La Comunitat Valenciana encara una nueva prueba de resistencia institucional. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha anunciado la convocatoria de un pleno extraordinario del Consell para esta tarde, donde se aprobará un paquete de ayudas dirigido a los municipios damnificados por la dana Adam, el episodio de lluvias torrenciales que ha dejado un rastro de inundaciones en las provincias de Valencia y Alicante. Además, Pérez Llorca ha avanzado que solicitará formalmente al Gobierno de España la declaración de zona catastrófica, un reconocimiento que abre la puerta a mecanismos de financiación y protección extraordinarios para las zonas golpeadas.
Una reunión de urgencia con alcaldes y consellers
El anuncio llegó tras una reunión de coordinación celebrada entre el jefe del Consell, los consellers y los alcaldes de los municipios afectados. El objetivo era evaluar la evolución de las actuaciones sobre el terreno y ajustar la respuesta institucional a una realidad que varía de pueblo en pueblo. Porque no todos los municipios viven el mismo momento: algunos todavía luchan contra el agua; otros ya han empezado a recoger los pedazos.
"Acción coordinada entre todas las áreas del Gobierno valenciano para ofrecer una respuesta eficaz y cercana a la ciudadanía" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
La dana Adam ha llegado a registrar acumulaciones de hasta 720 litros por metro cuadrado en puntos como Forna, y ha obligado a confinar a un total de 145 municipios, con 78 en Valencia y 67 en Alicante. Una escala que recuerda inevitablemente a la dana de octubre de 2024, cuyas consecuencias todavía pesan sobre muchas de esas mismas comarcas.
Dos ritmos, un mismo objetivo: limpiar y recuperar
La estrategia de respuesta que ha diseñado la Generalitat opera en dos velocidades, adaptada a la realidad diferente de cada localidad. Para los municipios donde el agua aún no ha remitido, la Conselleria de Emergencia ha desplegado más autobombas de bomberos forestales con el fin de baldear calles, bajos y garajes aún anegados. Una imagen que, para quien la ha vivido, es tan concreta como angustiante: los muebles flotando, los coches enterrados en barro, la espera.
En cambio, allí donde el agua ya se ha drenado, comienza la que puede ser la fase más larga y silenciosa de cualquier catástrofe natural: la limpieza. La Generalitat ha emitido una resolución que establece las directrices para la gestión urgente de residuos mediante su acopio provisional en ecoparques y parcelas habilitadas. Los ayuntamientos, en colaboración con los consorcios de residuos y los refuerzos enviados desde la administración autonómica, acumularán en esos espacios los enseres y escombros generados por las inundaciones para facilitar su retirada de forma ágil y su posterior tratamiento adecuado.
Además, la Generalitat habilitará zonas específicas de acopio de residuos y enviará personal de refuerzo que trabajará junto a los equipos municipales y de los distintos consorcios. Una logística compleja que, en episodios comparables, ha demostrado ser tan determinante como la respuesta inmediata de emergencia.
El peso de la coordinación y lo que viene después
Pérez Llorca ha insistido en la necesidad de seguir monitorizando la situación en cada municipio para adaptar los recursos disponibles a las demandas reales de cada territorio. El president ha reafirmado su compromiso de trabajar de manera conjunta con los ayuntamientos y el resto de administraciones implicadas, buscando una respuesta que, en sus propias palabras, sea integral y coordinada. La declaración de zona catastrófica que se pedirá al Gobierno central no es solo un trámite administrativo: es el reconocimiento de que hay familias, autónomos, empresas y ayuntamientos que no pueden salir solos de esto, y que necesitan que el Estado respalde lo que la autonomía no puede asumir en solitario.


