Seis niños y una furgoneta: cómo la Diputació de València lucha contra el vaciado rural con un millón de euros en tres años

La Diputació de València ha destinado más de 1 millón de euros a comedores, transporte y actividades extraescolares en 86 municipios rurales desde 2023.

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El president de la Diputación, Vicent Mompó, en la furgoneta que conecta pueblos
El president de la Diputación, Vicent Mompó, en la furgoneta que conecta pueblos
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Seis niños suben cada mañana a una furgoneta en Benigànim rumbo al colegio público Santa Anna de Bellús. Un trayecto corto en kilómetros, pero enorme en lo que representa: sin esos seis alumnos, la escuela de Bellús podría cerrar. Y sin la escuela, Bellús pierde una de sus últimas razones para no vaciarse del todo. Esa es, en esencia, la lógica que hay detrás de la apuesta de la Diputació de València, que ha destinado 1.090.070 euros a servicios escolares de 86 municipios rurales de la provincia desde 2023.

Un millón de euros contra el éxodo rural

La cifra no es arbitraria ni cosmética. Durante los últimos tres cursos, la institución provincial ha articulado un programa de subvenciones que cubre tres flancos clave en los pueblos más pequeños: el transporte escolar, los comedores y las actividades extraescolares. Para el curso 2026/27, el presupuesto aprobado asciende a 257.000 euros, repartidos entre estas tres líneas de actuación.

El contexto importa. Según datos de la Secretaría General para el Reto Demográfico, tres de cada cuatro municipios en España han perdido población desde 2001, y ocho de cada diez municipios menores de 5.000 habitantes han visto reducirse su censo en la última década. En ese escenario, el cierre de las escuelas rurales no frena por sí solo el despoblamiento, pero su clausura sí contribuye a reforzar el proceso de despoblación. Mantenerlas abiertas, por tanto, es mucho más que una cuestión educativa.

La furgoneta de Bellús, un símbolo con precio

El caso de Bellús ilustra con precisión quirúrgica el problema. La localidad pertenece al Centro Rural Agrupado (CRA) 'Riu d'Albaida', y su colegio depende, en parte, de que los niños de Benigànim puedan llegar hasta allí. Las familias que, por razones concretas, no quedan cubiertas por el sistema de transporte de la Generalitat encuentran en esta ayuda provincial su única solución práctica.

El coste total del servicio de transporte en Bellús es de 19.800 euros por curso. La Diputació aporta 9.000 euros a través de su área de Desarrollo Territorial Sostenible. Desde el curso 2023-24 hasta el actual 2026-27, Bellús ha recibido un total de 37.000 euros entre transporte escolar y comedor. Una inversión modesta en términos absolutos, pero decisiva para que el pueblo no pierda su colegio.

"Sin la asistencia de estos alumnos en el colegio de Bellús, este pequeño pueblo vería en peligro su viabilidad, obligando a los niños de Bellús a matricularse en escuelas de otros municipios y, por lo tanto, contribuyendo a la despoblación de esta localidad" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València

Mompó acompañó personalmente al alumnado en el trayecto de esa furgoneta escolar, donde le esperaba la alcaldesa de Bellús, Ana Huguet. Un gesto simbólico, sí, pero que pone cara a una política que de otro modo quedaría reducida a líneas presupuestarias.

Ocho municipios beneficiados por el transporte escolar este curso

La partida dedicada al transporte escolar para 2026/27 es de 72.000 euros, distribuidos en ayudas de 9.000 euros por municipio. Los ocho beneficiarios de este curso son:

  • Barxeta
  • Bèlgida
  • Bellús
  • Benicolet
  • Cofrentes
  • Cortes de Pallás
  • Llutxent
  • Segart

Todos comparten denominador común: son municipios rurales donde el sistema ordinario de transporte de la Generalitat no da respuesta completa a las necesidades específicas de algunas familias. La ayuda provincial actúa, en esos casos, como red de seguridad.

Comedores con producto de proximidad y extraescolares en pueblos sin escuela

Las subvenciones al comedor escolar tienen un matiz interesante: las ayudas se refuerzan cuando los municipios apuestan por productos de proximidad en la elaboración de los menús. Una forma de vincular la política educativa con el tejido agroalimentario local. También se contempla la compensación de los posibles sobreprecios en comedores con pocos alumnos, que históricamente han tenido que soportar costes por ración más elevados por la falta de economía de escala.

La línea de actividades extraescolares, dotada con 125.000 euros para este curso, llega incluso más lejos: beneficia a 24 municipios o núcleos de población de menos de 300 habitantes, aunque no tengan centro escolar propio. Es decir, la Diputació financia actividades formativas más allá del horario lectivo en lugares donde, paradójicamente, ya no queda ningún aula. Una apuesta para facilitar la conciliación laboral y familiar en entornos donde cada servicio que desaparece es un argumento más para marcharse.

La escuela rural ha adquirido el carácter de símbolo en la lucha contra la despoblación, pues posee un valor en la autoestima de los municipios y es un servicio valorado por familias jóvenes en sus dinámicas de asentamiento poblacional. Que la Diputació de València haya sostenido esta inversión durante tres cursos consecutivos —y la haya ampliado— sugiere que, al menos en la provincia, ese símbolo todavía se considera digno de financiación. La pregunta que queda en el aire es cuántos Bellús hay aún en lista de espera.