El verano siempre empuja a Ontinyent hacia el Pou Clar, ese rincón de agua fría y paredes de roca que se ha convertido en una especie de refugio natural para miles de visitantes. Precisamente por eso, el Ayuntamiento ha decidido activar de nuevo el sistema de regulación de acceso, una medida que estará en marcha desde el 1 de julio hasta el 31 de agosto y que busca preservar el entorno en los meses de mayor presión turística. El aforo máximo será de 450 personas al día y, como en años anteriores, será necesario reservar antes de entrar.
El punto de control se instalará junto a la antigua fábrica de l’Alba, en la Senda de l’Alba, donde los vigilantes comprobarán los códigos QR individualizados que acreditan cada reserva. Medio Ambiente recuerda que este sistema ha permitido rebajar la masificación que sufría el paraje en veranos anteriores, cuando la afluencia superaba con creces su capacidad real.
Las reservas podrán hacerse tanto con antelación como el mismo día de la visita a través de la web oficial. Quienes finalmente no puedan acudir tendrán la opción de cancelar su plaza para liberar aforo. El sistema mantiene la posibilidad de que una sola persona gestione hasta cinco reservas, y se habilita también un servicio de asistencia telefónica para quienes necesiten ayuda o tengan dificultades con el proceso digital.

Autobús gratuito
Además, el Ayuntamiento ha vuelto a prohibir el estacionamiento de vehículos en el Pou Clar, una medida que pretende reducir el impacto sobre el entorno y evitar la saturación de caminos y zonas sensibles. Para facilitar la llegada, se ha habilitado de nuevo el autobús gratuito durante los fines de semana de julio y agosto con salidas desde el Polideportivo Municipal a las 10:00, 14:00, 17:00 y 19:50. El regreso desde el Pou Clar será a las 10:10, 14:10, 17:10 y 20:00, cubriendo así toda la franja habitual de visitas y permitiendo entrar y salir del paraje sin necesidad de vehículo privado.
Los accesos por la escalera, Galindo y la rampa permanecerán cerrados, de modo que la entrada al paraje se realizará exclusivamente por la Senda de l’Alba. Quienes prefieran llegar caminando podrán dejar el coche en las inmediaciones de la piscina cubierta o en el aparcamiento del campus universitario, los puntos más cercanos habilitados para estacionar.
Por último, el Ayuntamiento insiste en que la visita al Pou Clar implica cumplir la Ordenanza Municipal, que fija una serie de prohibiciones destinadas a proteger el entorno. Así, no se permite fumar, acceder con animales, abandonar residuos, realizar pícnics ni introducir mobiliario como neveras rígidas. También queda vetado el uso de equipos de sonido que alteren la tranquilidad del paraje, así como la entrada de vidrio o bebidas alcohólicas. La regulación, recuerdan desde el consistorio, no busca limitar la experiencia, sino asegurar que el Pou Clar siga siendo ese lugar único que Ontinyent ha defendido durante generaciones.


