Un ictus, un accidente de tráfico, un tumor cerebral. En España, más de 650.000 personas viven con daño cerebral adquirido, una condición que transforma de golpe no solo la vida del afectado, sino la de toda su familia. Detrás de cada persona en rehabilitación hay alguien que reorganiza su vida, sus horarios y, muchas veces, sus sueños. Ese esfuerzo silencioso fue el protagonista este viernes en Valencia, cuando el Instituto Valenciano de Servicios Sociales (IVASS) celebró un homenaje a las familias cuidadoras en el centro de día de Ruzafa, con motivo del Día Internacional del Daño Cerebral Adquirido.
Un reconocimiento que va más allá del protocolo
El acto reunió a familiares, personas usuarias y profesionales del centro en un encuentro pensado no para informar, sino para reconocer. La directora general del IVASS, María José Rico, y la secretaria autonómica del Sistema Sociosanitario, Rosa Ferrando, estuvieron presentes en una jornada que combinó testimonios personales, reflexión colectiva y hasta una actuación teatral sorpresa.
"Las familias son una pieza clave en la vida de las personas con daño cerebral adquirido por su dedicación y compromiso diario" - María José Rico, directora general del Instituto Valenciano de Servicios Sociales (IVASS)
Rico también subrayó la importancia de que la administración responda a esa entrega con recursos concretos, señalando que facilitar servicios como el centro de Ruzafa es fundamental para mejorar el bienestar de los afectados y de quienes los acompañan. No es retórica: el ictus genera anualmente más de 120.000 nuevos casos en España, y cada uno de ellos arrastra consigo a un entorno familiar que, con frecuencia, se convierte en el verdadero sistema de soporte.
Mesa redonda, teatro y un vídeo de gratitud
El programa de la jornada fue tan humano como el mensaje que quería transmitir. La mesa redonda 'Las familias cuidadoras, hoy y mañana' dio voz a personas usuarias y a sus familiares, que compartieron sus experiencias y reflexionaron sobre los retos presentes y futuros del cuidado informal. No hubo expertos ajenos al tema: los protagonistas fueron quienes lo viven cada día.
La sorpresa llegó de la mano del taller de teatro del centro, cuyos integrantes —personas con daño cerebral adquirido— recitaron fragmentos del poema 'No te rindas', de Mario Benedetti. Una elección que no fue casual: el poema habla de resistencia y de no abandonar, dos palabras que resumen bien la experiencia de estas familias. Para cerrar el acto, los participantes presentaron el vídeo 'Gracias, gracias, gracias', elaborado por ellos mismos como muestra de agradecimiento a sus familiares.
Qué es el daño cerebral adquirido y por qué importa el apoyo familiar
El daño cerebral adquirido no es una sola enfermedad. Puede originarse en un ictus, un traumatismo craneoencefálico, un tumor cerebral u otras patologías que afectan al cerebro, y deja secuelas muy diversas: físicas, cognitivas y de comunicación. Su principal causa son los ictus, siendo el motivo de más del 80% de los casos. Lo que todas las situaciones tienen en común es su impacto en la autonomía personal y en la dinámica familiar, que de la noche a la mañana debe adaptarse a una nueva realidad, a menudo sin formación ni recursos previos.
En ese contexto, el papel de los centros especializados resulta decisivo. El centro de día del IVASS en Ruzafa cuenta con 30 plazas y ofrece atención individualizada a través de un equipo multidisciplinar con formación en neuropsicología, fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia, entre otras áreas. Además de los programas de rehabilitación orientados a mejorar la autonomía, el centro impulsa la participación comunitaria y proporciona orientación directa a las familias, un apoyo que va mucho más allá de lo clínico.
El homenaje de este viernes en Ruzafa es, en definitiva, un recordatorio de algo que los datos confirman pero que a menudo pasa desapercibido: actualmente 650.000 personas viven con daño cerebral adquirido en España, y la cifra podría aumentar de manera alarmante en los próximos años. Cada una de ellas tiene detrás una historia familiar que merece ser vista, escuchada y, cuando toca, aplaudida.


