Doce pollos de águila pescadora han aterrizado esta semana en el Parque Natural del Marjal de Pego-Oliva, procedentes de Inverness, en Escocia, tras recorrer cerca de 2.700 kilómetros bajo supervisión técnica. No es un traslado ordinario: es el último capítulo de un ambicioso esfuerzo por devolver a los cielos valencianos un depredador que, durante décadas, brilló por su ausencia como reproductor en la España continental.
Un viaje de 2.700 kilómetros para salvar una especie
Los doce pollos realizaron el trayecto desde las Highlands escocesas hasta la costa valenciana acompañados en todo momento por técnicos de la Fundación Migres y de la Roy Dennis Wildlife Foundation. A su llegada al parque natural, los ejemplares quedaron instalados en jaulones de hacking o cría campestre , una técnica de aclimatación que consiste en mantener a las aves en grandes recintos semiabiertos donde aprenden a identificar el entorno antes de ser liberados. Durante los próximos meses, el equipo técnico de la Generalitat se ocupará de vigilarlas, alimentarlas y prepararlas para el gran salto.
El águila pescadora es una especie que, hasta la puesta en marcha del proyecto de recuperación en Andalucía, se encontraba extinguida como reproductora en la España continental . Su desaparición no fue un accidente de la naturaleza, sino el resultado directo de la presión humana sobre sus hábitats. Recuperarla exige, por tanto, algo más que buenas intenciones: requiere coordinación internacional, financiación sostenida y, sobre todo, paciencia.
Un programa que arrancó en 2019 y ya da sus primeros frutos
La Generalitat Valenciana impulsó este programa en 2019 con un objetivo claro: lograr una población reproductora autosuficiente de águila pescadora en la Comunitat. Desde 2022, la Fundación Iberdrola España se sumó a la iniciativa mediante un acuerdo de colaboración junto con la Fundación Migres y la Roy Dennis Wildlife Foundation. Este año, el respaldo económico se ha duplicado.
"La llegada de estas doce nuevas crías desde Escocia supone un nuevo hito en una iniciativa de gran valor ambiental" - Ramón Castresana, director de Fundación Iberdrola España
Este año se ha duplicado la ayuda al proyecto hasta alcanzar los 100.000 euros, "lo que refleja el firme compromiso de la fundación con la conservación y la recuperación de especies emblemáticas que forman parte de nuestra biodiversidad". La inversión no es un gesto simbólico: sin financiación privada de este calibre, proyectos de esta envergadura difícilmente pueden sostenerse en el tiempo.
El plan contempla la liberación de alrededor de un centenar de pollos a lo largo de cinco años. Para ello, cuenta con el apoyo de países donantes como Escocia y se prevé que, en próximas fases, puedan sumarse otros como Suecia y Noruega. La diversidad de orígenes no es un detalle menor: una mayor variabilidad genética fortalece la viabilidad a largo plazo de cualquier población silvestre.
Las aves liberadas ya empiezan a volver
Los resultados más recientes del programa son, cuando menos, alentadores. La Generalitat ha confirmado el regreso a la Comunitat Valenciana de cinco águilas pescadoras liberadas dentro del programa. Entre los ejemplares localizados se encuentran cuatro aves liberadas en 2024, que han vuelto por primera vez tras completar su primera migración, y un macho soltado en 2023, que ha regresado por segundo año consecutivo.
Los avistamientos se han producido en distintos puntos del litoral valenciano. Una hembra fue localizada en el Parque Natural de Ses Salines de Ibiza, mientras que tres machos aparecieron en el Espai Natural dels Estanys d'Almenara, el Parque Natural del Marjal de Pego-Oliva y la Marjal d'Almenara. Además, los cuatro machos que han regresado este año han sido observados utilizando o visitando nidos artificiales instalados dentro del programa de recuperación , un dato que los técnicos consideran especialmente prometedor.
Los primeros resultados del seguimiento también refuerzan una de las hipótesis del equipo técnico del proyecto: los ejemplares que han regresado coinciden con aquellos que permanecieron durante más tiempo en el entorno del Marjal de Pego-Oliva tras su liberación, antes de iniciar la migración hacia África. Dicho de otro modo: cuanto más tiempo pasan los pollos en el parque antes de emigrar, más probable es que recuerden el camino de vuelta.
África, escala obligatoria antes del regreso definitivo
El ciclo vital de estas aves impone sus propios plazos. Tras ser liberados en el Marjal de Pego-Oliva, los pollos emprenderán su primera gran migración hacia el continente africano, donde permanecerán alrededor de dos años antes de iniciar el regreso. Solo si el programa funciona como se espera, algunos de esos ejemplares volverán a los humedales valencianos para formar parejas reproductoras, cerrando así el ciclo que los científicos llevan años intentando reconstruir.
La Generalitat continuará controlando la evolución de estas aves durante los próximos meses para comprobar si permanecen en los humedales valencianos hasta alcanzar la madurez sexual, un paso fundamental para lograr la formación de las primeras parejas reproductoras dentro del programa de recuperación de la especie. No es un proceso rápido ni garantizado, pero cada ave que regresa es una señal de que algo está funcionando. Y en conservación, esas señales importan mucho.


