Valencia forma a sus docentes para que el aula sea un refugio cuando el mundo se derrumba fuera

La Conselleria de Educación lanza una segunda edición de formación para que el profesorado gestione crisis emocionales en los centros

 - Actualizado a 08/11/2026 12:53

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Personas en el Programa Específico de Acompañamiento Emocional
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Un año después de que la DANA del 29 de octubre de 2024 arrасara decenas de municipios valencianos, las heridas emocionales en las aulas siguen abiertas. Más de 163.000 menores vivían en municipios golpeados por la riada, y alrededor de 40.000 vieron interrumpida su educación por el cierre de sus centros. Para muchos de ellos, volver al colegio fue un reto tanto físico como emocional. Y los docentes, lejos de ser simples observadores, estuvieron en el centro de la tormenta. Parte del profesorado vivió la emergencia con una doble exposición: como profesionales responsables, una situación que generó una sobrecarga emocional persistente con impacto en la salud mental. Ante esa realidad, la Conselleria de Educación da un paso más y pone en marcha una segunda edición de la formación específica para que los docentes sepan cómo actuar cuando la crisis llega al aula.

Una respuesta que aprendió de la experiencia

La iniciativa parte de la Dirección General de Innovación e Inclusión Educativa y del CEFIRE de Educación Inclusiva, Bienestar y Salud Mental (EIBSM). No se trata de improvisar: esta segunda edición actualiza y mejora la propuesta que ya se desarrolló en 2024, adaptándola a las circunstancias actuales. En aquel primer ciclo formativo participaron un total de 10.000 docentes, que recibieron herramientas prácticas y estrategias de acompañamiento emocional esenciales para ayudar a gestionar el bienestar emocional del alumnado. Ahora, el programa da un salto cualitativo en contenidos y profundidad.

El objetivo es claro: dotar a los profesionales de los centros educativos de conocimientos, herramientas y estrategias que les permitan afrontar las consecuencias de las situaciones de crisis desde el ámbito educativo, ofreciendo una respuesta ajustada a cada alumno y favoreciendo la recuperación del bienestar emocional de toda la comunidad. Porque el aula no es solo un lugar donde aprender matemáticas o lengua. En los peores momentos, puede ser —y debe ser— un espacio protector.

Lo que se enseña cuando el dolor no tiene manual

El programa formativo aborda desde la gestión de la atención educativa tras una crisis hasta la aplicación de estrategias concretas en el aula, diferenciadas según la etapa: Educación Infantil y Primaria, Educación Secundaria y orientación educativa. No es un enfoque uniforme, porque un niño de seis años no procesa el miedo igual que un adolescente de quince. La formación también contempla el desarrollo de competencias socioemocionales y habilidades comunicativas, dos herramientas fundamentales para que un docente pueda contener la angustia sin desbordarse él mismo.

Para ello se contará con profesionales especializados que aportarán orientaciones para facilitar la intervención educativa y el acompañamiento al alumnado, al profesorado y a las familias. Las sesiones se desarrollarán en formato síncrono en línea y a través de trabajo en la plataforma AULES. La formación a distancia no es un inconveniente: en muchos casos, permite llegar a docentes que trabajan en zonas todavía afectadas por las consecuencias de la catástrofe, donde los desplazamientos siguen siendo un problema cotidiano.

Prioridad para los más golpeados

Un 30% de los niños y niñas consultados reconocieron que aún se ponen nerviosos cuando hay tormenta, mientras que la mitad del alumnado encuestado dijo que sigue emocionalmente afectado. Estos datos explican por qué el proceso de inscripción a la formación dará prioridad a los profesionales que trabajan en los centros afectados por la DANA. No es una cuestión burocrática: es una decisión de justicia. Quienes llevan más de un año gestionando el trauma en primera línea necesitan también ser acompañados y formados.

Esta acción se enmarca dentro del Programa Específico de Acompañamiento Emocional, una línea de trabajo que integra distintas propuestas formativas orientadas a capacitar al profesorado en la atención emocional del alumnado en contextos diversos. No es un parche puntual, sino parte de una estrategia más amplia que la Conselleria lleva construyendo desde que la DANA demostró, de manera brutal, que los centros educativos necesitan estar preparados para lo imprevisible.

El profesorado interesado puede consultar esta y otras propuestas del CEFIRE de Educación Inclusiva, Bienestar y Salud Mental en su página web, dentro del apartado de Programas Específicos, y formalizar su inscripción a través de la plataforma OVIFOR. Porque si algo ha quedado claro tras la tragedia es que un docente formado no solo enseña mejor: también protege más. Y en un mundo donde las emergencias climáticas, los conflictos o las pérdidas personales pueden irrumpir en cualquier aula sin previo aviso, esa preparación ya no es un lujo, sino una necesidad que el sistema educativo no puede seguir postergando.