La Generalitat Valenciana exige un protocolo urgente de seguridad para museos tras el robo del Tesoro de Villena y otros dos asaltos en cuatro meses

Valencia presiona al Ministerio de Cultura para que la reunión del 10-S acabe con medidas reales tras tres robos en museos españoles en 2025.

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Un museo de Valencia
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Cuatro minutos. Eso es lo que tardaron los ladrones en llevarse la práctica totalidad del Tesoro de Villena en la madrugada del 27 de agosto. Un conjunto de orfebrería fechado hacia el año 1.000 a.C., considerado uno de los más importantes de la Edad del Bronce en Europa, desapareció del Museo de Villena (MUVI) en el tiempo que tarda un semáforo en cambiar de color. El golpe fue tan rápido y preciso que la investigación apunta a una banda especializada, con varios vehículos coordinados y una posible maniobra de distracción: minutos antes del asalto al museo, saltó la alarma del polideportivo municipal de la localidad alicantina, lo que pudo desviar a las patrullas policiales de la zona.

El robo del Tesoro de Villena no ha sido un episodio aislado. Es el tercero en apenas cuatro meses. El 25 de abril fue el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz el que sufrió un asalto; a finales de julio, le tocó al Museo de Albacete. Tres robos en museos españoles en un verano que debería haber disparado todas las alarmas institucionales mucho antes de que llegara el otoño.

La Generalitat Valenciana presiona al Ministerio: "Que no sea un mero diagnóstico"

Ante este escenario, la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades de la Comunitat Valenciana ha decidido elevar el tono. El Consell lamenta que el Ministerio de Cultura no haya convocado hasta el próximo 10 de septiembre la reunión presencial con las comunidades autónomas para abordar el refuerzo de la seguridad en los museos españoles, un encuentro que, a juicio de la Generalitat, debería haberse producido mucho antes y con mayor urgencia.

Pero la crítica no se queda en el calendario. Valencia exige que esa reunión no se convierta en una nueva sesión de diagnóstico compartido —el tipo de encuentro institucional que produce documentos y escasos resultados—, sino que concluya con un protocolo concreto de actuación, con financiación específica para las comunidades autónomas que lo necesiten y con un plan de coordinación permanente entre el Ministerio, las autonomías y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Un plan que, subraya la Conselleria, no dependa de que se produzca un nuevo robo para activarse.

Un requerimiento formal al Ayuntamiento de Villena

Paralelamente, la Dirección General de Patrimonio Cultural ha dado un paso inusualmente firme: ha remitido un requerimiento formal al Ayuntamiento de Villena para que, en un plazo de diez días hábiles, entregue toda la documentación relacionada con el robo y sus consecuencias. El motivo es tan sencillo como revelador: hasta la fecha, la Generalitat no ha recibido ninguna comunicación oficial sobre lo sucedido.

La información requerida incluye los informes técnicos y atestados policiales sobre los hechos, la relación detallada de las piezas sustraídas, los datos sobre el traslado de las piezas no robadas y las medidas de seguridad adoptadas durante ese traslado. También se solicita la acreditación técnica de la vitrina blindada y acorazada en la que supuestamente se custodiaba el Tesoro —un elemento que los informes de la dirección del museo daban por garantizado—, así como las auditorías de seguridad de 2025 y 2026 y los informes de seguridad que debían enviarse semanalmente a la dirección del museo.

La pregunta que flota en el ambiente es incómoda: ¿se cumplían realmente esos protocolos de seguridad previos al robo? Cabe recordar que el Ayuntamiento retiró la réplica que se había exhibido durante décadas para exponer las piezas reales en la nueva sede del MUVI , una decisión que multiplicó el valor del objetivo para cualquier ladrón con información suficiente.

El Tesoro de Villena: lo que se perdió en cuatro minutos

El Tesoro de Villena está compuesto, en su mayoría, por piezas de oro: once cuencos, 28 brazaletes, tres botellas y varias piezas diversas, además de tres botellas de plata y dos piezas mixtas —un botón de ámbar y oro y un remate de hierro y oro— y un brazalete de hierro. En total, el conjunto suma 66 piezas, la mayoría de oro, y fue robado en tan solo cuatro minutos. Para hacerse una idea de la magnitud de la pérdida, basta saber que se trata de uno de los conjuntos de orfebrería prehistórica más significativos del Mediterráneo occidental, un patrimonio irreemplazable que llevaba décadas siendo custodiado con cuidado progresivamente mayor... hasta que una banda organizada demostró que no era suficiente.

Las primeras hipótesis de la investigación apuntan a una acción minuciosamente planificada por parte de una banda especializada en el expolio de patrimonio histórico, sin descartar que la operación responda a un encargo de coleccionismo privado. La policía analiza además la posible conexión de este asalto con otros robos recientes cometidos en espacios museísticos.

La Generalitat no esperará: medidas propias mientras llega la coordinación estatal

Sin esperar al resultado de la reunión ministerial, la Conselleria recuerda que la Dirección General de Patrimonio Cultural ya mantiene contacto directo con los responsables de los museos de titularidad de la Generalitat y está dispuesta a aplicar de forma inmediata cualquier medida que se derive del encuentro del 10 de septiembre. La condición, eso sí, es que esta vez venga acompañada de plazos concretos y recursos reales. No de buenas intenciones en papel.

Tres museos asaltados, un patrimonio milenario desaparecido y una administración autonómica que exige respuestas por escrito a otra administración local. El cuadro que deja este verano de 2025 para la seguridad del patrimonio cultural español no invita al optimismo, pero sí a una reflexión urgente: ¿cuántos robos más hacen falta para que la coordinación institucional deje de depender de la siguiente catástrofe?