La dana Adam inunda las obras de 67 viviendas públicas en Gandia: el agua llegó a medio metro en los sótanos del futuro edificio de alquiler asequible

Camarero visita el edificio del Plan VIVE en Gandia afectado por la dana, con los sótanos inundados y trabajos de achique activos.

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El agua no entiende de plazos de obra. La dana Adam lo dejó claro en Gandia cuando anegó los sótanos de un edificio en construcción de la calle Montdúber que estaba llamado a convertirse en uno de los mayores activos de vivienda pública asequible de la ciudad. El nivel alcanzó los 50 centímetros en las plantas subterráneas, y los trabajos de achique continúan reduciendo esa cota a razón de unos diez centímetros al día.

Una visita técnica al corazón del problema

La vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, Susana Camarero, se desplazó hasta el solar para comprobar in situ el alcance de los daños. La acompañaron el secretario autonómico de Vivienda, Sebastián Fernández; la directora general de la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (EVHA), Estefanía Martínez; y el alcalde de Gandia, José Manuel Prieto. La visita no fue protocolar: fue técnica. El objetivo, evaluar cómo el temporal ha comprometido —y en qué medida— el ritmo de una obra que arrancó en noviembre de 2025.

El edificio, situado frente al Palacio de Justicia de Gandia en un solar propiedad de la EVHA, se proyecta como un bloque de 67 viviendas de protección pública destinadas al alquiler asequible. Pisos de uno, dos y tres dormitorios con superficies de entre 52 y 71 metros cuadrados. Una oferta habitacional que, para muchas familias de la comarca, puede marcar la diferencia entre quedarse o marcharse a buscar precios más razonables lejos de casa.

Más de 11 millones de euros en juego, parte de ellos europeos

El presupuesto total de la promoción asciende a 11.507.915 euros (IVA incluido). De esa cifra, un 23% —concretamente 2.721.894 euros— procede de fondos europeos Next Generation EU, el mismo mecanismo creado tras la pandemia para impulsar la recuperación económica del continente. Los 8.786.021 euros restantes los aporta la Generalitat Valenciana. No es solo una obra: es también una apuesta por demostrar que el dinero europeo puede aterrizar en forma de llaves en mano para quienes más lo necesitan.

Cuando la dana golpeó, las obras se encontraban en una fase relativamente temprana: ejecución de estructura a nivel de pilares y forjado de planta baja. Eso significa que lo construido hasta ese momento quedó expuesto a la riada sin la protección que aportarían fases más avanzadas. El desafío ahora es doble: terminar de evacuar el agua acumulada y retomar el ritmo sin que el calendario se descuadre más de lo inevitable.

El Plan VIVE, un proyecto que no puede permitirse parar

El Plan VIVE Comunitat Valenciana es la iniciativa de la Generalitat con el objetivo de impulsar la construcción de 10.000 viviendas de protección pública durante la legislatura, una apuesta que aspira a ampliar de forma significativa la oferta de vivienda pública en el territorio valenciano. La emergencia habitacional en la Comunitat sigue siendo evidente, con una demanda creciente de vivienda asequible que supera con creces la oferta disponible. En ese contexto, cada retraso pesa el doble.

Según los datos del Plan VIVE, actualmente hay 1.187 viviendas en licitación, 1.505 adjudicadas, 1.237 en construcción y 192 terminadas. Las cifras hablan de un engranaje en marcha, pero también recuerdan lo frágil que puede resultar ante fenómenos meteorológicos extremos como la dana Adam. A pesar de los avances, el desarrollo enfrenta plazos largos y complejos.

Gandia no se queda solo en este edificio. La EVHA tiene en marcha en la ciudad otras tres promociones de colaboración público-privada sobre suelo de la Generalitat, que sumarán 177 nuevas viviendas protegidas. En total, la apuesta pública en la ciudad supera las 240 unidades entre promociones directas y de colaboración, una cifra considerable para una localidad que aún acusa el impacto económico y social de la dana.

El goteo de diez centímetros diarios con el que baja el agua en los sótanos de Montdúber es, de momento, la mejor metáfora de lo que le toca hacer a esta obra: avanzar despacio pero sin detenerse. Porque detrás de cada piso proyectado hay una familia que espera, y los plazos —aunque la dana haya intentado estirarlos— siguen siendo una promesa que la Generalitat no puede dejar de cumplir.