El verano dejó una herida profunda en la Sierra de Espadán. El fuego que se inició en la Vall d'Uixó arrasó más de 7.000 hectáreas en el corazón de uno de los parques naturales más emblemáticos de la Comunitat Valenciana, obligó a desalojar una veintena de municipios —entre ellos Sueras— y convirtió en cenizas un paisaje que, según los expertos, tardará décadas en recuperarse. Con ese telón de fondo, el XXIII Encuentro de los Pueblos del Parque Natural de la Sierra de Espadán reunió este sábado en Sueras a vecinos, asociaciones y entidades vinculadas al parque, en una jornada organizada por la Generalitat junto con el Ayuntamiento de Suera y con la colaboración de la Universitat Jaume I.
Un parque natural como motor económico y escudo contra la despoblación
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, inauguró el encuentro con un mensaje claro: los parques naturales no son solo reservas ecológicas, sino instrumentos de desarrollo para los territorios que los rodean. En un país donde la despoblación rural amenaza a cientos de pequeños municipios, esta afirmación tiene más peso del que parece.
"Los parques naturales son aliados fundamentales para proteger la biodiversidad, fomentar el desarrollo sostenible y revitalizar las zonas rurales, combatiendo la despoblación." - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana
Para ilustrar ese potencial, Martínez Mus recurrió a los datos: durante 2025, más de 425.500 personas visitaron los parques naturales de la Comunitat Valenciana, de las cuales 14.600 eligieron la Sierra de Espadán. Son cifras que, traducidas a pernoctaciones, menús en restaurantes locales y compras en comercios de proximidad, representan una inyección económica real para municipios que, de otro modo, difícilmente atraerían visitantes. La pregunta que subyace es inevitable: ¿cuánto de ese flujo de turistas sobrevivirá tras el impacto visual del incendio?
El incendio y sus consecuencias: más de 7.000 hectáreas y una veintena de pueblos afectados
El fuego del verano no fue un episodio menor. El incendio afectó a una superficie total de 9.568,9 hectáreas, de las que el 88,9% correspondieron a terreno forestal. La nota oficial cifra en más de 7.000 las hectáreas afectadas en el corazón del parque, con Sueras entre los municipios que tuvieron que ser desalojados. Los bosques afectados constituyen una de las principales señas de identidad del Parque Natural de la Sierra de Espadán, un espacio protegido de gran valor natural, paisajístico y ecológico.
La recuperación de un ecosistema de estas características no se mide en semanas ni en meses, sino en décadas. La intervención humana puede acelerar parte del proceso —estabilizando taludes, repoblando con especies autóctonas, restaurando los cauces—, pero la naturaleza tiene sus propios ritmos. La regeneración de la Sierra de Espadán se medirá en generaciones, no en años. Es decir, los niños que hoy crecen en los municipios del entorno del parque no verán el bosque que existía antes del fuego. Tal vez sus hijos tampoco.
Los trabajos de recuperación postincendio comenzaron el pasado 31 de agosto con una inversión inicial de 2,7 millones de euros, centrados en seguridad, mejora de accesos y restauración ambiental. Una segunda fase se enfocará en la regeneración del territorio a través de un Plan Integral de Reforestación y Recuperación Ambiental, con el objetivo de restaurar el paisaje, recuperar la biodiversidad, consolidar los suelos y proteger los recursos hídricos.
Prevención: el reto que llega cuando ya es tarde
El encuentro sirvió también para abordar algo que siempre genera debate después de cada gran incendio: la prevención. Martínez Mus insistió en la importancia de avanzar tanto en vigilancia y gestión forestal como en la implicación de los propios municipios y comunidades locales. No es un mensaje nuevo, pero adquiere otra dimensión cuando se pronuncia ante los vecinos de un pueblo que tuvo que ser evacuado.
En ese sentido, la Generalitat ya ha reforzado la vigilancia forestal con 118 vigilantes adicionales, que suman más de 35.000 horas de trabajo, con una inversión superior a 1,1 millones de euros. Una apuesta que, sin embargo, no evitó el desastre de este verano y que pone sobre la mesa la necesidad de replantear el modelo de gestión forestal en espacios naturales protegidos.
67 millones de euros en ayudas para las personas y municipios afectados
Más allá de la recuperación del paisaje, la Generalitat ha activado un amplio dispositivo de ayudas económicas para las personas y sectores que sufrieron las consecuencias directas del fuego. En total, 67 millones de euros movilizados en medidas que cubren desde la vivienda y los vehículos hasta el sector agrícola, ganadero y forestal.
- 750 euros para motocicletas afectadas.
- Hasta 15.000 euros para vehículos vinculados a una actividad económica.
- Ayudas específicas para los sectores agrícola, ganadero y forestal.
- 50 millones de euros en préstamos bonificados del IVF para autónomos, empresas y empleo.
- 200.000 euros por entidad para actuaciones urgentes en infraestructuras dañadas, destinados a municipios afectados y comunidades de regantes.
Son cifras que, sobre el papel, transmiten una respuesta contundente de la administración. El verdadero examen, no obstante, llegará con el tiempo: en la capacidad de los municipios del Parque Natural de la Sierra de Espadán para reconstruirse, mantener a su población y recuperar el atractivo turístico y ecológico que el fuego interrumpió de forma tan abrupta este verano.


