Parar para sobrevivir. Esa es, en esencia, la lógica que rige las paradas biológicas en el sector pesquero: detener temporalmente la actividad para que los fondos marinos se recuperen y haya recursos el día de mañana. Pero ese silencio obligatorio tiene un precio, y alguien tiene que pagarlo. La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana ha destinado más de 5 millones de euros en ayudas a armadores y tripulantes de la flota pesquera con puerto base en la Comunitat Valenciana, afectados por estas interrupciones temporales que, paradójicamente, son tan necesarias como costosas.
Dos pagos, más de medio millar de beneficiarios
Las cifras son concretas. En julio se abonaron 3,1 millones de euros a 209 tripulantes y 207 armadores, a los que se suman ahora otros 2 millones destinados a 37 tripulantes y 81 armadores. En total, cientos de familias vinculadas al mar que han visto compensados, al menos en parte, los días sin poder salir a faenar.
Las subvenciones están dirigidas a armadores y tripulantes de embarcaciones que faenan en las modalidades de cerco, arrastre de fondo y palangre de superficie. Tres técnicas distintas, un mismo problema: cuando la normativa obliga a parar, los ingresos se detienen igual que los motores de los barcos.
La ayuda fija una prima diaria de 50 euros por pescador y está cofinanciada en un 70% por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) y en un 30% por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El calendario de paradas temporales fue aprobado en la Conferencia Sectorial de Pesca de mayo de 2025, cuando se acordó establecer un máximo de 52 días subvencionables por año en todas las modalidades.
El argumento del conseller: sostenibilidad ambiental y económica, juntas
El responsable autonómico del sector no ha esquivado la tensión que existe entre la exigencia ecológica y la realidad del bolsillo de los pescadores. Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, ha sido directo al respecto:
"Sin días de actividad, la situación es francamente dura para nuestros pescadores, que cumplen con los compromisos de sostenibilidad y merecen un respaldo por parte de las administraciones." - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
Barrachina también ha defendido que la sostenibilidad no puede ser una carga que recaiga solo sobre los trabajadores del mar. El conseller ha reconocido el esfuerzo de adaptación del sector en los últimos años, en un contexto marcado por la reducción de días de actividad, el incremento de costes —especialmente el combustible— y la creciente exigencia normativa. Es decir, más obligaciones y márgenes cada vez más estrechos.
"Desde la Generalitat tenemos claro que la sostenibilidad ambiental debe ir de la mano de la sostenibilidad económica y social de nuestro sector pesquero, porque no podemos exigir nuevos esfuerzos a nuestros pescadores sin ofrecerles el apoyo que necesitan." - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
Una convocatoria de 7 millones para el horizonte de 2026
Los más de 5 millones distribuidos ahora son solo parte de un compromiso más amplio. El pasado mes de marzo, el conseller anunció una convocatoria de ayudas para 2026 con una dotación de 7 millones de euros, destinada a armadores y pescadores de la Comunitat Valenciana afectados por las paralizaciones temporales de la actividad pesquera durante 2025. La convocatoria también recoge a los profesionales que no llegaron a presentar su solicitud en la convocatoria anterior.
El objetivo de esta línea de apoyo es reforzar la competitividad y la viabilidad de las empresas de la flota pesquera de la Comunitat Valenciana que se ven obligadas a acometer paradas temporales de su actividad, al tiempo que se fomenta la pesca sostenible y la recuperación de los recursos biológicos marinos.
La evolución del presupuesto refleja una tendencia al alza. La Conselleria aprobó el pago de 5,7 millones de euros a los pescadores valencianos correspondientes al paro biológico del año 2023. El salto hasta los 8,3 millones para 2025 supone un incremento significativo que, según la Generalitat, responde al objetivo de reforzar la competitividad y la viabilidad de una flota que afronta su actividad con márgenes cada vez más ajustados. En apenas dos años, la dotación ha crecido de forma considerable, lo que sugiere que las paradas biológicas ya no se perciben como un trámite burocrático, sino como una política pesquera de fondo.
Al final, la pregunta que sobrevuela el sector no es si hay que parar, sino quién asume el coste de hacerlo. Por ahora, la respuesta llega en forma de transferencias que, aunque no sustituyen por completo los ingresos perdidos, sí reconocen algo esencial: que proteger el mar tiene un precio justo, y ese precio no puede recaer únicamente sobre quienes viven de él.


