Valencia traza su hoja de ruta humanitaria hasta 2032: así responderá el Consell ante futuras crisis globales

La Generalitat Valenciana prepara su II Estrategia de Acción Humanitaria 2026-2032, que se presentará en octubre y definirá su respuesta ante crisis globales.

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Consejo Valenciano de Cooperación
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Cuando los terremotos sacudieron Venezuela en junio de 2026 — dejando al menos 589 muertos y casi tres millones de heridos, con hasta 6,7 millones de personas potencialmente afectadas — la respuesta internacional puso a prueba la solidez de los sistemas de cooperación. La Comunitat Valenciana no quiso quedarse al margen entonces, y tampoco quiere estarlo en el futuro. Por eso, este jueves el Consejo Valenciano de Cooperación celebró una reunión extraordinaria para debatir la II Estrategia Valenciana de Acción Humanitaria 2026-2032, el documento que marcará durante los próximos seis años cómo actúa la Generalitat cuando el mundo se rompe.

Un plan construido entre todos

La reunión, presidida por la consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia, Elena Albalat, no fue un trámite burocrático al uso. El órgano consultivo y de participación de la cooperación valenciana analizó tanto el contenido de la futura Estrategia como el Diagnóstico de Acción Humanitaria que servirá de base para su desarrollo. Ambos documentos son fruto de un proceso de trabajo compartido en el que han participado administraciones públicas, organizaciones no gubernamentales y especialistas del ámbito académico, lo que le otorga una legitimidad difícil de cuestionar.

Representantes de entidades y administraciones públicas agradecieron al Consell el impulso dado a la nueva Estrategia. No es para menos: en un contexto internacional donde las crisis humanitarias se suceden con una frecuencia que ya no sorprende, contar con un marco de actuación claro y consensuado marca la diferencia entre responder de forma eficaz o improvisar bajo presión.

La Comunitat Valenciana, referente nacional en cooperación

Los datos que maneja la Generalitat hablan por sí solos. Durante la legislatura actual, la cooperación valenciana ha llegado a 11,3 millones de personas —más de la mitad mujeres e infancia— en 53 países de todo el mundo, gracias a la labor de 121 agentes y 429 entidades socias sobre el terreno. Una red que, traducida a términos cotidianos, equivale a haber tocado la vida de más personas que la población entera de países como Bélgica o Portugal.

Más allá de los números, el Consell ha alcanzado un reconocimiento que pocas comunidades autónomas pueden presumir: se ha convertido en el segundo Gobierno autonómico que más dona en materia de cooperación de toda España. No es una medalla simbólica. Es el resultado de una apuesta política sostenida en el tiempo, en un ámbito donde la voluntad de gastar no siempre va acompañada de mecanismos para hacerlo bien.

Octubre, la fecha clave

La presentación pública de la II Estrategia Valenciana de Acción Humanitaria está prevista para el próximo mes de octubre. Hasta entonces, el documento —que definirá las prioridades, objetivos y líneas de actuación de la Generalitat en acción humanitaria hasta 2032— seguirá perfilándose. El marco que establece es ambicioso: orientar la cooperación valenciana ante crisis, conflictos y desastres que afectan a las poblaciones más vulnerables del planeta, con la vista puesta no solo en la respuesta inmediata, sino también en la prevención.

"Un actor de cooperación consciente como la Generalitat debe plantear su acción humanitaria de modo que pueda contribuir a respuestas coordinadas sumando aquellos elementos en los que aporte valor añadido mientras que vela para que la ciudadanía sea sensible, conozca y apoye una política pública comprometida, solidaria e inteligente" - Elena Albalat, consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana

La frase de Albalat resume, en realidad, un debate más amplio sobre qué papel deben jugar las regiones en la acción humanitaria global. Frente a un escenario donde gobiernos de decenas de países, desde Estados Unidos hasta España, pasando por México, Ecuador o Brasil, acudieron en ayuda de Colombia tras su fuerte sismo de agosto , la capacidad de sumar desde lo local a lo global se vuelve cada vez más estratégica. La II Estrategia Valenciana de Acción Humanitaria no es solo un documento de planificación: es la apuesta de una comunidad autónoma por tener voz propia —y acción propia— en los momentos en que el mundo más lo necesita.