Cuando suenan las sirenas y los profesionales de emergencias se despliegan sobre el terreno, hay otro ejército silencioso que actúa a su lado: el voluntariado de Protección Civil. Miles de personas en la Comunitat Valenciana que, sin cobrar un euro, dedican su tiempo a proteger a sus vecinos en los momentos más críticos. Ahora, la Conselleria de Emergencias e Interior ha dado un paso decisivo para reconocer y ordenar ese trabajo, reuniendo a representantes de agrupaciones y asociaciones de voluntariado de las tres provincias para actualizar sus aportaciones al Libro Blanco de Protección Civil, el documento que establecerá el marco normativo de referencia para toda su actividad en territorio valenciano.
Un documento para ordenar lo que ya existe
El Libro Blanco no parte de cero. La Comunitat Valenciana cuenta desde 2018 con un Reglamento de los servicios de voluntariado de protección civil, aprobado por el Consell, y más recientemente con la Ley 4/2025 de voluntariado, que reconoce expresamente el voluntariado de protección civil como ámbito específico de actuación. El nuevo documento aspira a ir más allá: actualizar la normativa vigente, elaborar un catálogo real de recursos de las agrupaciones y asociaciones, y analizar las necesidades concretas de quienes trabajan sobre el terreno en cada municipio.
La reunión estuvo presidida por Andrés Balfagó, director general de Coordinación de los Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de la Generalitat, quien subrayó el valor de un encuentro que permitió el intercambio directo entre la Administración autonómica y los voluntarios.
"Una nueva interlocución con la que actualizar los medios y recursos de las agrupaciones y asociaciones, un dato necesario para poder planificar con eficacia sus actuaciones" - Andrés Balfagó, director general de Coordinación de los Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de la Generalitat Valenciana
Coordinación, no improvisación
Uno de los puntos centrales del debate fue la movilización del voluntariado ante grandes emergencias. Y aquí conviene recordar el contexto: la DANA de octubre de 2024 puso de manifiesto tanto la enorme capacidad de respuesta solidaria de los valencianos como los riesgos de una movilización desorganizada. Miles de personas acudieron a ayudar de manera espontánea, generando en ocasiones saturación logística en las zonas afectadas. Precisamente por eso, el nuevo marco normativo que se está construyendo insiste en un principio que Balfagó dejó claro durante la reunión: la actuación del voluntariado debe ser siempre ordenada y coordinada con los servicios profesionales, a los que complementa y nunca sustituye.
Esta distinción no es menor. El voluntariado de Protección Civil no es ciudadanía movilizada al azar, sino personas formadas, integradas en agrupaciones reconocidas y capaces de actuar bajo criterios técnicos. La diferencia entre ambos modelos puede ser crítica cuando el tiempo apremia.
Voces del territorio, datos para planificar
La reunión sirvió también para algo aparentemente sencillo, pero de enorme valor práctico: actualizar el inventario de medios y recursos con los que cuentan las agrupaciones y asociaciones. Saber qué tiene cada agrupación, cuántas personas la integran y en qué condiciones operan es el punto de partida para cualquier planificación seria. Sin esos datos, las decisiones en momentos de crisis se toman a ciegas.
En el encuentro participó también, por vía telemática, Miguel Bailach, secretario general de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP), cuya presencia refleja la dimensión local e intermunicipal del voluntariado: la mayoría de estas agrupaciones dependen de los ayuntamientos y actúan en sus términos municipales, lo que convierte a las entidades locales en piezas imprescindibles del sistema.
El valor de lo gratuito
Balfagó no dejó pasar la ocasión de poner en valor a quienes hacen posible este sistema. Calificó a los voluntarios y voluntarias como "actores fundamentales de la Protección Civil" y reconoció su trabajo como "generoso y desinteresado", una pieza esencial de un engranaje que, sin su concurso, funcionaría con mucha menos capacidad de respuesta.
El Libro Blanco de Protección Civil se perfila, en definitiva, como algo más que un documento técnico. Es el intento de la Generalitat de construir un sistema de voluntariado robusto, planificado y reconocido, en una comunidad que sabe mejor que nadie lo que cuesta afrontar una emergencia sin los recursos humanos adecuados. La pregunta ahora es cuánto tardará en convertirse en normativa operativa y si llegará a tiempo de incorporar todas las lecciones aprendidas en los últimos años.


