Setenta escuelas valencianas aprenden a proteger el bosque: el proyecto Guardabosc arranca su edición más ambiciosa con nuevos aliados y una modalidad avanzada

El proyecto Guardabosc inicia el curso 2026-2027 con 70 centros educativos, nueva modalidad avanzada y la incorporación de Seguridad Pública.

 - Actualizado a 05/11/2026 14:04

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Proyecto Guardabosc
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Que los niños que aprenden a cuidar el bosque de pequeños lo cuidan de mayores no es solo un deseo romántico: es, cada vez más, una apuesta de política educativa con nombre propio. El proyecto Guardabosc ha arrancado su edición del curso 2026-2027 con la mayor participación de su historia: 70 centros educativos de toda la Comunitat Valenciana, reunidos en una jornada inaugural celebrada en el Complejo Educativo de Cheste que marcó el pistoletazo de salida de lo que promete ser su convocatoria más ambiciosa hasta la fecha.

Una respuesta educativa a una amenaza real

El proyecto Guardabosc surgió como respuesta directa a los devastadores incendios forestales que castigaron la Comunitat Valenciana , con la convicción de que educar es también prevenir. Desde su nacimiento, Guardabosc fue concebido como una iniciativa de educación ambiental diseñada para sensibilizar al alumnado de entre 10 y 16 años en la prevención de los incendios forestales, y desde entonces no ha parado de crecer. Los números lo confirman: si en la edición 2024-2025 participaban 55 centros, hoy son 70 los que se suman al programa. La demanda, además, supera con creces la oferta: el proyecto ha recibido 217 solicitudes para las plazas disponibles, lo que da una idea del interés que despierta entre la comunidad educativa.

"Guardabosc nace de una idea muy sencilla: que la mejor manera de proteger la naturaleza es conocerla y quererla. Y que ese cariño, cuando se aprende de pequeños, nos acompaña toda la vida." - Carmen Ortí, consellera de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana

Setenta centros, dos velocidades

Guardabosc está dirigido a centros docentes no universitarios sostenidos con fondos públicos que imparten 5.º y 6.º de Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria, Formación Profesional Básica y Educación Especial. De los 70 centros participantes este curso, 60 son públicos de titularidad de la Generalitat y 10 son centros sostenidos con fondos públicos de otra titularidad. Por provincias, Valencia lidera la participación con 30 centros de titularidad autonómica, seguida de Alicante con 21 y Castellón con 9. La distribución garantiza una representación territorial equilibrada de las tres provincias e incluye diferentes tipologías de centros educativos, como colegios de Educación Infantil y Primaria, institutos de Educación Secundaria, centros rurales agrupados y centros de Educación Especial.

Una de las novedades más destacadas de esta edición es la incorporación de una segunda modalidad de participación. Junto a la fórmula clásica, nace Guardabosc+, pensada para los centros con más recorrido en el programa. Se trata, en cierto modo, de un nivel avanzado: una vía para que quienes ya han recorrido el camino básico puedan profundizar en los contenidos y asumir un papel más protagonista en la sensibilización ambiental de su entorno.

Nuevos aliados: Seguridad Pública entra en escena

Como novedad de la convocatoria del curso 2026-2027, el proyecto incorpora a la Dirección General de Seguridad Pública, ampliando así las actuaciones de sensibilización ambiental, protección del medio natural y prevención de incendios forestales dirigidas a los centros educativos. Esta incorporación se suma al trabajo que la Dirección General de Prevención de Incendios Forestales desarrolla desde las primeras ediciones de Guardabosc, mediante la participación de personal técnico especializado, agentes medioambientales y otros recursos vinculados a la prevención de los incendios forestales.

El elenco de profesionales que participan directamente en las actividades con el alumnado es, en esta edición, especialmente amplio. En las actividades participarán personal técnico, agentes medioambientales y profesionales relacionados con la prevención y extinción de incendios forestales. A estos se suman Agentes Medioambientales, personal técnico de VAERSA, Guardia Civil, Bomberos Forestales, el Grupo Operativo de Investigación de Incendios Forestales (GOIIF), el Servicio de Vigilancia Preventiva y entidades de voluntariado especializadas en formación. No es un detalle menor: que los propios profesionales que combaten los incendios en el monte expliquen su trabajo a los estudiantes tiene un efecto pedagógico que ningún manual puede replicar.

"Nadie puede explicar mejor qué significa cuidar el bosque que quien lo cuida cada día. Queremos que el alumnado conozca los espacios naturales de su municipio y de su comarca, y que los recorra." - Carmen Ortí, consellera de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana

Del aula al monte, y del monte al aula

El proyecto Guardabosc es una herramienta innovadora de aprendizaje y concienciación que fomenta el desarrollo de actitudes y valores de compromiso con la mejora medioambiental y social en relación con la prevención de incendios forestales y el respeto por el medio ambiente. Su metodología combina la formación del profesorado, el trabajo en el aula a través de unidades didácticas y, como momento culminante, la realización de al menos una jornada en espacios naturales de la localidad o sus cercanías, con la coordinación y asesoramiento del personal especializado de la Dirección General de Prevención de Incendios Forestales.

La jornada inaugural de Cheste reunió a docentes de los centros participantes, especialistas y entidades del sector, e incluyó la presentación de experiencias de colegios e institutos valencianos con especial trayectoria en el programa. Con esta iniciativa, la Generalitat enmarca el proyecto en su apuesta por una educación orientada a la sostenibilidad, la participación del alumnado y la protección del medio ambiente, promoviendo la colaboración entre la comunidad educativa y los profesionales implicados en la conservación de los espacios naturales. En un territorio donde el fuego no es una amenaza abstracta sino una cicatriz recurrente en el paisaje, enseñar a los más jóvenes a mirar el bosque con respeto —y con conocimiento— puede ser la inversión más duradera que haga una administración.