Una tarde de lluvias intensas puede tardar apenas unas horas en dejar al descubierto décadas de deterioro acumulado. Eso es, en esencia, lo que ocurrió el pasado 28 de septiembre en el CEIP Alfonso X El Sabio de Requena, donde las precipitaciones no solo empaparon tejados y patios, sino que forzaron al Consell de la Generalitat Valenciana a activar un mecanismo de emergencia para evitar que las aulas se convirtieran en un riesgo para quienes las habitan cada día.
Techos que ceden bajo el peso del agua
El agua se abrió paso por la cubierta del centro educativo y se acumuló sobre los falsos techos desmontables del edificio. Lo que en apariencia podría parecer una simple gotera se convirtió en un problema estructural serio: la humedad saturó el aislamiento situado encima de las placas, incrementó su peso y terminó provocando el desprendimiento y la rotura de varios de esos paneles. Una imagen difícil de ignorar en un espacio donde niños y niñas pasan horas sentados justo debajo.
Las inspecciones técnicas realizadas a continuación no dejaron lugar a dudas: el origen del problema no era la lluvia en sí, sino el deterioro previo de la cubierta y de los sistemas de evacuación de aguas pluviales. El agua había encontrado el camino porque las barreras que debían contenerla llevaban tiempo sin estar a la altura.
Emergencia declarada, obras ya en marcha
Ante la gravedad de la situación, el Pleno del Consell tomó razón de la declaración de emergencia de las obras, un mecanismo que permite saltarse los plazos habituales de licitación pública cuando hay riesgo para la seguridad. La actuación contempla reparar la cubierta, retirar todos los elementos con riesgo de desprendimiento y ejecutar las medidas correctoras necesarias para devolver al centro sus condiciones de seguridad. Las labores de desmontaje de las placas del falso techo suspendido ya han comenzado.
Hay un detalle que merece atención: en el momento de producirse los daños, el colegio ya era escenario de otras obras promovidas por el Ayuntamiento de Requena a través del Plan Edificant, el programa de la Generalitat Valenciana destinado a mejorar las infraestructuras de los centros educativos públicos. Lejos de suponer una complicación, esa circunstancia facilitó la respuesta: la intervención de emergencia se encomendó directamente a las mismas empresas que ya trabajaban en las instalaciones, lo que permitió una coordinación inmediata sin necesidad de arrancar desde cero.
175.318 euros y tres meses para recuperar la normalidad
El presupuesto total aprobado para la actuación asciende a 175.318 euros, con un plazo estimado de ejecución de tres meses. Una inversión que, vista desde fuera, puede parecer elevada para reparar un techo, pero que adquiere otra dimensión cuando se entiende que engloba no solo la cubierta, sino también la retirada de elementos dañados, la revisión del sistema de drenaje y todas las medidas correctoras asociadas.
El caso del Alfonso X El Sabio no es, lamentablemente, una excepción en el mapa escolar valenciano ni en el español. Los episodios de lluvias intensas otoñales en el arco mediterráneo ponen a prueba año tras año unas infraestructuras educativas cuyo mantenimiento, en muchos casos, ha ido acumulando retrasos. Lo que diferencia a este colegio de Requena es que la respuesta llegó rápido: con una declaración de emergencia, obras ya iniciadas y un calendario claro. Para las familias y el personal del centro, eso marca la diferencia entre la inquietud y la certeza de que el problema tiene fecha de solución.


