No es habitual que dos grandes comunidades autónomas se sienten a revisar juntas los avances de un acuerdo turístico apenas unos meses después de firmarlo. Pero eso es exactamente lo que ha ocurrido en el Instituto Valenciano de Tecnologías Turísticas (Invat·tur), que ha acogido una reunión de seguimiento del protocolo de colaboración suscrito entre Turisme Comunitat Valenciana y la Comunidad de Madrid —un acuerdo que nació en el arranque de Fitur 2026 con una ambición clara: construir un eje nacional de inteligencia turística.
Un pacto que echó a andar en Fitur
El origen de esta colaboración se remonta al pasado mes de enero, cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, firmó con el president de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca, un protocolo de colaboración para compartir estrategias turísticas, llegar a los mercados más lejanos y mejorar la proyección internacional de ambas regiones. El escenario elegido no fue casual: FITUR, la mayor feria de turismo del país, es el lugar donde los grandes acuerdos del sector se escenifican ante el mundo.
A través de este protocolo, ambas administraciones expresan su voluntad de colaborar y compartir conocimientos, especialmente en ámbitos como la innovación y la inteligencia turísticas, la puesta en marcha de proyectos piloto, la aplicación de tecnología al sector y la formación. Su finalidad es mejorar la competitividad, sostenibilidad y calidad de la oferta de ambos destinos, por lo que intercambiarán buenas prácticas entre sus equipos técnicos, enfocadas también al desarrollo de iniciativas comunes de promoción.
El president Pérez Llorca señaló que este eje permitirá "conocer mejor a las personas que vienen a visitarnos y ser más efectivos en nuestra política turística", subrayando que cualquier mejora en este ámbito repercute directamente en la felicidad de millones de personas. Una declaración que puede sonar grandilocuente, pero que tiene base económica: el turismo está en camino de convertirse en el 10% del PIB madrileño, generando 300.000 empleos.
La reunión de seguimiento: más que una formalidad
La sesión celebrada en Invat·tur ha reunido a representantes de alto nivel de ambas administraciones. Por parte valenciana, asistieron el secretario autonómico de Turismo, José Manuel Camarero; el director general de Turismo, Israel Martínez; y el director de Invat·tur, Jordi Bataller. Madrid estuvo representada por el viceconsejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martín, y la directora general de Turismo y Hostelería, Laura Martínez. La Generalitat también sumó al secretario autonómico de Innovación, Eduardo Pascual Martínez, y al director general de Administración Local, José Antonio Redorat Fresquet, un detalle que revela hasta qué punto este acuerdo trasciende lo meramente turístico.
Pero quizá lo más significativo de esta jornada fue otra cosa: por primera vez, el sector privado valenciano se incorporó de forma activa al seguimiento del protocolo. Alrededor de la misma mesa se sentaron representantes de Hosbec, Aptur, APHA, la Asociación del Sector Terciario Avanzado, las cámaras de Comercio de Valencia y Alicante, la Federación de Campings de la Comunitat Valenciana, Conhostur y Adestic, además de los municipios de Finestrat, El Campello, Altea, La Nucía y Elche. El resultado es una visión más completa del territorio: no solo la administración habla, también hablan quienes gestionan hoteles, apartamentos, campings y negocios de proximidad.
Inteligencia turística: más que tecnología
Entre los temas abordados figuraron la innovación, la digitalización, la transferencia de conocimiento y la formación. Conceptos que, en la práctica, se traducen en algo concreto: usar datos para anticipar comportamientos de los viajeros, optimizar la oferta y reducir la dependencia de la estacionalidad. "El turismo ya no es estacional, queremos que nos visiten todos los meses del año y no se queden solo en la capital, en el caso de Madrid, o en las playas de la Comunidad Valenciana" , señaló Díaz Ayuso en el momento de la firma.
Invat·tur, que ejerció de anfitrión, no es un espacio elegido al azar. Se trata del principal centro de investigación aplicada al turismo de la Comunitat Valenciana, una institución que lleva años trabajando en digitalización, sostenibilidad y análisis de datos turísticos, y que ahora se convierte en uno de los pilares sobre los que se construirá la cooperación técnica entre ambos territorios.
Un modelo que mira al exterior
La alianza entre Madrid y Valencia no consiste en una fusión de marcas, sino en una estrategia compartida para coordinar promoción, aplicar tecnología, intercambiar conocimiento y proyectarse conjuntamente en el exterior. Un modelo de cooperación que busca atraer más visitantes, durante más tiempo y con una oferta más diversificada. Dicho de otro modo: dos destinos que podrían competir entre sí deciden que resulta más rentable sumar que rivalizar.
Esta reunión de seguimiento confirma que el acuerdo no se quedó en el escaparate de FITUR. La presencia del tejido empresarial valenciano y la incorporación de municipios costeros de la provincia de Alicante —como Altea, El Campello o Finestrat— apuntan a que la colaboración busca aterrizar en el territorio real, más allá de los grandes titulares institucionales. Si la inteligencia turística sirve para que un hotelero en La Nucía o un gestor de apartamentos en Elche tome mejores decisiones gracias a datos compartidos con Madrid, el protocolo habrá cumplido, al menos en parte, su promesa.


