El nuevo acuerdo entre la UE (Unión Europea) y los países del Mercosur —Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay— representa un golpe significativo para el sector agrario europeo y, muy especialmente, para los productores valencianos. Cultivos estratégicos para la economía de la Comunitat, como el arroz y los cítricos, se enfrentan ahora a la competencia de productos sudamericanos, lo que amenaza la capacidad del producto nacional para mantenerse competitivo en el mercado. Un nuevo mercado que presume de permitir el libre comercio en una zona que comprende más de 720 millones de consumidores.
El primer paso en la cooperación entre ambas uniones económicas se origina en el año 1999 con el Acuerdo Marco Interregional de Cooperación. Más tarde, el día 6 de diciembre de 2024, se produjo el anuncio oficial del cierre del acuerdo entre la UE y MERCOSUR. El pacto introduce un principio de cooperación comercial entre ambos bloques y permite la reducción del coste arancelario en la exportación e importación de productos, principalmente agroalimentarios.
Y el 9 de enero de este año, el Consejo de la Unión Europea daba luz verde al acuerdo. Con el voto favorable de la mayoría de los Estados miembros, entre ellos España —salvo Francia, Polonia, Irlanda, Austria, Hungría y la abstención de Bélgica—, el acuerdo sigue adelante.
En contrapartida, el sector industrial del MERCOSUR promete eliminar el 90 % de los aranceles de los productos de la UE y con una extensión de 10 años. De esta manera, sectores como el del automóvil, productos químicos, farmacéuticos y del textil se verán beneficiados por el acuerdo.
Asimismo, cabe subrayar que el acuerdo establece la posibilidad de elaborar barreras de respaldo al producto nacional. Además, el acuerdo incide en que su aprobación no conlleva la eliminación de los criterios sanitarios de seguridad alimentaria de los productos importados.
De acuerdo con el mismo Consejo de la Unión Europea, estos mecanismos de salvaguarda permiten mantener los aranceles en la importación de productos “cuando estas perjudiquen a los productores de la UE”, así como la imposición de aranceles que rebajaran los precios de importantes mercados locales como la ternera, aves de corral, cerdo, azúcar, etanol, arroz, miel y maíz.
El acuerdo impulsa a la automoción, la química y el textil
En este sentido, ciertos sectores de la industria química valenciana se pueden ver beneficiados por el acuerdo. Actualmente, los aranceles para estos productos se sitúan en torno al 18 % y, con el trato comercial, se eliminarían. Las pinturas, gases, productos de laboratorio o, especialmente, derivados del plástico presumen de tener una presencia importante en el mercado químico valenciano, sobre todo en la provincia de Castellón.
Por su parte, los componentes para automóviles que se producen en el municipio de Almussafes —con aranceles de entre el 16 %— podrán competir contra el mercado asiático en los países del MERCOSUR.
El acuerdo golpea de lleno a la agricultura valenciana
De esta manera, los agricultores valencianos permanecen atentos a cada momento de las negociaciones entre ambos bloques. Critican que, con la introducción de productos extranjeros, se produciría una caída en los precios de los productos locales y, por consiguiente, la reducción en el margen de beneficios.
Desde organizaciones de agricultores —como el caso de ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores)— critican que “se firme sin igualdad de condiciones”, puesto que, con el acuerdo, se permite la comercialización de productos que incluyen sustancias prohibidas en la UE. Además, denuncian que tan solo se controla el 0,0082 % de los productos agroalimentarios que se importan en la Unión Europea, por lo que reclaman unos controles efectivos que demuestren una correcta eficacia de los mecanismos de salvaguarda.
La filial valenciana —AVA-ASAJA— se suma a la protesta: “esta apertura incrementará el riesgo de introducción de nuevos patógenos que amenazan con destruir nuestras plantaciones”. Además, la asociación de agricultores valencianos no confía en la implantación de los mecanismos de salvaguarda, especialmente después del incremento en las importaciones ucranianas y del recorte en el presupuesto de la Política Agraria Comunitaria (PAC).
A su vez, la naranja se perfila como uno de los productos más perjudicados. Brasil, un gigante en la producción de zumos de cítricos, dispone de la capacidad de introducir en el mercado comunitario hasta 450.000 toneladas de naranja. Una futura escena que se asemeja y, a la vez, agudiza los estragos económicos que supusieron los acuerdos comerciales con Egipto y Sudáfrica.
Asimismo, el arroz valenciano podría sufrir un duro varapalo con la firma del acuerdo. Con la entrada de 60.000 toneladas de arroz, el producto nacional se vería obligado a reducir drásticamente sus precios para competir con un arroz extranjero sin arancel.
Los agricultores valencianos piden al Consell una respuesta inmediata
El campo valenciano ha exigido al Consell medidas concretas de la Generalitat que permitan aliviar al sector agroalimentario ante las consecuencias del acuerdo. Reclaman ayudas económicas, un mejor control del estado fitosanitario y la limitación de los productos importados. Mientras tanto, València vivió el jueves 29 de enero una nueva jornada de movilizaciones callejeras en protesta contra el acuerdo.
Critican que ya antes del acuerdo la balanza comercial con los países del sur de América resultaba negativa para los valencianos, con un déficit de más de 240.000 toneladas. El arroz lidera como el producto más perjudicado, seguido por los cítricos y, en tercer lugar, los productos ganaderos.