Puede vivir cerca de 1.500 años, pero en el Mediterráneo el tejo lleva décadas perdiendo la batalla contra la deforestación, el cambio climático y el abandono forestal. En la Comunitat Valenciana, sin embargo, algo está cambiando. El proyecto LIFE Teixeres, la mayor iniciativa jamás desarrollada para conservar y restaurar el hábitat del tejo (Taxus baccata) en territorio valenciano, ha llegado a su recta final con un balance que supera las expectativas iniciales: el 80% de las actuaciones de restauración previstas ya están completadas, y los primeros datos de seguimiento apuntan a una adaptación notable de los nuevos ejemplares.
Un proyecto millonario para salvar un árbol milenario
Con un presupuesto de aproximadamente 2.400.000 euros, cofinanciado en un 70% por el programa LIFE de la Unión Europea, el proyecto ha intervenido sobre 250 hectáreas distribuidas en diez espacios forestales valencianos integrados en la Red Natura 2000. La iniciativa está coordinada por la Dirección General de Medio Natural y Animal de la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, con la participación de VAERSA como beneficiario asociado y del Centro para la Investigación y Experimentación Forestal (CIEF) como beneficiario coordinador.
El objetivo no es menor: mejorar el estado de conservación de uno de los hábitats forestales prioritarios más singulares del territorio mediterráneo. Las agrupaciones mediterráneas de tejo —catalogadas bajo el código 9580— están reconocidas en el Anexo I de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad como tipos de hábitats de interés comunitario cuya conservación requiere la designación de zonas de especial conservación, con carácter de hábitat prioritario. Dicho de otro modo: no estamos hablando de un árbol cualquiera, sino de uno de los ecosistemas forestales más frágiles y valiosos de Europa.
Casi 14.000 árboles en 25 municipios
Desde el arranque del proyecto, se han plantado 13.921 ejemplares de distintas especies forestales asociadas al hábitat del tejo, entre los que destacan 1.900 tejos destinados a reforzar poblaciones naturales y mejorar la resiliencia de estos bosques. Las actuaciones se distribuyen en 48 parcelas repartidas entre 25 municipios de la Comunitat Valenciana, lo que da una idea de la escala territorial del esfuerzo.
A falta de pocos meses para la finalización del proyecto, prevista para finales de este año, las plantaciones están completadas en cerca del 80% de las parcelas previstas. El 20% restante se ejecutará en los próximos meses; de estas últimas, solo cuatro requieren todavía tratamientos selvícolas previos antes de poder plantar. La deforestación y destrucción del hábitat están detrás del descenso del número de ejemplares que sufre la especie, en continua regresión desde hace años , lo que convierte cada árbol plantado en una pequeña victoria contra una tendencia que parecía imparable.
Los datos de seguimiento, más optimistas de lo esperado
Que una plantación sobreviva en hábitats forestales de montaña, sometidos a condiciones ambientales especialmente exigentes, no es algo que pueda darse por garantizado. Por eso los datos preliminares del programa de seguimiento resultan especialmente relevantes: del 50% de parcelas ya revisadas, la mitad presenta un buen estado de conservación, un 30% muestra una evolución aceptable, un 15% requerirá actuaciones puntuales de refuerzo y únicamente un 5% necesitará replantear completamente la repoblación. En términos prácticos, el 95% de las plantaciones va por buen camino.
En las poblaciones mediterráneas de tejo predominan los árboles adultos de edades medias y longevas, con escasez de individuos juveniles y ausencia de plántulas , un desequilibrio demográfico que hace especialmente valiosa la introducción de nuevos ejemplares jóvenes. LIFE Teixeres actúa precisamente sobre ese eslabón más débil de la cadena.
Doce huertos clonales para proteger el patrimonio genético
Uno de los avances más innovadores del proyecto es la creación de una red de 12 huertos clonales distribuidos por la Comunitat Valenciana. La idea es tan sencilla como estratégica: ubicar estas infraestructuras cerca de los principales núcleos naturales de tejo para conservar la diversidad genética de las distintas poblaciones valencianas y disponer de material vegetal de alta calidad para futuras actuaciones de restauración.
Hasta el momento ya se han establecido cuatro huertos clonales en la provincia de Alicante. Los dos previstos en la provincia de Valencia comenzarán a implantarse en las próximas semanas, mientras que los seis restantes, en Castellón, se ejecutarán durante la última fase del proyecto. El objetivo es completar la red antes del cierre de LIFE Teixeres. Se trata, en definitiva, de crear un seguro genético para el futuro: aunque las condiciones climáticas se endurezcan, habrá material vegetal adaptado y listo para actuar.
De los montes valencianos a los congresos internacionales
La dimensión científica y divulgativa del proyecto no es menor. Durante estos años, LIFE Teixeres ha participado en congresos científicos nacionales e internacionales, ha organizado jornadas técnicas y procesos participativos con administraciones, propietarios forestales y entidades conservacionistas, y ha desarrollado actividades formativas dirigidas a estudiantes, profesionales y gestores del medio natural.
Entre las iniciativas más destacadas figuran dos citas de alcance internacional: la 4th Mediterranean Plant Conservation Week, celebrada en 2023, y las V Jornadas Internacionales del Tejo de 2026, que reunieron en la Comunitat Valenciana a especialistas de distintos países para compartir experiencias sobre la conservación y gestión de esta especie. Esos encuentros han consolidado al proyecto como un referente europeo en la materia, algo nada desdeñable para una iniciativa de ámbito autonómico.
Durante los próximos meses se completarán las plantaciones pendientes, continuará el seguimiento de las ya realizadas y se elaborarán los documentos técnicos y recomendaciones de gestión que servirán de hoja de ruta para el futuro. El trabajo conjunto, junto con la producción de semillas y la mejora del hábitat, permitirá fortalecer las poblaciones de Taxus baccata y consolidar una estrategia de conservación a largo plazo para este árbol milenario. Porque la gran pregunta no es si el proyecto habrá valido la pena al terminar, sino cuánto durará su huella cuando ya no haya presupuesto que lo sostenga. Los tejos plantados hoy podrían seguir en pie dentro de un milenio.


