Cada año, alrededor de 1.400 personas reciben en España el diagnóstico de leucemia linfática crónica, la forma de leucemia más frecuente en el mundo occidental y responsable de aproximadamente uno de cada tres casos de leucemia en adultos. Una enfermedad silenciosa —muchos pacientes no presentan síntomas durante años— que, sin embargo, exige un diagnóstico molecular muy preciso para saber cómo va a comportarse en cada persona. Ahora, el Servicio de Hematología del Hospital General de Valencia ha dado un paso relevante en esa dirección: acaba de obtener la certificación de calidad otorgada por ERIC (Education and Research Initiative on CLL), la red científica europea de referencia en leucemia linfática crónica.
Un sello que no se consigue por declaración, sino por demostración
No basta con decir que se trabaja bien. La certificación ERIC se concede tras un proceso de validación externo en el que los laboratorios participantes son sometidos a controles comparativos con centros de referencia de toda Europa. El resultado tiene que ser fiable, preciso y reproducible. Solo si se superan esos estándares internacionales, el sello llega. Y el laboratorio de Biología Molecular del Hospital General de Valencia lo ha conseguido.
El reconocimiento acredita específicamente la excelencia en la determinación de dos biomarcadores críticos: el gen IGHV y el gen TP53. No son nombres arbitrarios. Estos dos marcadores moleculares funcionan como una especie de hoja de ruta biológica del tumor: revelan si la enfermedad va a evolucionar de forma lenta o agresiva, y orientan a los médicos hacia el tratamiento más adecuado para cada paciente concreto.
"En esta enfermedad, el análisis del estado mutacional del gen IGHV y de las alteraciones en el gen TP53 resulta determinante para identificar el riesgo individual de cada paciente y adaptar el tratamiento en función de la evolución prevista de la patología.", añade Josefa Marco, jefa del Servicio de Hematología del Hospital General de Valencia
La diferencia entre vigilar y tratar
La leucemia linfática crónica afecta habitualmente a personas mayores de 60 años y progresa muy lentamente. En muchos casos, quienes la padecen no presentan síntomas durante años, a veces nunca. Ese comportamiento tan variable es, precisamente, lo que hace tan importante el análisis molecular: no todos los pacientes necesitan el mismo abordaje. Gracias a los estudios de IGHV y TP53, los hematólogos pueden distinguir con mucha mayor precisión quién requiere únicamente seguimiento clínico periódico y quién necesita terapias dirigidas o tratamientos más intensivos desde el principio.
Es, en definitiva, la promesa de la medicina de precisión aplicada a la práctica clínica diaria. No tratar la enfermedad en abstracto, sino tratar al paciente con toda la información biológica disponible sobre su caso particular.
"Esta acreditación nos sitúa entre los laboratorios europeos que ofrecen estos estudios con los máximos estándares de calidad y refuerza nuestro compromiso con una medicina de precisión que permita ofrecer a cada paciente el tratamiento más adecuado en función de las características biológicas de su enfermedad.", detalla Mariam Ibáñez, responsable del laboratorio de Biología Molecular del Servicio de Hematología del Hospital General de Valencia
Una enfermedad más presente de lo que parece
La leucemia linfática crónica representa en torno al 30% de los casos de leucemia del adulto y, pese a ello, sigue siendo una gran desconocida fuera del ámbito médico. Más del 70% de los casos se diagnostican en mayores de 65 años, con una edad promedio de aparición de 70 años. Su detección tiene lugar con frecuencia de forma casual, al observarse un aumento en el recuento de leucocitos durante un análisis de sangre rutinario. Una sorpresa, en muchos casos, que obliga a poner en marcha todo un protocolo diagnóstico para entender qué tipo de leucemia es, cómo se comportará y qué hacer con ella.
Es en ese momento —el del diagnóstico molecular— donde la certificación obtenida por el Hospital General de Valencia marca la diferencia. Contar con un laboratorio acreditado por los estándares más exigentes de Europa no es un detalle menor para un paciente valenciano que acaba de recibir esa noticia inesperada en una revisión médica. Es, sencillamente, una garantía de que las decisiones que se tomen sobre su tratamiento estarán respaldadas por los mejores análisis disponibles.


