La Generalitat acude a los pueblos más olvidados de la dana Adam: visita a Barx, Piles, Bellreguard y Guardamar de la Safor para evaluar los daños del temporal

El vicepresidente José Díez visita cuatro pequeños municipios de la Safor afectados por la dana Adam para conocer daños y necesidades urgentes.

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Cuando un temporal arrasa una comarca, los focos informativos suelen apuntar a las ciudades grandes. Pero hay una realidad paralela, menos visible y a menudo más frágil: la de los municipios pequeños, esos pueblos con menos vecinos, menos recursos y, a veces, la misma o mayor devastación. El vicepresidente segundo y conseller de Presidencia de la Generalitat Valenciana, José Díez, ha salido esta semana a recorrerlos. Su destino: Barx, Piles, Bellreguard y Guardamar de la Safor, cuatro localidades golpeadas por la dana Adam que han visto cómo el agua y el barro comprometían infraestructuras, servicios públicos, equipamientos municipales y viviendas particulares.

Una visita cara a cara con vecinos y alcaldes

La visita no fue de protocolo. Díez se reunió directamente con los responsables municipales y con vecinos de la zona para escuchar de primera mano cuáles son las consecuencias reales del temporal y qué actuaciones deben acometerse con carácter urgente. El objetivo era trazar un diagnóstico claro sobre el estado de las infraestructuras y detectar las necesidades más inmediatas antes de que la burocracia se imponga a la urgencia.

El contexto no es menor. La dana Adam descargó sobre el litoral sur de Valencia registros históricos de precipitación: en Piles, las intensas lluvias acumularon alrededor de 650 litros por metro cuadrado durante el episodio. Una cifra que ayuda a entender por qué en algunos de estos municipios la recuperación no se mide en días, sino en semanas o meses. Bellreguard, Daimús, Miramar, Oliva y Piles fueron precisamente los municipios valencianos que más tiempo mantuvieron la orden de confinamiento tras el paso de Adam, lo que ilustra la gravedad de los daños sobre el terreno.

"La importancia de prestar una especial atención a los municipios más pequeños, que cuentan con menos recursos técnicos, humanos y económicos para afrontar las consecuencias de episodios meteorológicos de esta magnitud" - José Díez, vicepresidente segundo y conseller de Presidencia de la Generalitat Valenciana

Ayudas del Consell y petición de zona catastrófica al Estado

Más allá del recorrido, el vicepresidente aprovechó la visita para informar a los municipios del paquete de ayudas aprobado por el Consell destinado a paliar las consecuencias de las inundaciones. La Generalitat también ha solicitado formalmente al Gobierno de España la declaración de zona catastrófica para estas localidades, un paso que permitiría activar líneas de financiación adicionales.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había anunciado en Oliva que el Ejecutivo aprobaría la declaración de zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil para las localidades dañadas, una figura que permitirá activar ayudas extraordinarias para vecinos, empresas y ayuntamientos. La coincidencia de movimientos desde distintas administraciones apunta a una respuesta que, esta vez, busca no dejar a nadie atrás.

En paralelo, la Diputación de Valencia ha aprobado con carácter urgente una ayuda de 750.000 euros para cinco municipios afectados por la dana Adam en el litoral sur de la provincia, de modo que los pueblos de Oliva, Piles, Miramar, Bellreguard y Daimús recibirán 150.000 euros cada uno para acelerar la reparación de los daños.

Limpieza, residuos y refuerzos sobre el terreno

La Generalitat ha anunciado además un conjunto de actuaciones concretas para reforzar las labores de limpieza y recuperación en las localidades afectadas. Entre las medidas previstas figuran la habilitación de espacios provisionales para el acopio de residuos, el envío de personal de refuerzo y la movilización de medios adicionales para facilitar la evacuación del agua acumulada. No son medidas espectaculares, pero son exactamente lo que necesita un pueblo inundado: manos, maquinaria y un lugar donde llevar el barro.

"Mantener una interlocución directa y permanente con los responsables municipales para favorecer una respuesta coordinada entre las conselleries y los ayuntamientos con el fin de recuperar cuanto antes la normalidad en estos pueblos" - José Díez, vicepresidente segundo y conseller de Presidencia de la Generalitat Valenciana

El reto de los municipios pequeños ante las danas

La visita de Díez a estos cuatro municipios pone el foco en una realidad estructural del sistema de emergencias en España: la intensidad de episodios como este tiene consecuencias económicas devastadoras que afectan tanto a áreas residenciales como a infraestructuras, y se sitúan entre los eventos meteorológicos de mayor impacto económico de la historia reciente del país. Cuando eso ocurre en un municipio de pocos miles de habitantes, con un presupuesto municipal limitado y sin departamento técnico propio, el golpe puede ser existencial.

La dana Adam no ha sido la primera, y es probable que no sea la última. La pregunta que subyace a cada visita institucional, a cada decreto de ayudas y a cada declaración de zona catastrófica es siempre la misma: ¿están los pueblos pequeños preparados para resistir lo que viene? Por ahora, la respuesta parece depender, en buena medida, de que alguien se tome la molestia de ir a escucharlos.