Que una región golpeada por una de las DANAs más devastadoras de su historia reciente sea hoy un referente mundial en adaptación climática tiene algo de paradoja poderosa. Y, sin embargo, eso es exactamente lo que ocurre: la Comunitat Valenciana acogerá del 20 al 23 de septiembre una misión internacional del programa europeo IURC (International Urban and Regional Cooperation) en la que representantes de ciudades y regiones de Europa y Asia-Pacífico vendrán a aprender de la experiencia valenciana frente a inundaciones y olas de calor.
De Kioto a Christchurch, pasando por Hamburgo
La lista de participantes da la medida de la relevancia de la cita. Se sentarán en la misma mesa —y recorrerán los mismos humedales y depósitos pluviales— delegados de Bolonia (Italia), Sofía (Bulgaria), Hamburgo (Alemania), Kioto y Kawasaki (Japón), Pimpri Chinchwad (India) y Christchurch (Nueva Zelanda). Ciudades que, pese a encontrarse en extremos opuestos del planeta, comparten un mismo problema: cómo proteger a sus habitantes de un clima cada vez más impredecible y extremo.
Todos ellos forman parte de la Comunidad de Prácticas de Adaptación Climática del programa IURC, una iniciativa financiada por la Unión Europea que conecta más de 130 ciudades y regiones de Europa, Asia, Australasia y América para intercambiar soluciones ante retos urbanos compartidos. Y en este caso, la Comunitat Valenciana no es una participante más: es quien lidera esa comunidad.
Cuatro días para entender cómo se convive con el agua y el calor
Durante cuatro jornadas de trabajo, el programa combinará sesiones técnicas y talleres con visitas sobre el terreno a algunos de los proyectos más singulares impulsados por la Generalitat Valenciana. Entre las paradas previstas figuran la red de sensores y refugios climáticos de València, los humedales artificiales del Tancat de la Pipa en l'Albufera, el parque inundable de La Marjal en Alicante y los depósitos pluviales de la ciudad de València. También se presentará el futuro Sistema Metropolitano de Parques, un proyecto de largo alcance concebido precisamente después de la DANA de octubre de 2024.
No es casualidad que todos esos ejemplos sean, en distinta medida, respuestas al agua: demasiada o demasiado poca, que llega de golpe o que abrasa desde el cielo. La agenda refleja los grandes retos que comparten los territorios participantes: la gestión del riesgo de inundaciones, la adaptación a las olas de calor, la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza —como los propios humedales artificiales—, la gestión de residuos, el uso de plataformas de datos climáticos y la implicación de la ciudadanía en las políticas de resiliencia.
Más que una visita: proyectos piloto conjuntos en el horizonte
La misión no se plantea como un intercambio simbólico de buenas prácticas, sino como el punto de partida para diseñar proyectos piloto conjuntos y estrechar la cooperación entre todas las ciudades implicadas. El programa IURC, financiado por la Comisión Europea, está orientado precisamente a que la cooperación entre ciudades genere resultados concretos y transferibles, no solo inspiración mutua.
Para la Generalitat, este encuentro se inscribe en una estrategia más amplia de presencia internacional. El pasado mes de junio, una delegación valenciana participó en la World Cities Summit de Singapur, en el marco de otra comunidad del mismo programa IURC, esta vez centrada en vivienda asequible y cohesión social. Allí no solo compartieron la experiencia valenciana en regeneración urbana, sino que también estudiaron de primera mano las soluciones de Singapur en planificación urbana.
La imagen resultante es la de una región que, lejos de haber quedado marcada solo por el trauma de sus inundaciones, ha convertido la adversidad en conocimiento exportable. Ciudades de cuatro continentes llegarán en septiembre con preguntas; Valencia espera tener, al menos, algunas respuestas.

