Un hombre de 70 años con obesidad, insuficiencia renal y un corazón que necesitaba ayuda mecánica para latir. Sobre el papel, no era el candidato ideal para un trasplante cardíaco. Pero la medicina, cuando la acompaña una selección rigurosa y un equipo especializado, tiene la capacidad de reescribir sus propios límites. El Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia acaba de demostrarlo.
Un caso que solo tiene un precedente en España
El centro valenciano ha realizado con éxito un trasplante cardíaco a este paciente, procedente de Torrevieja, convirtiéndose en el segundo caso registrado en España de un paciente de 70 años o más que recibe un trasplante de corazón tras haber sido sometido previamente a soporte mecánico circulatorio. El único antecedente documentado data de 2021, cuando el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín llevó a cabo una intervención similar en un paciente de 76 años.
La rareza del caso no es anecdótica. La edad avanzada es considerada habitualmente una contraindicación para el trasplante de corazón, y tan solo el 2,2% de los más de 37.000 pacientes trasplantados incluidos en un estudio reciente tenían 70 años. En España, el 28,9% de los trasplantes cardíacos se realizan a receptores mayores de 60 años , pero los septuagenarios representan una minoría que rara vez supera el umbral de la elegibilidad.
Primero, un corazón artificial. Después, uno de verdad
La historia clínica de este paciente comenzó en 2024, cuando ingresó en el servicio de Cardiología de La Fe aquejado de una insuficiencia cardíaca avanzada. Su situación era compleja: la combinación de obesidad, insuficiencia renal y edad hacía desaconsejable plantear el trasplante como primera opción. Los especialistas optaron entonces por una solución puente: implantar un dispositivo de asistencia ventricular izquierda, una tecnología que suple al corazón en su función de bombear sangre cuando este ya no es capaz de hacerlo por sí solo. Un corazón mecánico, en la práctica.
Durante año y medio, ese dispositivo mantuvo al paciente con vida. Pero la convivencia con la máquina tiene sus propios riesgos. Una complicación infecciosa derivada del soporte mecánico fue la que inclinó la balanza: los equipos de Cirugía Cardiovascular y Cardiología de La Fe valoraron que el trasplante cardíaco había pasado de ser una opción descartada a ser la única alternativa razonable. En octubre de 2025, se llevó a cabo la intervención: explante del dispositivo ventricular y trasplante del órgano donado, todo en una misma actuación quirúrgica.
El paciente, en buena evolución
"Actualmente, el paciente presenta una buena evolución clínica, con correcto funcionamiento del corazón trasplantado, sin síntomas y siguiendo el tratamiento inmunosupresor habitual para prevenir el rechazo del órgano", ha explicado Salvador Torregrosa, coordinador de Asistencia Mecánica Circulatoria del Hospital Universitari i Politècnic La Fe.
El tratamiento inmunosupresor es el protocolo estándar tras cualquier trasplante de órgano: el sistema inmunitario del receptor tiende a atacar el nuevo corazón al identificarlo como un elemento extraño, y los fármacos inmunosupresores se encargan de mantener esa respuesta bajo control. Una rutina médica que, en este caso, el paciente afrontará con un corazón que nadie habría apostado que llegaría a tener.
La edad no es una sentencia
El caso reabre un debate que la comunidad médica lleva años sosteniendo: ¿hasta qué punto la edad por sí sola debe ser un criterio excluyente? Las guías de la Sociedad Internacional de Trasplante de Corazón y Pulmón (ISHLT) ya ampliaron en 2006 la edad máxima de los posibles receptores hasta los 70 años , aunque en la práctica muchos centros siguen siendo conservadores con los pacientes que rozan o superan ese umbral.
"La edad avanzada es un criterio que debe tenerse en cuenta, pero por sí sola no excluye a los pacientes de la posibilidad de recibir un trasplante cardíaco", ha añadido Salvador Torregrosa y Francisco Valera, coordinador de Asistencia Mecánica Circulatoria y jefe de servicio de Cirugía Cardiovascular, respectivamente, del Hospital Universitari i Politècnic La Fe.
Ambos especialistas coincidieron además en subrayar que, mediante una selección estricta y rigurosa de candidatos, los pacientes septuagenarios pueden alcanzar tasas de supervivencia, recuperación funcional e independencia similares a las de pacientes más jóvenes. Una afirmación que encuentra respaldo científico: la probabilidad de sobrevivir hasta cinco años después de un trasplante cardíaco en personas mayores es similar a la de los adultos más jóvenes , según estudios publicados en revistas especializadas.
El gerente de la Agrupación Sanitaria Interdepartamental Valencia Sur y de La Fe, José Luis Poveda, quiso repartir los méritos: "El éxito de este caso es del equipo de cirugía, pero también del resto de especialidades que han colaborado en el seguimiento integral del paciente". Y no exageraba. En la intervención y su seguimiento participaron profesionales de Cardiología, Cirugía Cardiovascular, Anestesia, Reanimación y Bloque Quirúrgico, Cuidados Intensivos y Traumatología.
Lo que comenzó como un caso clínico de difícil pronóstico ha terminado siendo un argumento médico de peso: la edad es un dato, no un destino. Y en La Fe, un hombre de 70 años lleva en el pecho la prueba de ello.


