La dana Adam no solo arrasó campos de cultivo y viviendas. También dejó su huella en los lugares donde cada día miles de vecinos practican deporte, se reúnen y desconectan. El vicepresidente segundo de la Generalitat Valenciana, José Díez, ha iniciado una ronda de visitas a las instalaciones deportivas municipales dañadas por el temporal en las comarcas de La Safor y La Marina Alta, las más castigadas por unas lluvias que, en algunos puntos, acumularon más de 700 litros por metro cuadrado en pocas horas.
Polideportivos inundados, pistas destrozadas y muros derribados
La primera parada fue Daimús, donde los daños se extendieron por prácticamente todo el recinto deportivo municipal: el campo de fútbol, la puerta de acceso, las pistas de pádel y tenis, el vallado del frontón y uno de los muros perimetrales quedaron afectados por el temporal. Una imagen que se repite, con sus particularidades, en cada uno de los municipios que Díez ha ido recorriendo durante los últimos días.
En Oliva, el agua se cebó con la piscina y el trinquet de Oliva Nova, dos instalaciones de uso cotidiano para una población que ahora deberá esperar a que se evalúe el alcance real de los desperfectos. Bellreguard completó el recorrido: allí la dana dañó la pista de baloncesto, la piscina municipal y los sistemas de riego del polideportivo. Tres municipios, tres realidades distintas pero con un denominador común: el deporte, esa pequeña gran rutina que vertebra la vida de los pueblos, también ha quedado en suspenso.
Una quincena de municipios bajo seguimiento
Pero el trabajo de evaluación no se detiene en esos tres puntos. La Conselleria ya ha contactado con responsables municipales de Dénia, Xàbia, Real de Gandia, Gandia y Guardamar de la Safor, localidades que también han reportado desperfectos en sus instalaciones deportivas. A ellos se suman otros municipios de los que aún se está recabando información: Miramar, Els Poblets, Tavernes de la Valldigna, L'Atzúbia, El Verger, Pedreguer, Piles y Pego. En total, más de una quincena de municipios para los que el temporal no fue solo una cifra meteorológica, sino una crisis concreta y cotidiana.
El contexto no es menor. Las lluvias torrenciales registradas entre el 17 y el 19 de octubre dejaron una estimación provisional de 9.000 hectáreas de cultivo afectadas y pérdidas directas que alcanzan los 21 millones de euros , según los datos del sector agrícola. La dana Adam dejó acumulaciones superiores a los 700 litros por metro cuadrado en algunos puntos de La Safor y La Marina Alta , una cifra que, por sí sola, explica la magnitud de los destrozos. Los servicios de emergencia efectuaron alrededor de un millar de rescates durante el episodio de lluvias , lo que da una idea de la dimensión humana de la catástrofe, más allá del ladrillo y el cemento.
Semanas de evaluación por delante
El vicepresidente segundo ha subrayado que el seguimiento no concluye con estas primeras visitas. Díez ha anunciado que se mantendrá este contacto con todos los municipios afectados durante las próximas semanas, con el objetivo de completar la evaluación de daños en las instalaciones deportivas municipales y valorar qué actuaciones son necesarias en cada caso.
"Está previsto mantener las próximas semanas este seguimiento con todos los municipios afectados con el fin de conocer la evolución de la situación, completar la evaluación de daños en las instalaciones deportivas municipales y valorar las necesidades de actuación que pudieran derivarse." - José Díez, vicepresidente segundo de la Generalitat Valenciana
Hay algo revelador en este tipo de rondas institucionales: la visita a un campo de fútbol o a una piscina municipal puede parecer menor frente a la urgencia de reabrir carreteras o restablecer suministros. Pero son precisamente esos espacios los que marcan el ritmo de la vida comunitaria. Recuperarlos no es solo una cuestión de infraestructura, sino también de normalidad. Y en eso, para muchos vecinos de La Safor y La Marina Alta, queda todavía un largo camino por recorrer.

