La innovación agrícola ya no es una promesa de futuro. Es una política con cifras concretas, convocatorias abiertas y miles de beneficiarios reales. Eso es, al menos, lo que la Comunitat Valenciana ha presentado esta semana en Málaga, donde se celebra ExpoAgriTech 2026, la mayor feria tecnológica para el sector agrícola en España. El evento acoge el Congreso AgriTech 4.0, el mayor foro europeo sobre innovación agrícola, que reúne a más de 300 expertos para analizar los principales retos y tendencias que están transformando el sector.
El congreso celebra también el Foro de Regiones Agrícolas Innovadoras, un encuentro de líderes autonómicos de Cataluña, la Comunitat Valenciana, Madrid, Andalucía y Murcia que comparten las estrategias que están poniendo en marcha en sus regiones para avanzar hacia un modelo agrario más competitivo, resiliente e innovador. En ese escenario, la directora general de Producción Agrícola y Ganadera de la Generalitat Valenciana, Mª Àngels Ramón-Llin, tomó la palabra en la mesa redonda 'Innovación y futuro de la agricultura: visión política desde las comunidades autónomas' para exponer un enfoque que va más allá del discurso: que la tecnología no sirve de nada si no llega a quien labra la tierra.
"La innovación no termina en los centros de investigación, sino que alcanza su verdadero sentido cuando el conocimiento llega a las explotaciones y permite mejorar sus procesos productivos." - Mª Àngels Ramón-Llin, directora general de Producción Agrícola y Ganadera de la Generalitat Valenciana
Jóvenes agricultores: la apuesta generacional
Una de las líneas de actuación más destacadas por Ramón-Llin es el programa de incorporación de nuevas generaciones al campo. No es un detalle menor: el envejecimiento del sector agrario es uno de los grandes problemas estructurales de la agricultura española, y sin relevo generacional, la modernización del campo queda en papel mojado.
La directora general subrayó el papel de las ayudas al establecimiento de jóvenes y nuevos agricultores. En su primera convocatoria, dotada con 27,4 millones de euros en 2025, el programa benefició a 548 personas. La demanda fue tal que ya se ha abierto una segunda convocatoria, esta vez con 10 millones de euros adicionales. Son cifras que hablan de un sector con ganas de renovarse, siempre que alguien le tienda la mano.
50 millones para modernizar las explotaciones agrarias
El otro gran pilar de la estrategia valenciana son las ayudas a inversiones en explotaciones agrarias. No se trata de subvenciones a ciegas: el programa incorpora criterios de priorización que favorecen las inversiones medioambientales, el ahorro energético, la lucha contra el cambio climático y, por supuesto, la innovación. El presupuesto asignado asciende a 50 millones de euros y ya ha recibido 833 solicitudes, una cifra que evidencia el apetito del sector por modernizarse cuando existen herramientas reales para hacerlo.
En este contexto, Ramón-Llin también destacó la contribución del Institut Valencià d'Investigacions Agràries (IVIA), el organismo público que actúa como puente entre el laboratorio y el agricultor, generando conocimiento y desarrollando soluciones adaptadas a las necesidades reales del campo valenciano. La capacidad de trasladar los avances científicos a soluciones prácticas para las explotaciones y los agricultores es clave para mejorar la productividad, optimizar el uso de los recursos y desarrollar modelos agrícolas mejor preparados para afrontar los desafíos presentes y futuros.
Sanidad vegetal con tecnología de precisión
Tratar una plaga con más precisión y menos productos químicos. Eso es, en esencia, lo que persigue otra de las líneas de actuación presentadas en Málaga. La incorporación de avances en investigación y nuevas tecnologías a los tratamientos frente a patologías vegetales se integra en una estrategia dotada con 40 millones de euros en 2026, que busca mejorar la precisión de los tratamientos y reducir el uso de productos fitosanitarios y su impacto ambiental. Es una apuesta que conecta directamente con las exigencias cada vez más estrictas de los mercados europeos y con la creciente preocupación de los consumidores por los residuos en los alimentos.
El campo ganadero también se digitaliza
La ganadería no ha quedado al margen de esta transformación. Ramón-Llin presentó el incremento de las ayudas destinadas a mejorar la competitividad y sostenibilidad de las explotaciones ganaderas, que en 2026 han alcanzado los 9 millones de euros y han beneficiado a 446 titulares. No es solo una cuestión de infraestructuras: estas ayudas financian la modernización de instalaciones, la mejora de la eficiencia energética, la implantación de energías renovables para autoconsumo y, de forma significativa, la transformación digital de las granjas mediante programas informáticos especializados, soluciones en la nube y herramientas tecnológicas de gestión.
Que una granja use software de gestión en la nube ya no es ciencia ficción ni privilegio de las grandes corporaciones. Es, según el planteamiento de la Generalitat Valenciana, una realidad alcanzable y financiable para cualquier ganadero de la región. Ahí reside, quizás, el cambio de paradigma más interesante de todo lo expuesto en Málaga: la tecnología ya no se diseña para impresionar en ferias, sino para funcionar en el día a día de quien cuida el campo y el ganado.


