Resuenan en cada rincón de las calles en València durante las Fallas. Los hay de miles de formas, colores y, sobre todo, de gran potencia sonora. Los petardos siguen de moda y la pólvora conquista, un año más, a los valencianos con corazón pirotécnico.
Tiendas como Pirofoc i Fantasia, La Petardería, Pirotécnica PBK Benicalap, Petardos Valencia, TodoDulce Petardos, Pirotecnia Gori, Pirotecnias Valencia o Caballer Fusion siguen al pie del cañón en la venta de petardos durante estos días de pólvora y ruido.
Y entre estas tiendas se ofrecen siempre novedades: petardos que van más allá de las clásicas bombetas o los truenos. El ‘masclet’ repite como el más típico entre los que resuenan en pueblos y ciudades valencianas.
Entre los más potentes destaca el Trueno, un petardo de uso exclusivo para mayores de edad. Este año ha llegado a las tiendas una versión aún más ruidosa de este petardo: el ‘Trueno de Thor’. De clase III, la intensidad del petardo es máxima, imitando el sonido de un trueno al estallar contra el suelo.
Y el año pasado el triunfo fue para el ‘Perro cagón’. El concepto es sencillo, burdo, pero, en ocasiones, lo simple también se agradece. Al encender la mecha desde la parte trasera del perro, una llama escupe un fino hilo de pastilla marrón que nos recuerda a algo que es mejor no mencionar.
Es tal el éxito de este que toda una familia de petardos similares sigue la moda de “excretar” la pólvora por la parte trasera: la Gallina Turuleca, el Super Cochino Cagón o el Bebé Cagón.
Otro éxito de este año han sido los ‘Nachos explosivos’. Sin embargo, su peculiar forma —semejante a los aperitivos mexicanos— ha generado controversia. Algunos padres denuncian que su apariencia puede confundir a los niños. Y, por si no fuera poco, su envoltorio no ayuda: como si fuera un paquete de patatas fritas, contiene 14 pequeños truenos que resuenan con una intensidad entre la clase I y II.
No obstante, tan solo los mayores de 16 años pueden adquirirlos por su potencia de categoría F2.
Por otro lado, entre los nuevos que más triunfan durante estas Fallas está el petardo ‘Excalibur’. Con su peculiar forma de espada, nada pequeña, se enciende desde su punta y una bengala expulsa chispas de corto alcance. Una mezcla entre petardo y juguete que permite a los niños seguir divirtiéndose incluso después de encenderlo.
De categoría F1, este petardo está permitido para niños a partir de 12 años, aunque se recomienda, como siempre, la supervisión de un adulto.
Finalmente, entre los más vendidos de este año encontramos:
- Candelas: clásicos tubos de pirotecnia, al estilo de bengalas, que se disparan sostenidos en las manos. Algunos estallan en pequeñas chispas al alcanzar cierta distancia.
- Monos bailarines: desde el suelo estallan en un volcán de colores, con un final en el que bolas saltarinas explotan simultáneamente.
- Bola planeta: seis piezas que rotan sobre sí mismas y producen intensas chispas con un traqueteo final.
- Trueno Supergato: de intensidad III, estos truenos resuenan con una potencia fuera de serie.
- Mini Champions: sencillos petardos de intensidad media.
Categoría e intensidad
Hemos hablado de la intensidad del ruido, del peligro que puede suponer la apariencia de algunos productos y de la necesidad de mantener supervisión, especialmente en menores de 16 años. Sin embargo, las categorías ofrecen una pista clara del nivel de peligrosidad de cada uno de ellos.
De esta manera, se establece la siguiente clasificación según potencia y riesgo:
- F1 (baja): mayores de 12 años
- F2 (media): mayores de 16 años
- F3 (alta): mayores de 18 años
- F4: artificios destinados únicamente a expertos
En cualquier caso, más allá de la normativa y las categorías, resulta fundamental hacer un uso responsable de los fuegos artificiales. La pólvora forma parte de la tradición y la identidad de las Fallas, pero también implica riesgos si no se maneja con precaución. Respetar las distancias de seguridad, seguir las instrucciones de uso y garantizar la supervisión de adultos en el caso de los menores son medidas esenciales para evitar accidentes y disfrutar de la fiesta de forma segura.


