Doce galápagos europeos vuelven a l'Albufera: la especie que estuvo al borde de la desaparición resurge en el parque natural en su 40 aniversario

La Generalitat y l'Oceanogràfic sueltan 12 galápagos europeos en l'Albufera como parte de los actos del 40 aniversario del parque natural.

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Hace apenas unas décadas, ver un galápago europeo en l'Albufera era casi un milagro. La especie había desaparecido de facto del parque natural valenciano, víctima de la degradación de sus hábitats y de décadas de presión humana sobre los humedales. Hoy, sin embargo, doce nuevos ejemplares de Emys orbicularis han sido liberados en el Ullal de la Senillera, en Albalat de la Ribera, en un acto que combina ciencia, conservación y simbolismo: el 40 aniversario de la declaración del Parque Natural de l'Albufera.

Un programa de recuperación que lleva casi dos décadas funcionando

La suelta, organizada conjuntamente por la Generalitat Valenciana y la Fundación Oceanogràfic, se enmarca en el programa '40 años, 40 acciones', una iniciativa pensada para conmemorar el cuadragésimo aniversario del parque con actuaciones concretas de conservación. No es un gesto simbólico vacío: detrás de los doce animales liberados hay casi veinte años de trabajo continuado.

Desde 2007, la Generalitat mantiene activo un programa de reintroducción del galápago europeo en distintos enclaves del parque, una labor que ha permitido recuperar progresivamente núcleos poblacionales de una especie catalogada en peligro de extinción. En un periodo de diez años, un total de 394 ejemplares fueron introducidos en seis enclaves de l'Albufera, incluyendo el Ullal de Baldoví en Sueca, el Tancat de la Pipa en València y el Tancat de Milia en Sollana. La suelta de este martes refuerza ahora uno de esos núcleos.

"Con la suelta de estos ejemplares reforzamos el núcleo de los ullals de Senillera y contribuimos a consolidar el proceso de recuperación del galápago europeo en l'Albufera" - Sabina Goretti Galindo, secretaria autonómica de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana

Una especie que llegó al límite

Para entender el valor de lo que ocurrió este martes, conviene recordar hasta dónde llegó la crisis. A finales del siglo XX, las observaciones del galápago europeo en l'Albufera eran prácticamente anecdóticas. La especie, que históricamente había habitado los humedales mediterráneos, había quedado reducida a vestigios. Se estima que al menos el 30% de la población española de galápago europeo ha desaparecido a lo largo de los últimos cincuenta años. En el caso del parque valenciano, la situación fue especialmente crítica.

El galápago europeo es, además, una especie biológicamente frágil ante las adversidades: las hembras no alcanzan la madurez sexual hasta los seis o diez años de edad, y en años desfavorables la reproducción puede ser nula o muy reducida, lo que hace que la tasa de crecimiento poblacional sea muy baja y que las poblaciones tengan muy poca capacidad de recuperarse de impactos negativos. Dicho de otro modo: cuando una población colapsa, recuperarla exige años, paciencia y recursos.

"El programa de reintroducción ha contribuido a recuperar su presencia en diferentes enclaves del parque" - Sabina Goretti Galindo, secretaria autonómica de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana

Ciencia, voluntariado y aulas: un esfuerzo colectivo

Los doce ejemplares liberados proceden de los programas de cría en cautividad de la Fundación Oceanogràfic y del Centro Acuícola de El Palmar. La mayoría de los individuos liberados en estos programas han sido criados en cautividad tanto en las instalaciones del Centro Acuícola de El Palmar, gestionado por la Conselleria de Medio Ambiente, como en las instalaciones del Oceanogràfic. Sin esa red de cría controlada, sencillamente no habría animales que devolver a la naturaleza.

Al acto asistieron la secretaria autonómica de Medio Ambiente, Sabina Goretti Galindo, y el director general de Medio Natural y Animal, Luis Gomis, quien destacó también el papel de la organización Acció Ecologista-Agró. Esta entidad, con el apoyo de su voluntariado, lleva desde 2017 realizando un seguimiento continuado del galápago europeo en el parque, con el objetivo de conocer su estado de conservación y detectar posibles amenazas a tiempo. Un trabajo silencioso pero imprescindible, que ninguna administración podría asumir sola.

La jornada tuvo también una dimensión educativa. Veinticuatro estudiantes del IES Sucro, de Albalat de la Ribera, participaron en el acto y pudieron observar de primera mano las actuaciones de conservación. Una apuesta deliberada: si la siguiente generación no conoce lo que tiene a su alrededor, difícilmente lo defenderá.

"Conocer y valorar nuestro patrimonio natural es el primer paso para protegerlo. Los más jóvenes también pueden contribuir a que las generaciones futuras sigan disfrutando de esta biodiversidad" - Sabina Goretti Galindo, secretaria autonómica de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana

Un aniversario que mira al futuro

Cuarenta años después de que l'Albufera fuera declarada parque natural, el reto ya no es solo proteger el espacio, sino devolver a él lo que el tiempo y la actividad humana arrebataron. El galápago europeo es, en ese sentido, mucho más que una tortuga de agua dulce: es un indicador del estado de salud de los humedales mediterráneos y un termómetro de la capacidad real de las instituciones para comprometerse con la biodiversidad a largo plazo. Que doce animales críen en cautividad, sean seguidos por voluntarios y terminen siendo observados por adolescentes antes de volver al agua dice mucho de cómo puede funcionar la conservación cuando se construye en red, con paciencia y con convicción.