València respira tras las lluvias: 250 intervenciones de Bomberos, el Jardín del Túria cerrado y la sombra de la DANA de 2024 siempre presente

València recupera la normalidad tras fuertes lluvias con 250 incidencias y protocolos activados 24 horas antes de la alerta oficial.

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Cierre de parques
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La ciudad de València despertó este jueves con la tranquilidad del que ha sorteado un temporal sin heridos ni daños graves, pero con la memoria todavía encendida. A casi dos años del aniversario de la DANA que dejó más de 230 víctimas mortales y miles de afectados, una fuerte tromba de agua despertó el miércoles temor, inquietud y ansiedad en muchos valencianos, que tienen la tragedia presente cada vez que se aproxima una alerta meteorológica. Esta vez, sin embargo, la historia fue diferente.

La provincia de Valencia recupera progresivamente la normalidad tras un intenso episodio de lluvias torrenciales que no ha dejado heridos ni daños materiales significativos, más allá de la caída de ramas, inundaciones de bajos y pasos subterráneos e incidencias en la red de transporte. Una noche que muchos temieron que se convirtiera en pesadilla se cerró, de madrugada, con el alivio de saber que lo peor no había llegado.

Activación preventiva: el Ayuntamiento se adelantó a la alerta oficial

Lo que distingue este episodio de otros anteriores no es solo lo que ocurrió, sino lo que se hizo antes de que ocurriera. El Ayuntamiento de València activó el martes, a las 15:00 horas, todas las medidas previstas en los protocolos municipales para la alerta naranja, con casi 24 horas de antelación respecto al inicio real del episodio, previsto para la tarde del miércoles. Una decisión que, a la luz de los hechos, resultó acertada.

La alcaldesa, María José Catalá, lo explicó tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Municipal (CECOPAL), celebrada a las 9:30 horas de este jueves para hacer balance de los incidentes y revisar la labor de todos los servicios implicados.

"La activación preventiva de los servicios municipales y la coordinación mantenida durante todo el episodio de lluvias" - María José Catalá, alcaldesa de València

Entre las medidas adoptadas la tarde del miércoles figuraron la suspensión de la actividad deportiva al aire libre organizada por la Fundación Deportiva Municipal; el cierre de parques, jardines, bibliotecas ubicadas en su interior, cementerios y del Jardín del Túria; la suspensión del Mercado Extraordinario del Paseo Marítimo y de la jornada del Congreso Fallero; y la apertura del Centro de Atención de Emergencias Social (CAES) de alerta meteorológica del Carmen, que se sumó a los dos ya operativos. También se suspendió la actividad Reto Metro Minuto de la Semana Europea de la Movilidad.

En el ámbito educativo, las consecuencias fueron notables: se suspendieron desde las 14:00 horas las actividades de 26 centros situados en zonas inundables o afectadas por la DANA, manteniéndose el servicio de comedor hasta las 15:00 horas. Cinco centros de las pedanías de El Saler y Pinedo trasladaron sus actividades al interior de los edificios. Además, el CECOPAL acordó el cierre preventivo de los centros educativos de las pedanías del sur, por la proximidad de esas zonas al litoral sur, donde se preveía alerta naranja.

250 incidencias de Bomberos y 211 avisos a la Policía Local

En el episodio del miércoles, con aviso naranja, los servicios meteorológicos apuntaron que se acumularon precipitaciones de unos 100 litros por metro cuadrado, especialmente en las comarcas de l'Horta, más cercanas al litoral. En Chiva se registraron acumulados de 96,2 litros por metro cuadrado y en Torrent de 95,8; en València, 70,2. Cifras considerables, aunque muy lejos de los registros históricos de la DANA de 2024.

La respuesta de los servicios de emergencia fue inmediata. Los Bomberos atendieron 250 incidencias, en su mayoría de carácter menor: achiques, caída de ramas y saneamientos. La Policía Local, por su parte, recibió 211 avisos. Los agentes también gestionaron incidencias de tráfico vinculadas a la salida masiva de asistentes de eventos con elevada afluencia y actuaron en pedanías del norte y del sur relacionadas con arbolado, cortes de energía y otras afecciones.

La Policía Local cerró los pasos inferiores de la ciudad y se desplazó a los barrancos del término municipal y a las pedanías norte y sur para vigilar posibles crecidas en los barrancos del Carraixet, del Poyo y de la Saleta, el bajo Túria y los barrancos de La Albufera. Numerosas personas revivieron la pesadilla de la riada de octubre de 2024 al ver cómo el barranco del Poyo volvía a llenarse de agua y estaba a punto de desbordarse. Esta vez, no llegó a hacerlo.

El Jardín del Túria, cerrado; los parques, abriéndose uno a uno

Este jueves, la ciudad ha ido recuperando el pulso de forma gradual. Los pasos inferiores de Petxina y Hermanos Machado reabrieron a primera hora tras su limpieza. Los cementerios retomaron la actividad con normalidad, si bien con cartelería de precaución, zonas balizadas e itinerarios restringidos en algunos puntos. El antiguo cauce del río Túria permanece cerrado mientras se revisa el estado del arbolado y las instalaciones deportivas de su interior.

Parques y Jardines desplegó sus tres contratas para inspeccionar los árboles de los parques municipales. Tras esas revisiones, han reabierto los parques de Aiora, Panach, Central, Monforte, Oeste, Benicalap y Marxalenes. Los restantes irán abriendo conforme concluyan las inspecciones, con prioridad para aquellos que albergan instalaciones municipales.

En los centros escolares, los equipos municipales inspeccionaron las instalaciones desde primera hora. Se identificaron dos incidencias: una en el muro del Colegio Bartolomé Cossío, afectado por la caída de una rama, y otra en el CIDE de la Malva-rosa, donde el alumnado fue reubicado dentro del propio centro.

La limpieza de verano, una inversión que dio sus frutos

Catalá subrayó durante su intervención "la importancia de los trabajos municipales de limpieza realizados durante el verano en el barranco del Carraixet y en el nuevo cauce del río Túria", así como la existencia de cámaras de vigilancia en este último para supervisar posibles avenidas de agua. Una infraestructura de vigilancia y mantenimiento que, en un contexto de alerta máxima, puede marcar la diferencia entre la prevención y la catástrofe.

En una tierra todavía marcada por la DANA del 29 de octubre de 2024, que dejó más de 230 muertos y daños por valor de miles de millones de euros, el mensaje de que "la ciudad va recuperando la normalidad" tiene un peso emocional difícil de ignorar. Que esta vez los protocolos funcionaran, que los barrancos aguantaran y que no hubiera que lamentar víctimas es, para muchos valencianos, algo que ya no se da por descontado. Y quizás esa es, precisamente, la lección más duradera que dejó la DANA de 2024: que anticiparse no es alarmismo, sino responsabilidad.