Durante décadas, los protocolos médicos han impuesto una norma casi inamovible: antes de intervenir quirúrgicamente a un paciente con fibrilación auricular, había que esperar a que los medicamentos fallaran. Una especie de peaje obligatorio que, para muchos enfermos, se traducía en años de arritmia mal controlada, mayor riesgo de ictus y un deterioro progresivo del corazón.
Ahora, un ensayo clínico internacional en el que ha participado el Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia acaba de demostrar que ese orden puede —y quizás debería— invertirse.
El estudio que puede reescribir los manuales de cardiología
Los resultados del ensayo clínico Avant Guard, recién publicados en The New England Journal of Medicine, una de las revistas médicas más influyentes del mundo, revelan que la ablación por campo pulsado como tratamiento de primera línea casi duplica la eficacia del tratamiento convencional con fármacos en pacientes con fibrilación auricular persistente.
Un año después de la intervención, el 56% de los pacientes tratados con esta técnica mantenía la arritmia bajo control, frente al 30% de quienes solo habían recibido medicación.
La fibrilación auricular persistente es algo más que un latido acelerado o irregular: se trata de una alteración eléctrica del corazón que se prolonga durante más de siete días y que, si no se controla adecuadamente, eleva significativamente el riesgo de sufrir un ictus o desarrollar insuficiencia cardíaca.
En España, esta patología afecta a cerca de un millón de personas y cada año se detectan alrededor de 100.000 nuevos casos, con una prevalencia que alcanza el 4% de la población adulta y hasta el 15% en mayores de 85 años. La nota de prensa del hospital apunta a que el número de afectados podría situarse entre uno y dos millones si se suman todas las formas de la enfermedad.
Impulsos eléctricos en lugar de bisturí de frío o calor
¿En qué consiste exactamente esta técnica? La ablación por campo pulsado no es la ablación clásica que mucha gente imagina. Es una técnica mínimamente invasiva en la que, a través de un catéter, se aplican campos eléctricos de alta intensidad dentro del corazón de los pacientes que sufren arritmias cardiacas de larga duración.
A diferencia de los métodos tradicionales, que destruyen el tejido problemático mediante calor o frío, esta modalidad utiliza impulsos eléctricos de precisión para actuar exclusivamente sobre las células que generan el ritmo irregular. El resultado es una intervención más selectiva, que no daña los tejidos circundantes y que acorta el tiempo de hospitalización.
Al administrar pulsos eléctricos ultrarrápidos, de microsegundos a nanosegundos, para generar campos eléctricos fuertes, la técnica produce una formación irreversible de poros a nanoescala que culmina en la muerte celular. Los estudios preclínicos demostraron que no lesionaba el tejido periauricular, como el esófago y el nervio frénico, y que no había estenosis de venas pulmonares. En la práctica, eso significa menos complicaciones y menos miedo para el paciente.
La Fe, con cerca de 30 pacientes en el ensayo
El Hospital La Fe no fue un participante menor en este estudio. Bajo la coordinación del doctor Joaquín Osca, jefe de la unidad de arritmias del centro, el hospital valenciano aportó cerca de 30 de los 440 pacientes que conformaron la muestra total del ensayo. Un perfil de pacientes que se ajusta a la realidad clínica cotidiana: personas de edad avanzada y con varias enfermedades asociadas, no los casos ideales que a veces protagonizan los ensayos más optimistas.
El impacto potencial de estos resultados va mucho más allá de un hospital o de una comunidad autónoma. Si los datos se consolidan —y todo apunta a que así será—, las guías médicas internacionales que regulan el tratamiento de la fibrilación auricular tendrían que actualizarse, colocando la ablación por campo pulsado como primera opción terapéutica, por delante de la medicación.
"El trabajo refuerza la posición de La Fe como hospital pionero en ablación cardíaca y señala un nuevo modelo en el que la tecnología de precisión puede sustituir a la medicación crónica como primera opción", ha explicado José Luis Poveda, gerente de la Agrupación Sanitaria Interdepartamental Valencia Sur y de La Fe
Más de 1.200 intervenciones y un chaleco que cartografía el corazón
El liderazgo de La Fe en este campo no es reciente ni circunstancial. El hospital es, según su gerente, el primer centro de España en superar las 1.200 intervenciones con tecnología de electroporación, una experiencia acumulada que le ha permitido no solo tratar pacientes, sino también participar en el diseño de nuevas herramientas cardiológicas a escala global.
Uno de los proyectos más ambiciosos en marcha es una colaboración con la Universitat Politècnica de València para desarrollar un chaleco con electrodos capaz de realizar un mapeo eléctrico del corazón antes de la intervención. El objetivo es identificar con precisión milimétrica el origen exacto de la arritmia en cada paciente, individualizando así cada procedimiento. La meta es elevada: pasar de las tasas de éxito actuales, en torno al 60%, a superar el 80-90% en los casos más complejos.
Si se confirma esa mejora, estaríamos ante un salto terapéutico comparable al que supuso pasar del tratamiento con aspirina al stent coronario en la cardiopatía isquémica. La ciencia avanza a veces en grandes titulares; otras, como en este caso, en la suma de 30 pacientes de un hospital de Valencia que ayudan a cambiar lo que el mundo entero entiende por tratamiento estándar.


