Hay niños que llegan al mundo cargando ya con una doble fragilidad: la de ser pequeños y la de tener necesidades especiales. Para ellos, el sistema de protección no puede esperar. La consellera de Servicios Sociales y Justicia de la Generalitat Valenciana, Nuria Martínez, ha visitado la residencia de acogida Margarita Naseau de Alicante, un centro especializado en la atención de niños y niñas de entre 0 y 6 años que presentan necesidades especiales y que, por distintas circunstancias, no pueden vivir con su familia de origen.
Un centro pensado para los más vulnerables
La residencia Margarita Naseau funciona a través de un concierto con la Fundación Amigó y dispone de 14 plazas, con una aportación económica de 1,2 millones de euros. El centro está especializado en la atención a la primera infancia con necesidades especiales, ya sean de índole física, psíquica o sensorial. Durante su visita, la consellera se reunió con el equipo directivo y profesional del centro, del que destacó su labor en la protección de menores tutelados por la Administración que necesitan una atención residencial adaptada a cada caso concreto.
"Estos menores resultan extremadamente vulnerables por su situación personal y por la ausencia de un entorno familiar protector y, como sociedad, tenemos la responsabilidad de no fallarles precisamente en esa etapa en la que todo empieza." - Nuria Martínez, consellera de Servicios Sociales y Justicia de la Generalitat Valenciana
La frase no es retórica. Detrás hay una realidad que el propio Síndic de Greuges ya alertó hace años: la situación es especialmente grave en los casos de menores con necesidades especiales, ya que no hay familias de acogida inscritas para los programas de acogimiento especializado o profesionalizado, ni familias de otras modalidades dispuestas a acoger a menores con estas características. Un déficit estructural que la Generalitat lleva tiempo intentando revertir.
Tres recursos para la primera infancia en toda la Comunitat
La Comunitat Valenciana cuenta actualmente con tres centros concertados orientados específicamente a la atención de menores de 0 a 6 años con necesidades especiales: la residencia Margarita Naseau en Alicante, el hogar de acogida Nueva Infancia Alboraya y el hogar Santa Ana en València. A estos se suma la residencia Xiquets en Valencia, que da cobertura a menores de entre 6 y 17 años con necesidades especiales. En total, la Generalitat ha destinado 3,4 millones de euros en 2026 a las 38 plazas concertadas con distintas entidades especializadas que forman esta red de atención.
No es una cifra aislada. En paralelo, la Conselleria de Servicios Sociales ha convocado subvenciones por 2,5 millones de euros para reforzar programas de apoyo a la infancia, la adolescencia y las familias en la Comunitat Valenciana, con especial atención al acogimiento familiar y a la prevención de la desprotección. La suma de ambas iniciativas dibuja un esfuerzo presupuestario que apunta, claramente, a consolidar un modelo de protección más robusto para la infancia en situación de mayor riesgo.
El reto de las familias acogedoras especializadas
Martínez también lanzó un llamamiento directo a la ciudadanía para que considere convertirse en familia acogedora de menores con necesidades especiales. "Es fundamental para estos niños y niñas poder desarrollarse en un ambiente que garantice su derecho a vivir en familia", subrayó. No es un mensaje menor: la evidencia acumulada en materia de protección infantil señala que el acogimiento familiar ofrece resultados significativamente mejores para el desarrollo emocional y cognitivo de los menores que el acogimiento residencial, especialmente en los primeros años de vida.
Para facilitar ese paso, la Generalitat ha impulsado reformas normativas concretas. El Consell aprobó la modificación de los decretos 35/2021 y 60/2021 para reforzar la estabilidad emocional de la infancia protegida, introduciendo novedades relevantes para las familias acogedoras. Entre ellas, se incorpora una respuesta específica ante las necesidades especiales sobrevenidas: cuando un menor desarrolle una necesidad concreta durante la convivencia, se priorizará su permanencia con la familia con la que ya convive, bajo la modalidad de acogimiento especializado. Además, la modificación refuerza la prestación económica de acogimiento; en los casos de acogimiento de urgencia que superen excepcionalmente los seis meses, las familias podrán mantener durante tres meses el importe inicial de la prestación, evitando perjuicios derivados de retrasos administrativos o judiciales.
El objetivo no es solo aumentar el número de familias dispuestas a acoger, sino garantizar que quienes dan ese paso cuenten con el respaldo económico, formativo y legal necesario para hacerlo con garantías. Porque cuando se habla de menores de 0 a 6 años con necesidades especiales sin familia protectora, cada plaza ocupada en un centro residencial debería ser, en el mejor de los mundos, una familia que todavía no ha dicho que sí.


