La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana ha aprobado una ampliación de 300.000 euros en las ayudas destinadas a certificar la producción ecológica, elevando la dotación total para 2026 hasta los 1.498.000 euros. La medida, publicada en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), llega en un momento en que el sector ecológico valenciano atraviesa una etapa de madurez notable: en 2025, la facturación del sector rozó los 962,6 millones de euros, un 15% más que en 2024.
Cubrir el coste de demostrar lo que eres
Para muchos agricultores, la certificación ecológica es, paradójicamente, uno de los obstáculos más costosos del modelo que han elegido. Producir de forma sostenible no basta: hay que demostrar que se hace, y ese proceso de verificación tiene un precio. Por eso, las subvenciones aprobadas cubren hasta el 80% de los costes de certificación de los productos agroalimentarios ecológicos, aliviando una carga que, para explotaciones pequeñas o medianas, puede marcar la diferencia entre seguir en el mercado ecológico o abandonarlo.
Las ayudas están dirigidas tanto a titulares de explotaciones agropecuarias como a empresas dedicadas a la elaboración, manipulación, envasado, almacenamiento, exportación o comercialización de productos ecológicos. El requisito es cumplir con la normativa vigente y estar bajo el control del Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana (CAECV), el organismo encargado de velar por la integridad del sello ecológico en la región.
Un sector que ya es estratégico, no alternativo
Las cifras dejan poco margen para la duda. La Comunitat Valenciana cuenta con 133.397 hectáreas certificadas en producción ecológica y mantiene una estructura formada por 4.215 operadores ecológicos certificados. No es un nicho: la agricultura ecológica está presente en 451 de los 542 municipios de la Comunitat Valenciana, es decir, en el 83% del total. Desde 2015, el volumen de negocio del sector se ha multiplicado por cinco , una trayectoria que confirma que esto ya no es una apuesta de futuro, sino una realidad consolidada del presente.
"La agricultura ecológica ha dejado de ser una alternativa para convertirse en un sector estratégico de la agricultura valenciana, capaz de generar valor añadido, abrir nuevos mercados y responder a una demanda creciente de alimentos producidos con los máximos estándares de calidad y sostenibilidad" - Mª Àngels Ramón-Llín, directora general de Producción Agrícola y Ganadera de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca
La certificación, garantía para el consumidor y valor para el productor
Más allá del impacto económico directo, la certificación ecológica cumple una función que trasciende lo administrativo. En un mercado donde el "verde" se ha convertido en reclamo publicitario habitual, el sello ecológico certificado es lo que separa una promesa de una garantía. Garantiza la trazabilidad y autenticidad de los productos, refuerza la confianza del consumidor y aporta valor añadido a las producciones agroalimentarias de la Comunitat Valenciana. Es, en definitiva, la diferencia entre decir que algo es ecológico y poder probarlo.
El dato ambiental añade otra perspectiva: la agricultura ecológica valenciana mantiene una infraestructura vegetal activa capaz de absorber, en términos brutos, alrededor de 1,5 millones de toneladas de CO₂ al año. Con esta ampliación presupuestaria, la Generalitat no solo apoya a los productores que ya forman parte del sistema, sino que lanza una señal clara a quienes aún valoran si dar el paso: los costes de entrada al mercado ecológico certificado tienen, en buena parte, respaldo institucional.


