Los veterinarios valencianos, entre la granja y el plato: la Generalitat reconoce su papel clave en la salud pública y anuncia nuevos decretos para mejorar sus condiciones

Valencia rinde homenaje a los veterinarios en el día de San Francisco de Asís y anuncia dos decretos para reforzar la salud pública en 2027.

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Hay profesiones que operan en silencio, lejos del foco mediático, pero cuyo trabajo condiciona algo tan cotidiano como lo que ponemos en la mesa cada día. Los veterinarios son una de ellas. Este sábado, con motivo de la Festividad de San Francisco de Asís, el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia celebró su acto institucional anual y recibió el respaldo explícito de dos de los principales consellers de la Generalitat Valenciana, que aprovecharon el acto para reivindicar el carácter estratégico de una profesión que va mucho más allá de las clínicas de mascotas.

Más que batas blancas y animales: una profesión con impacto en la salud de todos

El conseller de Sanidad, Marciano Gómez, fue directo al grano. La veterinaria, subrayó, no se limita al cuidado de los animales. Su intervención conectó con una realidad que los datos respaldan: en España trabajan 3.492 veterinarios en el ámbito de la salud pública, y el 81% de las plazas en seguridad alimentaria están ocupadas por titulados en Veterinaria. En la Comunitat Valenciana, ese papel se traduce en cifras concretas y responsabilidades enormes.

"Hablar de veterinaria es hablar también de salud pública, prevención, seguridad y protección" - Marciano Gómez, conseller de Sanidad de la Generalitat Valenciana

Son 315 veterinarios de Salud Pública los que ejercen actualmente en la Comunitat Valenciana, integrados en los programas de control oficial del Plan de Seguridad Alimentaria autonómico. Su radio de acción: más de 67.000 establecimientos alimentarios. Inspeccionan locales, toman muestras, verifican etiquetas y supervisan la oferta alimentaria en entornos especialmente vulnerables, como colegios y residencias de personas mayores. Cuando salta una alerta alimentaria, son ellos quienes actúan primero.

La veterinaria no solo cuida de los animales, sino que contribuye de forma directa a la prevención, al bienestar colectivo, a la protección del consumidor y a la resiliencia de un sistema sanitario y alimentario que necesita anticiparse mejor a los riesgos. Esa es, precisamente, la dimensión que el Gobierno valenciano quiso poner en primer plano.

Dos nuevos decretos, anunciados para 2027

El acto no fue solo un reconocimiento simbólico. Marciano Gómez aprovechó el escenario para hacer un anuncio de calado: a principios de 2027 está prevista la aprobación de dos decretos destinados a mejorar las condiciones laborales de los veterinarios de Salud Pública y a fortalecer la respuesta institucional ante emergencias sanitarias.

El primero, el Decreto de Regulación de Condiciones Especiales de Trabajo del Personal de Salud Pública, busca dar respuesta a demandas históricas del colectivo. El segundo, el Decreto del Sistema de Alerta Precoz y Respuesta Rápida en Salud Pública, apunta directamente a reforzar la capacidad de reacción ante situaciones de riesgo para la población. Una lección, esta última, que la pandemia de COVID-19 dejó grabada a fuego en todos los sistemas sanitarios del mundo.

El campo también necesita veterinarios: retos de la ganadería valenciana

El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, centró su intervención en el otro gran escenario donde los veterinarios son imprescindibles: el sector ganadero. Y no ahorró en reconocimientos.

"No hay futuro para la ganadería sin sanidad animal, ni explotaciones rentables sin vuestro asesoramiento" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana

Barrachina enumeró los frentes abiertos a los que se enfrenta la ganadería valenciana: el encarecimiento de los costes de producción, la aparición de nuevas amenazas sanitarias, la presión para innovar y, quizás el más preocupante a largo plazo, la dificultad para garantizar el relevo generacional en las explotaciones. En ese contexto, el papel del veterinario de campo no es accesorio, sino estructural: acompaña al ganadero, mejora su actividad y le ayuda a cumplir con unos estándares de sanidad y bienestar animal cada vez más exigentes.

Entre las medidas impulsadas por la Conselleria, Barrachina destacó la creación de la figura del veterinario de guardia y el incremento del 50% en las ayudas a la competitividad ganadera, que han pasado a 9 millones de euros y han beneficiado ya a 446 explotaciones. También presentó la Estrategia Valenciana para el Fomento de la Ganadería Extensiva 2026-2030, un documento con 70 medidas orientadas a sostener un modelo ganadero que, además de producir alimentos, gestiona el territorio y preserva el paisaje rural.

Una profesión que trabaja donde nadie mira

Reconocer la labor veterinaria es reconocer también a miles de profesionales que, con conocimiento, vocación y compromiso, sostienen cada día una tarea esencial para la vida cotidiana de todos. Esa idea sobrevoló el acto institucional celebrado en Valencia, donde ambos consellers coincidieron en un mensaje común: la profesión veterinaria es un activo estratégico para la Comunitat, y su fortalecimiento no es un gesto de cortesía institucional, sino una necesidad real. Con los decretos anunciados para 2027 y las medidas ya en marcha en el ámbito ganadero, el Gobierno valenciano apuesta por situar a estos profesionales donde siempre han estado: en el centro de la cadena que conecta la salud animal con la salud humana.