La Generalitat limpia el barranco del Magro por donde el agua lo arrasó todo: 8 hectáreas de caña invasora retiradas para evitar otra catástrofe

La Generalitat avanza en la retirada de caña invasora en el Magro con dos equipos simultáneos en Utiel, Alfarp y Llombai, con 59M€ en juego.

 - Actualizado a 03/11/2026 13:09

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Limpieza barranco del Magro
Limpieza barranco del Magro
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Un año después de que el río Magro multiplicara por veinte su caudal habitual y dejara a Utiel completamente inundada y aislada, la Generalitat Valenciana ha puesto en marcha una operación de limpieza a gran escala en su cauce. El objetivo es claro: que lo que ocurrió el 29 de octubre de 2024 no vuelva a repetirse con la misma virulencia. Y la primera batalla se libra contra una planta.

La Arundo Donax, conocida comúnmente como caña común, es una especie invasora que coloniza los márgenes y el interior de los cauces mediterráneos con una agresividad difícil de contener. Sus raíces, llamadas rizomas, son extraordinariamente resistentes y capaces de reproducirse con rapidez, formando auténticas murallas vegetales que reducen la sección útil del barranco y actúan como un dique natural cuando el agua crece. Un obstáculo invisible en épocas de calma que puede convertirse en trampa mortal durante una avenida.

Dos frentes abiertos a lo largo del Magro

La Generalitat ha desplegado dos equipos de trabajo que avanzan de forma simultánea desde los extremos opuestos del barranco del Magro. Uno opera en la cabecera oeste, a su paso por Utiel; el otro lo hace en el lado este, en los municipios de Alfarp y Llombai. La estrategia es la de una tenaza: ambos equipos irán avanzando hacia el centro hasta que sus líneas de trabajo confluyan y quede limpia toda la cuenca.

"El objetivo es que ambos equipos vayan avanzando a lo largo del cauce en sus tareas de extracción de cañas, desbroce y limpieza hasta que ambas líneas de trabajo confluyan y se complete toda la cuenca" - Raúl Mérida, comisionado para la Recuperación de la Generalitat Valenciana

El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, realizó una visita técnica a los trabajos en Utiel junto al alcalde del municipio, Ricardo Gabaldón, y la directora general de Recuperación y Reconstrucción, Sandra Castillo. Durante el recorrido, Mérida confirmó que ya se ha ejecutado el desbroce y trituración de más de la mitad de la caña del término municipal. Una cifra que, sin embargo, viene acompañada de una crítica política directa: la Generalitat atribuye la necesidad de intervenir a la dejación de funciones de la Confederación Hidrográfica del Júcar, organismo dependiente del Gobierno de España y responsable ordinario del mantenimiento de estos cauces.

Diez campos de fútbol de cañaveral que desaparecerán

La actuación en curso en Utiel, Alfarp y Llombai contempla la extracción de caña en 8 hectáreas del barranco del Magro, una superficie equivalente a unos diez campos de fútbol, a lo largo de 3 kilómetros del sistema fluvial. Una vez retirada la vegetación invasora, se instalará una lona opaca sobre el terreno para bloquear el proceso de fotosíntesis de la planta e impedir que los rizomas, tozudamente resistentes, vuelvan a brotar.

Pero la intervención no termina ahí. El paso final consistirá en renaturalizar el cauce con especies autóctonas de bosque de ribera, que cumplen una función muy distinta a la de la caña invasora: frenan de forma natural la velocidad del agua durante una avenida y favorecen su infiltración en el suelo. La naturaleza como solución, pero la naturaleza correcta.

El alcalde de Utiel, Ricardo Gabaldón, puso estos trabajos en contexto dentro de un paquete de tres actuaciones que considera esenciales para su municipio: la retirada de cañas en el Magro, la apertura al tráfico del puente de la N-3 y el ensanchamiento del río.

"Son tres actuaciones importantísimas para Utiel" - Ricardo Gabaldón, alcalde de Utiel

Un río que en octubre de 2024 lo cambió todo

El río Magro, como su nombre indica, no suele llevar mucho caudal. Es el comportamiento típico de muchos barrancos mediterráneos: secos o casi secos durante meses y, de repente, transformados en torrentes. El 29 de octubre de 2024, el río Magro comenzó a desbordarse en Utiel, y pronto la localidad quedó completamente inundada y aislada. Ese día, el barranco multiplicó por veinte su capacidad habitual. Las inundaciones de aquella jornada causaron finalmente 229 fallecidos en la provincia de Valencia.

La actuación en Utiel, Alfarp y Llombai es solo la primera fase de un programa mucho más ambicioso. La Generalitat prevé limpiar la totalidad del barranco del Magro a lo largo de los 24 municipios que conforman su cuenca, y extender la intervención también a las cuencas del Turia, Poyo y Picassent. El presupuesto total asignado asciende a 59 millones de euros para actuar sobre 160 kilómetros lineales de barrancos que atraviesan 50 municipios. Una apuesta de gran calado que, no obstante, llega cuando el recuerdo de lo ocurrido sigue muy vivo en los pueblos que lo sufrieron y que ahora miran sus cauces con ojos distintos.