Los estudiantes de las Enseñanzas Artísticas Superiores valencianas tendrán por primera vez voz propia en el principal órgano de representación del alumnado universitario

La Generalitat modifica el decreto que regula el CIVE para integrar al alumnado del ISEACV en igualdad de condiciones.

 - Actualizado a 21/10/2026 17:50

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Arte en los colegios
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Llevan años formándose en conservatorios, escuelas de arte y centros superiores de diseño, danza y arte dramático. Sin embargo, hasta ahora, los estudiantes de las Enseñanzas Artísticas Superiores de la Comunitat Valenciana no tenían representación formal en el órgano que da voz al alumnado de la educación superior ante la administración autonómica. Eso está a punto de cambiar.

Un hueco en el sistema que la norma no había llenado

La Generalitat ha iniciado el procedimiento para modificar el Decreto 97/2018, de 20 de julio, que regula el régimen interno del Consejo Interuniversitario Valenciano de Estudiantes (CIVE), con el objetivo de incluir expresamente en este órgano al alumnado de los centros integrados en el Institut Superior d'Ensenyances Artístiques de la Comunitat Valenciana (ISEACV). La medida salda una deuda histórica con un colectivo que, pese a cursar estudios de nivel superior, quedaba fuera del marco formal de participación estudiantil.

El CIVE es el órgano de consulta y asesoramiento en materia de coordinación universitaria sobre asuntos académicos que afectan al alumnado de más de una universidad del sistema universitario valenciano de la Comunitat Valenciana. En la práctica, es la mesa donde los estudiantes se sientan frente a la administración para trasladar sus necesidades, opinar sobre becas, condiciones académicas o políticas educativas. Un espacio del que, hasta ahora, los artistas en formación estaban excluidos por un vacío normativo.

El Consejo Interuniversitario Valenciano de Estudiantes fue creado en 2007 e integrado por representantes de cada una de las universidades valencianas. Casi dos décadas después, la reforma que se tramita ahora amplía ese perímetro más allá de las aulas universitarias tradicionales.

Igualdad de condiciones, no un asiento de segunda fila

El cambio normativo no es meramente simbólico. Los estudiantes del ISEACV pasarán a formar parte de la composición del CIVE en igualdad de condiciones con el resto del estudiantado del sistema valenciano de educación superior, sin distinciones de rango ni de peso en la toma de decisiones. No se trata de un asiento testimonial, sino de una integración plena en la estructura del consejo.

Entre las funciones del CIVE se encuentran representar al alumnado del sistema universitario valenciano y asesorar a la administración de la Generalitat en relación con los derechos, intereses y reivindicaciones del alumnado universitario, así como servir de vía de expresión de sus opiniones y propuestas. Unas funciones que, a partir de ahora, también defenderán los futuros músicos, diseñadores, actores y bailarines que se forman en los centros adscritos al ISEACV.

No es casual que este paso se dé ahora. Uno de los acuerdos más relevantes del último pleno del CIVE fue precisamente iniciar la actualización del reglamento de funcionamiento para incluir la representación del alumnado de enseñanzas artísticas superiores integradas en el sistema educativo valenciano a través del ISEACV. La modificación del decreto formaliza ese acuerdo y lo convierte en obligación normativa.

Un paso que va más allá de un trámite burocrático

Que la norma reconozca algo que la realidad educativa ya señalaba parece un detalle técnico, pero sus implicaciones son relevantes. Las enseñanzas artísticas superiores llevan décadas en un limbo: tienen el nivel equivalente al grado universitario, pero no siempre han sido tratadas con el mismo estatus institucional. Incluir a su alumnado en el CIVE es, en cierta medida, un reconocimiento de esa equiparación.

La modificación del Decreto 97/2018 aún debe completar su tramitación administrativa antes de entrar en vigor, pero la señal política es clara. En un sistema educativo que aspira a la integración real de todas sus ramas, dar voz a quienes aprenden con las manos, el cuerpo o la voz es tan necesario como escuchar a quienes lo hacen desde un aula convencional.