La consellera de Servicios Sociales visita a mayores y menores vulnerables en La Safor tras el paso devastador de la dana Adam

Elena Albalat recorre centros sociales en Daimús afectados por la dana Adam para garantizar la atención a los más vulnerables.

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Hay emergencias que se miden en hectáreas arrasadas, en ríos desbordados, en cifras de rescates. Pero hay otra dimensión del desastre que casi nunca ocupa los titulares: la de quienes ya antes de la catástrofe dependían de otros para sobrevivir. La consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana, Elena Albalat, visitó esta semana la residencia de personas mayores Solimar de Daimús y un centro de recepción de menores en la comarca de La Safor, zona gravemente afectada por la dana Adam, para conocer de primera mano la situación de sus usuarios y el estado de los servicios.

Una comarca bajo el agua, otra vez

La dana Adam ha vuelto a castigar con especial dureza la franja litoral valenciana. El episodio dejó seis fallecidos, un millar de rescates y registros pluviométricos inéditos. Las lluvias torrenciales llegaron a superar los 600 litros por metro cuadrado, con especial incidencia en las comarcas de La Safor y La Marina. Para muchos vecinos de la zona, el escenario evocó de manera inevitable la tragedia del 29 de octubre de 2024. Bellreguard, Daimús, Miramar, Oliva y Piles fueron los municipios que más tiempo mantuvieron la orden de confinamiento tras el paso de Adam , lo que da una idea de la magnitud del golpe que han encajado.

En ese contexto, la visita de Albalat a los dos centros sociales de la comarca no es un gesto menor. Residencias de mayores y centros de acogida de menores son, en situaciones de emergencia, entornos especialmente frágiles: sus usuarios no pueden evacuar por sus propios medios, no pueden improvisar soluciones ni buscar refugio de manera autónoma. Son los últimos en poder protegerse y los primeros que necesitan que alguien lo haga por ellos.

Encuentros directos con usuarios y profesionales

Durante la jornada, la consellera mantuvo encuentros con los usuarios y los equipos profesionales de ambos recursos para evaluar sus necesidades y el impacto real del episodio meteorológico en su funcionamiento cotidiano. Lejos de la gestión de despacho, Albalat optó por el contacto directo con quienes viven y trabajan en esos centros cada día.

"Trabajamos para garantizar la seguridad y el bienestar de las personas mayores, de los niños y adolescentes atendidos en estos centros y de los profesionales que hacen posible su funcionamiento y atención cada día." - Elena Albalat, consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana

La titular también subrayó que la prioridad del Consell es "proteger a las personas y atender sus necesidades, especialmente a quienes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad". Una declaración que, en boca de una responsable política que acaba de recorrer una zona inundada con residentes dependientes y menores tutelados, adquiere un peso difícil de ignorar.

El compromiso de la Generalitat: seguimiento constante y recursos sin límite

Más allá del simbolismo de la visita, Albalat dejó claro que la respuesta institucional no se agota en un recorrido sobre el terreno. La Generalitat se comprometió a mantener un seguimiento constante de la situación y a movilizar todos los recursos necesarios para asegurar la continuidad de la atención en los centros afectados. Un compromiso que, en el caso de los servicios sociales, se traduce en algo concreto: que los mayores sigan recibiendo sus cuidados y que los menores en acogida no vean interrumpida su atención, independientemente de lo que ocurra fuera de sus paredes.

La consellera cerró su visita agradeciendo el trabajo de los equipos de ambos centros. Los miembros del Gobierno valenciano han comprobado sobre el terreno los efectos de la dana Adam en La Safor y La Marina para evaluar los daños y agilizar soluciones desde cada una de sus áreas, desde la sanitaria hasta la medioambiental, pasando por las comunicaciones, las infraestructuras y los servicios sociales. En ese reparto de tareas, la visita de Albalat representa la cara humana de una respuesta institucional que todavía tiene mucho trabajo por delante. Porque cuando el agua baja, los problemas de los más vulnerables no desaparecen con ella.