Cobrar una pensión no significa necesariamente estar recibiendo todo el dinero que corresponde. Cada año, miles de pensionistas dejan de percibir cantidades por desconocimiento, por no comunicar determinados cambios a la Seguridad Social o por no solicitar ayudas y complementos que no se conceden automáticamente.
En muchos casos, se trata de errores fáciles de evitar que pueden traducirse en cientos o incluso miles de euros a lo largo del año. Estos son algunos de los más habituales.
1. No solicitar los complementos a los que tienes derecho
Uno de los fallos más frecuentes es pensar que la Seguridad Social concede de oficio todos los complementos económicos. No siempre es así. Existen ayudas vinculadas a determinadas circunstancias personales o familiares que, en algunos casos, deben solicitarse expresamente o requieren acreditar una serie de requisitos.
Uno de los ejemplos más conocidos es el complemento para reducir la brecha de género, destinado a quienes hayan visto perjudicada su carrera profesional por el nacimiento o adopción de hijos y cumplan las condiciones establecidas por la normativa. También existen complementos para garantizar las pensiones mínimas cuando los ingresos del pensionista no superan determinados límites. Si no se solicita cuando corresponde o no se aporta la documentación requerida, puede dejar de percibirse.
2. No revisar la resolución de la pensión
Cuando la Seguridad Social reconoce una pensión, emite una resolución en la que aparecen la base reguladora, el porcentaje aplicado y la cuantía que se abonará. Muchos beneficiarios se limitan a comprobar el importe final sin revisar el resto de la documentación. Sin embargo, un error en los años cotizados, en las bases de cotización o en la aplicación de determinados coeficientes puede afectar al importe mensual.
Si el interesado detecta una posible incidencia, puede presentar una reclamación dentro de los plazos previstos. Una vez transcurridos, corregir el error puede resultar mucho más complicado.
3. No comunicar cambios que afectan a determinados complementos
Algunas prestaciones o complementos dependen de la situación económica o familiar del pensionista. Cambios como un incremento de ingresos, una modificación en la unidad familiar o el inicio de otra actividad pueden influir en el derecho a seguir percibiendo determinadas cantidades.
No comunicar estas circunstancias puede derivar en pagos indebidos que posteriormente la Administración reclame devolver. Por el contrario, informar de nuevas situaciones que generan derechos también puede permitir acceder a ayudas adicionales.
4. Jubilarse antes de tiempo sin calcular el impacto económico
La jubilación anticipada puede resultar una opción atractiva para muchas personas, pero no siempre es la decisión más rentable desde el punto de vista económico. En función de los años cotizados y de los meses de adelanto respecto a la edad ordinaria de jubilación, la pensión puede verse reducida mediante coeficientes reductores que, en la mayoría de los casos, se aplican de forma permanente.
Por ello, antes de solicitar la jubilación conviene realizar una simulación del importe que se cobraría en distintos escenarios. La propia Seguridad Social ofrece herramientas que permiten obtener una estimación aproximada de la futura pensión.
5. No comprobar si existen prestaciones compatibles
Algunos pensionistas creen que, una vez reconocida la pensión, no pueden acceder a ninguna otra ayuda o compatibilizarla con determinadas actividades. Sin embargo, la normativa contempla distintos supuestos en los que es posible percibir otros apoyos económicos o desarrollar determinadas actividades laborales, siempre que se cumplan los requisitos establecidos para cada modalidad de pensión.
Informarse previamente permite evitar renunciar a ingresos adicionales o, por el contrario, realizar actuaciones incompatibles que puedan afectar al cobro de la prestación.
Informarse antes de tomar decisiones puede evitar pérdidas económicas
Las normas sobre pensiones incorporan numerosos requisitos, excepciones y complementos que no siempre son conocidos por los beneficiarios. Por ello, antes de tomar decisiones como adelantar la jubilación, solicitar un complemento o compatibilizar una actividad con la pensión, resulta recomendable consultar la información oficial de la Seguridad Social o pedir asesoramiento especializado.
Revisar periódicamente la documentación, comprobar que se perciben todas las cuantías que corresponden y comunicar cualquier cambio relevante puede marcar la diferencia entre cobrar únicamente la pensión reconocida o acceder a cantidades adicionales previstas por la normativa. En un contexto en el que cada euro cuenta para muchas economías familiares, dedicar unos minutos a revisar estos aspectos puede traducirse en un importante ahorro a medio y largo plazo.


