Sacar el carnet en Valencia, misión imposible: el atasco de los exámenes se agrava

Miles de alumnos siguen esperando una fecha de examen mientras las autoescuelas denuncian una situación que se prolonga desde hace años

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Examen de circulación
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Desde hace años, obtener cualquier permiso de conducir se ha convertido en una carrera de obstáculos. Valencia sufre una escasez crónica de examinadores de tráfico. La provincia cuenta con una plantilla oficial estimada de 34 examinadores, aunque en ocasiones se refuerza con personal interino para hacer frente a la acumulación de trabajo. Aun así, esta falta de personal ha provocado listas de espera que ya superan los cinco meses y un atasco administrativo que afecta a más de 45.000 valencianos.

Los aspirantes deben esperar varios meses para poder presentarse al examen práctico de circulación. Una demora que afecta especialmente a los jóvenes y a los ciudadanos extranjeros cuyos permisos de conducir no pueden canjearse y que necesitan obtener el carné para acceder a un empleo. En Valencia, el aumento de la población y la falta de sustitución de examinadores cuando se jubilan han provocado que el proceso para obtener el permiso pueda prolongarse hasta un año. Esta situación genera frustración tanto entre los alumnos como entre las autoescuelas, que conviven a diario con las consecuencias de este colapso.

Las autoescuelas aseguran que atraviesan una "situación extrema" y denuncian que el problema se agrava cada verano, dejando a numerosos alumnos sin posibilidad de examinarse. La demanda de pruebas supera ampliamente la capacidad disponible, ya que la competencia para dotar de personal examinador corresponde exclusivamente a la Dirección General de Tráfico (DGT), organismo dependiente del Ministerio del Interior. Los examinadores son funcionarios públicos y su incorporación está sujeta a las ofertas de empleo público y a la disponibilidad presupuestaria de la Administración General del Estado.

El Plan PRO, bajo la lupa

Una de las medidas impulsadas por la DGT para aumentar las plazas de examen práctico es el Plan de Refuerzo Operativo de Exámenes (Plan PRO). Su objetivo es facilitar que los aspirantes puedan acceder a una fecha de examen en un plazo más razonable en aquellas provincias donde las listas de espera son más elevadas. Para ello, la DGT ha incorporado nuevos examinadores y ha habilitado jornadas extraordinarias de trabajo, como los sábados, con el fin de reducir los retrasos acumulados.

Sin embargo, la DGT sostiene que la situación denunciada por las autoescuelas no refleja completamente la realidad. Según el organismo, existen plazas de examen que no llegan a ocuparse porque algunas autoescuelas presentan menos alumnos de los que inicialmente solicitan. A su juicio, esta circunstancia contribuye a mantener las listas de espera y el colapso del sistema.

Las autoescuelas, por el contrario, consideran que esta interpretación simplifica un problema mucho más complejo. Defienden que no todos los alumnos están preparados para presentarse al examen en el momento en que la DGT les asigna una plaza y que necesitan adaptar las fechas al ritmo de aprendizaje de cada aspirante.

Además, aseguran que siguen perdiendo alumnos día tras día, ya que muchos optan por trasladar su expediente a otras comunidades autónomas con listas de espera más cortas. La directora de la Autoescuela Malvarrosa, Nuria Ten, advierte, de que esta situación puede provocar que algunos aspirantes pierdan la validez del examen teórico si el proceso se alarga demasiado, obligándoles a repetir también esa prueba.

La lucha constante entre las autoescuelas y la DGT

Las autoescuelas afirman sentirse incomprendidas por la DGT y consideran que el organismo cuestiona su forma de gestionar los centros y preparar a los alumnos. Esperanza Vázquez, una de las socias de Autoescuela Zona, asegura que la Administración les traslada la responsabilidad del problema:

"Evidentemente les falta personal y nos han convertido en las culpables alegando que somos nosotros los que no les damos fecha de examen. Pero no dicen que nos dan fechas cada quince días y con un número máximo de plazas que determinan ellos según les convenga."

Por su parte, la directora de la Autoescuela Malvarrosa, explica que esta situación también perjudica económicamente a las autoescuelas, ya que no pueden planificar las prácticas de los alumnos que previsiblemente se examinarán varios meses después. "Aquí los únicos que perdemos dinero somos las autoescuelas y los alumnos; la DGT no", afirma.

Asimismo, advierte de que el problema va mucho más allá del permiso de conducir de la clase B. Según explica, la falta de examinadores afecta también a los permisos profesionales para camiones, autobuses y otros vehículos pesados. En su opinión, si esta situación continúa, podría agravarse la escasez de conductores profesionales y generar consecuencias económicas y sociales en sectores como el transporte y la logística.

Posibles soluciones

Las dos directoras de las autoescuelas coinciden en que la principal solución pasa por aumentar el número de examinadores y reducir los plazos de espera. Consideran prioritario incrementar la capacidad de examen, ya que, según explica Nuria, actualmente disponen de solo dos jornadas de examen práctico al mes y con un número de plazas limitado que varía en cada convocatoria. Además, denuncian que la DGT comunica estas fechas con muy poca antelación, lo que dificulta la planificación tanto de las clases como de los exámenes.

Para Nuria, examinar los sábados es una medida provisional y excepcional que no resuelve el problema de fondo. "No se va a solucionar añadiendo un día más; tienen que aumentar las plazas de manera continua y permanente en el tiempo", sostiene.

Fuentes oficiales aseguran que, por el momento, este problema tiene difícil solución: “Aunque contáramos con el reajuste necesario del servicio, tardaríamos meses en volver a la normalidad”

En general, reclaman una mejor organización del sistema. Proponen que las convocatorias de examen y las condiciones de cada una se comuniquen con suficiente antelación para evitar que las autoescuelas trabajen continuamente contrarreloj y que las listas de espera sigan aumentando. A su juicio, una mayor coordinación entre la DGT y las autoescuelas permitiría agilizar el proceso y mejorar el funcionamiento del sistema.