El campo valenciano tiene un problema de fondo que va más allá de las cosechas o los precios: le faltan agua garantizada y agricultores jóvenes que quieran quedarse. Con esa doble urgencia sobre la mesa, el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, aprovechó la inauguración de la nueva sede provincial de AVA-ASAJA en Castelló de la Plana para colocar el sector primario en el centro del debate político.
El acto, celebrado el 22 de octubre en la calle Panderola, reunió a representantes del mundo político, económico y agrario de la provincia. La nueva oficina, que también acoge la sede de ASAJA en Castellón, abrirá sus puertas de manera institucional con la finalidad de potenciar la representatividad del colectivo agropecuario y acercar la prestación de servicios profesionales de AVA-ASAJA en la provincia. Las instalaciones cuentan con 400 metros cuadrados distribuidos en una sala de formación, una sala de juntas, despachos para consultas, una zona multifuncional y un espacio abierto de trabajo.
Un sector con identidad propia
Para Pérez Llorca, el debate no es solo económico, sino también cultural. El campo y la ganadería no son simplemente fuentes de empleo o producción: son parte de lo que define a la Comunitat Valenciana. Y eso, en su opinión, los hace merecedores de una protección activa por parte de las instituciones.
"El campo y la ganadería son una seña de identidad de la Comunitat Valenciana, por lo que es obligación de las administraciones ayudar a que no se pierda, porque el futuro de esta tierra pasa por su sector agroalimentario." - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
Frente a quienes ven el envejecimiento del campo como un proceso inevitable, el president fue explícito: la Generalitat tiene que garantizar que los jóvenes puedan continuar con una actividad que él considera esencial para el futuro de la región. AVA-ASAJA actúa como principal entidad colaboradora en la tramitación de ayudas a jóvenes agricultores, y en la anterior convocatoria, ASAJA tramitó 438 solicitudes concedidas, siendo la organización profesional agraria que más expedientes de jóvenes agricultores gestionó. Una cifra que ilustra la magnitud del reto, pero también que existe demanda real si las condiciones son las adecuadas.
El agua, la gran asignatura pendiente
Si el relevo generacional es el problema humano del campo valenciano, el agua es el problema físico. Pérez Llorca fue claro al respecto: no basta con que llueva. Lo que necesita el sector primario son infraestructuras hídricas capaces de almacenar esa agua cuando llega y de resistir cuando llega en exceso. Una lección que la Comunitat ha aprendido, con dolor, en los últimos años.
"El trabajo de la Generalitat está en garantizar que los jóvenes puedan continuar con una actividad que es esencial para nuestro futuro." - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
La apuesta por infraestructuras preparadas para almacenar agua y resistentes a lluvias y temporales no es solo una reivindicación técnica, sino una respuesta directa a la creciente irregularidad climática que sufre el territorio mediterráneo: periodos de sequía severa seguidos de episodios de lluvias torrenciales que, sin las infraestructuras adecuadas, se convierten en desastres en lugar de en recursos.
La batalla por el etiquetado europeo
Más allá de las fronteras autonómicas, Pérez Llorca trasladó una reclamación que comparte con las organizaciones agrarias valencianas: que Europa actúe. El president volvió a exigir a la Unión Europea que incorpore un etiquetado específico en los productos comunitarios que distinga la calidad de los alimentos producidos bajo los estándares europeos frente a las importaciones que no cumplen las mismas exigencias. Una demanda recurrente del sector que, de materializarse, cambiaría las reglas del juego para los agricultores valencianos.
La reivindicación conecta directamente con el trabajo de organizaciones como AVA-ASAJA, cuyo presidente, Cristóbal Aguado, acompañado por la junta directiva y delegados locales de la provincia, fue el encargado de guiar el recorrido por la nueva oficina. Una nutrida representación del mundo político, económico y agrario asistió a la inauguración.
Administración y agricultores, frente con frente
Uno de los mensajes más relevantes del acto fue, quizás, el menos vistoso: la necesidad de que administraciones y organizaciones agrarias trabajen juntas, no en paralelo. Pérez Llorca puso en valor el papel de AVA-ASAJA como entidad que no solo representa al sector, sino que lo asesora, le da formación y traslada sus preocupaciones reales a quienes toman las decisiones.
Es un modelo de colaboración que, en un momento en que el campo europeo atraviesa una de sus etapas más convulsas —con protestas de agricultores en varios países y un debate abierto sobre los límites de la PAC—, cobra especial relevancia. La nueva sede de Castelló no es solo un espacio físico: es la apuesta de una organización por estar más cerca de los agricultores y ganaderos de la provincia, con servicios de asesoramiento, formación y representación bajo el mismo techo. Si la política acompaña con agua, infraestructuras y un relevo generacional real, el campo valenciano tiene mucho que decir sobre su propio futuro.


