: la Conselleria de Agricultura ocupa un espacio propio en el recinto y el conseller Miguel Barrachina ha participado personalmente en el acto inaugural.
Una despensa que necesita escaparate
La pregunta de fondo es sencilla: ¿de qué sirve tener uno de los territorios agrícolas más ricos del Mediterráneo si los restaurantes no lo saben? Esa brecha entre productor y cocinero es, precisamente, lo que Gastrónoma lleva años intentando cerrar. La feria es la referencia gastronómica del Mediterráneo, y combina una potente área expositiva comercial con un congreso de alta gastronomía y espacios dedicados a todos los oficios de la hostelería, con el objetivo de fomentar la formación, generar negocio y poner en valor la cultura gastronómica. No es un evento menor: su edición de 2024 no pudo celebrarse por la DANA que devastó parte de la provincia de Valencia, lo que convierte a esta nueva edición en un regreso especialmente simbólico.
"Tenemos una de las grandes despensas del Mediterráneo y una cocina reconocida dentro y fuera de nuestras fronteras. Gastrónoma permite que ambos mundos se encuentren, que nuestros productores conozcan las necesidades de los cocineros y que la hostelería descubra nuevas posibilidades para incorporar el producto valenciano a sus propuestas" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
La visión del conseller no es puramente cultural, sino también económica. Barrachina ha insistido en que el valor real de este tipo de citas está en las conexiones comerciales que generan: que un agricultor de la Huerta de València pueda sentarse frente al jefe de compras de una cadena de restaurantes, o que un pescador del Mediterráneo encuentre en un congreso culinario el canal para que su producto llegue a más mesas.
El espacio de la Conselleria: del campo al plato, en directo
La participación institucional va más allá de los discursos. La Conselleria de Agricultura ha habilitado un espacio propio en el recinto ferial con una programación diseñada para mostrar la diversidad del producto valenciano a través de actividades prácticas y demostraciones en directo. Entre ellas destacan 'El cocinero y su huerta', centrada en los productos de la Huerta de València; 'La pesca y el producto pesquero', que pone el foco en los recursos del Mediterráneo; el 'Aula del Arroz D.O. Valencia', y 'Cuando el agricultor toma el mando', una actividad dedicada a la incorporación de nuevas generaciones al sector agrario.
Para animar ese espacio, se han sumado cocineros y divulgadores gastronómicos como Raúl Resino, Vicente Patiño, Domenico Vildacci, Miguel Barrera, Paco Alonso y Joan Climent. Nombres que, con distintos registros y estilos, comparten un mismo punto de partida: la convicción de que la cocina empieza mucho antes de que arranque el fuego, en el campo, en el mar o en el huerto.
"La identidad de nuestra gastronomía está profundamente ligada a los productos de la tierra y del mar. Nuestros arroces, cítricos, hortalizas, vinos, aceites y pescados tienen unas características propias que forman parte de nuestra cultura alimentaria" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
Relevo generacional: el ingrediente que no puede faltar
Más allá de las oportunidades comerciales inmediatas, el conseller ha introducido en su discurso una preocupación de largo plazo que va más allá de las ferias y los focos: quién va a cultivar los campos valencianos dentro de veinte años. La pregunta no es retórica. El envejecimiento del sector agrario es uno de los grandes desafíos estructurales de la agricultura española, y la gastronomía, paradójicamente, puede ser parte de la solución. Cuando un plato se convierte en patrimonio, cuando un arroz con denominación de origen llena restaurantes de medio mundo, el campo que lo produce gana valor y atractivo también para los jóvenes.
"Cuando hablamos del futuro de nuestra gastronomía, también hablamos de quién va a cultivar nuestros campos dentro de veinte años. Necesitamos que siga habiendo personas que produzcan los alimentos que dan identidad a nuestra cocina", ha señalado Barrachina, apostando por que eventos como Gastrónoma sirvan también de altavoz para ese mensaje.
Con este programa, Gastrónoma 2025 se confirma como un gran escaparate del talento emergente y de las tendencias que marcarán el futuro de la gastronomía mediterránea y europea. Pero quizás lo más relevante no está en los escenarios ni en los showcookings, sino en lo que sucede entre bambalinas: en el apretón de manos entre un productor de cítricos y el propietario de un restaurante que nunca antes había cruzado sus caminos. Eso es, al fin y al cabo, lo que una feria puede hacer que ningún algoritmo todavía sabe replicar.


