El planeta calienta, el agua escasea y las plagas mutan. Mientras tanto, la pregunta que recorre los pasillos del Palacio de Congresos de València esta semana tiene respuesta urgente: ¿de qué semillas vivirá Europa en los próximos decenios? El Congreso Euroseeds 2026, que reúne del 25 al 28 de octubre a los principales referentes mundiales del sector de las semillas y la mejora vegetal, ha convertido a la capital valenciana en el epicentro global del debate sobre el futuro de la agricultura.
La semilla, primer eslabón de la cadena alimentaria
La sesión de apertura del congreso tuvo un protagonista inesperado para muchos asistentes internacionales: la voz de una administración regional. Vicente Tejedo, secretario autonómico de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, tomó la palabra para recordar algo que a veces se olvida en los grandes foros: que la seguridad alimentaria empieza mucho antes de llegar al supermercado.
"Las semillas son el punto de partida de nuestra producción agrícola. Apostar por su calidad, por la investigación y por la mejora de las variedades es apostar por el futuro de nuestros agricultores y por la capacidad de Europa para producir sus propios alimentos." - Vicente Tejedo, secretario autonómico de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
No es una metáfora vacía. Sin variedades vegetales capaces de tolerar el estrés hídrico o las temperaturas extremas, la producción agrícola europea se vuelve frágil ante cualquier episodio climático severo. Y esos episodios, como demuestran los últimos veranos, son cada vez menos excepcionales.
El caso valenciano: entre la tradición hortofrutícola y los nuevos desafíos
La Comunitat Valenciana no es un escenario elegido al azar para este debate. Valencia se encuentra en una de las regiones agrícolas más productivas de Europa, conocida por su potente sector hortofrutícola y su vibrante ecosistema de investigación e innovación. Esa fortaleza, sin embargo, también la hace más vulnerable: una agricultura tan intensiva y tan orientada a la exportación es especialmente sensible a la escasez de agua, las temperaturas extremas y la irrupción de nuevas plagas y enfermedades.
Tejedo subrayó precisamente ese punto durante su intervención, insistiendo en que la Comunitat necesita avanzar en el desarrollo de cultivos que permitan afrontar los retos climáticos sin sacrificar la competitividad de sus explotaciones. Una tarea que, en su opinión, no puede recaer solo sobre los agricultores: exige la colaboración activa entre el sector productivo, las empresas semilleras y los centros de investigación.
En ese triángulo, el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) juega un papel central. La Generalitat ha señalado el trabajo de este organismo en la investigación y prevención de enfermedades vegetales como uno de los pilares de la sanidad de los cultivos en la región, un frente que Tejedo calificó como uno de los grandes retos de la agricultura actual.
Europa necesita una PAC que no mire hacia otro lado
Más allá de los laboratorios y los campos de ensayo, el secretario autonómico apuntó hacia Bruselas. Porque de poco sirve desarrollar variedades más resistentes si el marco regulador europeo no facilita su aplicación práctica, o si los fondos para investigación agraria no están a la altura de las circunstancias.
La petición fue clara: una Política Agraria Común (PAC) que respalde de verdad la actividad agrícola, financiación europea suficiente para impulsar la investigación y un marco normativo que despeje el camino a las nuevas técnicas de mejora vegetal. Entre los temas en agenda del congreso figura precisamente el nuevo marco europeo sobre técnicas genómicas y sus implicaciones prácticas, así como la revisión de la legislación sobre material de reproducción vegetal y el futuro impacto de la próxima PAC en el sector semillero.
Tejedo defendió que el futuro de la agricultura europea pasa por disponer de variedades vegetales más resistentes a la sequía, las altas temperaturas y las enfermedades, capaces de mantener la producción de alimentos en un contexto climático cada vez más exigente. No se trata de ciencia ficción: la mejora vegetal lleva décadas trabajando en esa dirección, pero la urgencia climática ha acelerado los plazos.
Un congreso con proyección global
El Congreso Euroseeds 2026, celebrado del 25 al 28 de octubre en Valencia, reúne a empresas semilleras, obtentores de variedades vegetales e innovadores de todo el mundo para debatir los desafíos y oportunidades que configuran el futuro del sector. La edición anterior, celebrada en Edimburgo, congregó a más de 1.300 participantes de toda Europa y más allá.
Euroseeds es la voz del sector semillero europeo y representa los intereses de quienes trabajan en la investigación, la selección, la producción y la comercialización de semillas de especies agrícolas, hortícolas y ornamentales. Con más de 30 asociaciones nacionales miembros de estados de la UE y países vecinos, representa a varios miles de empresas semilleras, así como a más de 70 miembros corporativos directos.
Que un congreso de esta dimensión aterrice en Valencia en un momento de creciente presión sobre los sistemas agroalimentarios no es casualidad. La región encarna mejor que ninguna otra la tensión entre una agricultura mediterránea rica en tradición y la necesidad imperiosa de reinventarse ante un clima que ya no perdona. La semilla que se plante hoy en los laboratorios determinará qué habrá en los platos de mañana.


