Casi dos millones de euros para que conducir por la CV-35 a la altura de Losa del Obispo deje de ser una maniobra de riesgo. La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación ha iniciado el trámite de información pública del proyecto de construcción de dos nuevas glorietas en los accesos a este municipio valenciano y en el enlace con la CV-347, con una inversión estimada de 1,93 millones de euros. La ciudadanía, las administraciones y las entidades interesadas disponen ahora de un plazo para consultar la documentación y presentar alegaciones ante lo publicado en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV).
Una vía con historia de incidencias
La CV-35, conocida popularmente como Pista de Ademuz o Autovía de Llíria, es una de las principales arterias autonómicas de entrada y salida a Valencia, conectando la ciudad con el noroeste de la provincia. Es una autovía con altísima densidad de tráfico, frecuentemente usada para acceder a Paterna, Burjassot, L'Eliana y Llíria, y suele registrar una alta tasa de accidentes. No resulta extraño, entonces, que la Generalitat haya puesto el foco en uno de los tramos donde la geometría de los accesos complica el día a día de miles de conductores.
El problema en el entorno de Losa del Obispo no es nuevo. La configuración actual de determinados accesos e incorporaciones dificulta algunas maniobras y genera situaciones de riesgo para los usuarios de la carretera. Dicho de otro modo: el diseño de la vía obliga a los conductores a realizar movimientos poco intuitivos que, en condiciones de tráfico denso o a alta velocidad, pueden terminar mal.
Dos glorietas para ordenar el caos
La intervención principal consistirá en la remodelación del enlace de acceso a Losa del Obispo mediante la construcción de dos nuevas glorietas. Estas infraestructuras, consolidadas desde hace décadas como una de las soluciones más eficaces para reducir la siniestralidad en intersecciones, permitirán reorganizar los movimientos de tráfico, mejorar las conexiones con el municipio y facilitar incorporaciones y salidas más seguras.
Además de las glorietas, el proyecto contempla la mejora de la configuración de los carriles de incorporación y salida en el entorno del enlace con la CV-347, con el fin de reducir los conflictos de tráfico en ese punto. A ello se suman actuaciones complementarias como la reordenación de accesos directos, la adecuación de caminos y vías de servicio, y mejoras en el firme, el drenaje y la señalización vial. Un paquete integral que va mucho más allá de simplemente "poner una rotonda".
Las obras, con un presupuesto de 1,93 millones de euros, tienen un plazo de ejecución previsto de nueve meses y se desarrollarán por fases para minimizar las afecciones al tráfico, de modo que la CV-35 permanezca operativa durante todo el proceso. Una condición indispensable para una vía de la que dependen a diario decenas de miles de desplazamientos.
El plan más amplio: otros cuatro puntos de la CV-35 en el punto de mira
La actuación en Losa del Obispo no es un caso aislado. De forma paralela, la Generalitat tiene previsto ejecutar obras de mejora de la seguridad vial en otros cuatro puntos de la CV-35: las salidas 4, 10, 11 y 16, situadas en los términos municipales de Burjassot, Paterna, San Antonio de Benagéber y L'Eliana. Estas intervenciones cuentan con una inversión superior a 7,7 millones de euros y apuntan a resolver problemas de congestión y riesgo de accidentes en zonas con una presión de tráfico especialmente intensa.
Los trabajos en estos tramos contemplan la ampliación de carriles de incorporación, la creación de carriles adicionales y mejoras en los accesos, entre ellas las destinadas a facilitar la entrada de autobuses a la Universitat de Burjassot y el acceso al Parc Tecnològic. Infraestructuras de primer orden académico e industrial que hoy conviven con una vía que no siempre ha sabido crecer al mismo ritmo que la demanda.
En conjunto, las actuaciones previstas en la CV-35 superan los 9,6 millones de euros de inversión pública. Una cifra que, leída desde la perspectiva de los conductores que cada día se juegan la paciencia —y en ocasiones algo más— en sus incorporaciones y salidas, resulta no solo justificada sino largamente esperada.

