No ha pasado ni un año desde que la dana de octubre de 2024 sacudió la memoria colectiva de la Comunitat Valenciana cuando otra borrasca, bautizada como Adam, vuelve a castigar las mismas comarcas. La Comunitat Valenciana no ha terminado de cerrar las heridas de aquella dana cuando una nueva borrasca golpea de nuevo sus comarcas costeras. Esta vez, el daño no solo se mide en campos anegados o depuradoras fuera de servicio: el monte también sangra. La Generalitat ha identificado 71 puntos dañados en la red de pistas forestales, con un recorrido total afectado de 19,3 kilómetros, y ha puesto en marcha el dispositivo para su reparación.
Un mapa de daños trazado en 48 horas
Las comarcas más afectadas, La Safor y La Marina Alta, registraron hasta 700 litros por metro cuadrado en algunas localidades. Con semejante descarga de agua sobre el terreno, las pistas forestales —esas arterias silenciosas que hacen posible el acceso de los medios de extinción de incendios al corazón del monte— quedaron cortadas, deformadas o directamente destruidas en decenas de puntos. 57 de los 71 daños localizados se concentran en la provincia de Valencia y 14 en la de Alicante, distribuidos entre accesos a áreas recreativas (17), accesos a depósitos de extinción de incendios (17), accesos a observatorios (2) y otras pistas forestales (35).
Lo llamativo no es solo la magnitud del daño, sino la velocidad con la que se obtuvo el diagnóstico. La Dirección General de Prevención de Incendios Forestales movilizó a 79 profesionales para recorrer y documentar el estado de las infraestructuras tras el paso de la borrasca. Agentes medioambientales, brigadas y el Servicio de Vigilancia Preventiva trabajaron de forma coordinada para levantar un inventario georreferenciado completo en apenas dos días.
"Disponer de datos georreferenciados de las zonas afectadas en apenas 48 horas nos permite priorizar de inmediato las actuaciones de emergencia, devolver la operatividad a los accesos clave de extinción de incendios y planificar la reparación de los viales forestales a la mayor brevedad posible" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana
Diez municipios en el ojo del huracán
Los daños se extienden por diez términos municipales. En la provincia de Valencia: Barx, Oliva, Simat de la Valldigna, Villalonga, Xeraco y Xeresa. En la de Alicante: l'Atzúbia, l'Orxa, Pego y la Vall de Gallinera. Precisamente a este último municipio se desplazó el conseller Martínez Mus para comprobar sobre el terreno la situación, ya que el barranco de la Gallinera fue uno de los enclaves donde la borrasca dejó su peor huella.
La visita reunió a representantes de varias administraciones: la secretaria autonómica de Medio Ambiente y Territorio, Sabina Goretti Galindo; el director general de Prevención de Incendios Forestales, José Antonio Rueda; el alcalde de la Vall de Gallinera, Ignasi Mora; y el diputado de Carreteras de la Diputación de Alicante, Arturo Poquet. La presencia de todos ellos en el mismo punto no es casual: la reconstrucción de estas infraestructuras exige una coordinación entre administraciones que, en situaciones de emergencia, puede marcar la diferencia entre recuperar o no la operatividad antes del verano.
"La coordinación entre los distintos equipos ha sido fundamental para obtener una visión precisa de los daños provocados por la DANA Adam y localizar los puntos afectados en las provincias de Valencia y Alicante" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana
Por qué importa reparar una pista forestal
Para quien no frecuenta el monte, 19,3 kilómetros de caminos dañados pueden parecer un dato menor frente a la magnitud de otros destrozos. Pero hay que pensar en lo que esas pistas representan: son las únicas vías de acceso para que un camión cisterna, una brigada o un helicóptero de extinción pueda llegar a tiempo a sofocar un incendio en los primeros minutos críticos. Un acceso cortado a un depósito de agua contraincendios en pleno julio puede convertir un conato en un gran incendio forestal. La reparación de estas infraestructuras no es una cuestión de comodidad: es una cuestión de seguridad.
La Diputación de Alicante entra en escena
Una vez restablecida la circulación en las carreteras principales afectadas, el foco se desplaza ahora hacia las pistas forestales y los caminos locales. La Diputación de Alicante respaldará el trabajo de los alcaldes y ayuntamientos en esta segunda fase de la recuperación. Para arrancar, la Generalitat ya había adelantado una ayuda inicial de 200.000 euros a los municipios afectados, lo que ha permitido que muchos de ellos comiencen a restablecer las comunicaciones locales sin esperar a la tramitación de fondos más complejos.
La imagen de Martínez Mus caminando por los caminos afectados de la Vall de Gallinera con alcaldes y diputados resume bien el momento en que se encuentra la comarca: ya no es tiempo de evaluar, es tiempo de actuar. Muchos vecinos siguen aislados o incomunicados en sus municipios , y cada día que pasa sin acceso al monte es un día que el riesgo de incendio crece de forma silenciosa. La carrera contra el reloj para restaurar los 19,3 kilómetros de pistas dañadas acaba de comenzar, y el verano, con su amenaza de fuego, no esperará.


