Se fue a vivir solo al campo con 18 años y ahora produce gran parte de su comida: "Tengo una vida que antes no tenía"

Seis años después de cambiar la ciudad por la naturaleza, Arnau asegura que ha recuperado la energía, cultiva su propio huerto, cría animales y defiende un estilo de vida basado en la autosuficiencia

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Arnau Serrado. Youtube
Arnau Serrado. Youtube
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Mientras muchos jóvenes de su edad comenzaban la universidad o buscaban su primer empleo, Arnau tomó una decisión poco habitual. Con solo 18 años dejó atrás la vida en la ciudad para instalarse en plena naturaleza y empezar de cero. Hoy, seis años después, asegura que volvería a hacerlo sin dudarlo.

Su día a día transcurre rodeado de montañas, un huerto y varios animales. Buena parte de los alimentos que consume proceden de su propio trabajo y ha convertido la autosuficiencia en un modelo de vida con el que, según explica, ha ganado calidad de vida y bienestar.

"La mayor diferencia de todas es la vitalidad que te da vivir así. Te da literalmente vida, energía y ganas de hacer cosas", afirma durante una entrevista concedida al canal de YouTube Corraleros, donde relata cómo ha cambiado su forma de entender el trabajo, la alimentación y el contacto con la naturaleza.

El cambio que transformó su salud y su forma de vivir

Arnau recuerda que durante su etapa en la ciudad convivía con una sensación constante de cansancio. Asegura que se levantaba cada mañana sin energía y que incluso llegó a sufrir episodios de anemia mientras estudiaba.

"Me levantaba por la mañana con poca energía. Estaba estudiando y notaba que incluso tenía anemias. Estaba súper desganado, sin ganas de hacer nada", explica.

Aquella sensación se hacía todavía más evidente cuando regresaba a la ciudad después de pasar unos días en el campo. El contraste era tan grande que terminó convenciéndole de que quería cambiar definitivamente de vida. "Me sentía como un zombi", recuerda al describir cómo vivía entonces. Esa percepción fue el impulso definitivo para instalarse en un entorno rural y apostar por un estilo de vida completamente diferente.

Huerto, gallinas, cabras y alimentos producidos por él mismo

Actualmente, Arnau produce una parte muy importante de lo que consume. En su finca cultiva verduras desde la semilla, mantiene un huerto durante todo el año y obtiene huevos gracias a sus gallinas y patos. También cría cabras para producir leche y complementa su alimentación con la caza de ciervos y corzos, una práctica que considera compatible con su filosofía de autosuficiencia.

"La caza es la mayor forma de ser autosuficiente", sostiene. A su juicio, obtener la carne mediante animales criados o cazados por uno mismo supone un esfuerzo muy superior al de comprar en un supermercado, pero cree que la calidad del alimento también es muy distinta.

"Prefiero cazar o criar los propios animales que voy a consumir. Cuesta muchísimo más esfuerzo que ir al supermercado, pero comes por diez o por cien de calidad", afirma.

La autosuficiencia sí, pero sin renunciar a otros proyectos

Aunque su modo de vida pueda parecer completamente independiente del exterior, Arnau aclara que no persigue una autosuficiencia absoluta. Su objetivo consiste en producir el mayor número posible de alimentos sin dedicar todo el día exclusivamente a esa tarea. De hecho, reconoce que podría vivir únicamente de lo que obtiene de su finca, pero prefiere mantener tiempo disponible para desarrollar otros proyectos y generar ingresos por diferentes vías.

"El objetivo no es ser 100 % autosuficiente, sino el mayor número posible sin que me ocupe todo el día", resume.

Ese equilibrio le permite disfrutar del campo sin convertir cada jornada en una carrera constante por producir todo lo que necesita.

Aprovecha cada recurso y busca depender lo menos posible del exterior

Su filosofía también se refleja en la forma en que gestiona los recursos naturales que tiene a su alcance. Para calentarse utiliza madera procedente de árboles caídos, recoge agua de un manantial cercano y aprovecha prácticamente todo lo que obtiene de los animales.

Con parte de la carne elabora embutidos artesanales, fabrica jabones utilizando aceite reciclado y curte las pieles para darles una segunda vida. Para él, el aprovechamiento integral de los recursos forma parte de una manera de entender el consumo mucho más respetuosa con el entorno.

Lejos de considerar estas tareas como una obligación, asegura que el trabajo físico le proporciona una satisfacción difícil de encontrar en otros estilos de vida.

"No quiero trabajar para otra persona"

Más allá de la alimentación o el contacto con la naturaleza, Arnau también defiende la libertad que, en su opinión, le ofrece este modelo de vida. Explica que no se imagina trabajando con horarios rígidos o dependiendo de las decisiones de otra persona. Prefiere organizar su tiempo y asumir el esfuerzo que implica mantener una explotación autosuficiente antes que regresar a una rutina marcada por relojes y oficinas.

"No me gustaría trabajar para otra persona, tener horarios marcados y que me digan cuándo entrar y salir", afirma.

Su historia se suma a la de otros jóvenes que en los últimos años han decidido abandonar las grandes ciudades para instalarse en el medio rural. Aunque cada proyecto es diferente y la autosuficiencia exige una importante dedicación, casos como el suyo reflejan un interés creciente por formas de vida más sostenibles, conectadas con la naturaleza y alejadas del ritmo acelerado de los entornos urbanos.