Valencia acoge el encuentro anual de los Consejos Económicos y Sociales de España, con Antón Costas y el president Pérez Llorca como protagonistas

El president Pérez Llorca recibió en audiencia a los presidentes de los CES autonómicos y del CES de España, reunidos en Valencia para debatir cuestiones de actualidad socioeconómica.

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Palau de la Generalitat
Palau de la Generalitat

Valencia se convirtió en el escenario del diálogo social institucional de alto nivel. El president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, recibió en audiencia a los presidentes y secretarios generales de los Consejos Económicos y Sociales (CES) autonómicos y del Consejo Económico y Social de España, reunidos en la ciudad con motivo de su encuentro anual para abordar las grandes cuestiones socioeconómicas y laborales del momento. Una cita que pone sobre la mesa una pregunta tan sencilla como urgente: ¿quién vela, desde la esfera consultiva, por que la economía y el bienestar social avancen al mismo ritmo?

Costas y Móner, las dos caras del diálogo social

Entre los participantes en el encuentro destacó la presencia de Antón Costas, presidente del CES de España, y de Fernando Móner, presidente del CES de la Comunitat Valenciana. Costas, catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona, preside el Consejo Económico y Social desde mayo de 2021 y es una de las voces más reconocidas en materia de reforma económica y cohesión social en el país. Para Costas, el mayor logro del CES es la institucionalización del diálogo social permanente, como instrumento facilitador de acuerdos sociales frente a los grandes retos y de mejora de la calidad del proceso legislativo.

No es un detalle menor que sea precisamente Valencia la ciudad elegida para esta reunión. La Comunitat Valenciana, que atraviesa un proceso de reconstrucción social e institucional tras los episodios de la DANA, representa en este momento un laboratorio vivo de lo que significa articular respuestas colectivas ante desafíos imprevistos. Que los máximos representantes del diálogo social se reúnan aquí no es solo protocolo: es también un mensaje.

Qué son y para qué sirven los Consejos Económicos y Sociales

El Consejo Económico y Social de España es un órgano consultivo del Gobierno en materia socioeconómica y laboral, configurado como un ente de derecho público con personalidad jurídica propia, plena capacidad y autonomía orgánica y funcional para el cumplimiento de sus fines. En la práctica, actúa como un puente entre el poder ejecutivo, los agentes sociales y la sociedad civil: analiza, emite dictámenes y alerta sobre tendencias que, a menudo, tardan años en llegar al debate político.

Cada comunidad autónoma cuenta con su propio CES, lo que convierte este encuentro anual en una oportunidad única para poner en común los diagnósticos territoriales y contrastarlos con la visión estatal. Antón Costas ha señalado en diversas ocasiones que la desigualdad es una cuestión central en el trabajo del CES, y ha advertido de que parece haberse debilitado la relación entre crecimiento económico y progreso social. Una preocupación que resuena con igual intensidad en los territorios que en Madrid.

El reto de crecer sin dejar a nadie atrás

Costas ha abogado por un nuevo contrato social que, en su opinión, debe basarse en el mayor consenso posible para impulsar la economía de manera inclusiva, generar empleos de calidad para más gente y en más lugares, y crear corrientes favorables para evitar el oportunismo político ante la agenda reformista en materia socioeconómica y laboral. Un discurso que, lejos de quedarse en lo abstracto, se traduce en recomendaciones concretas sobre formación profesional, mercado de trabajo o cohesión territorial.

La audiencia con el president Pérez Llorca supone, en ese contexto, algo más que un acto de cortesía institucional. Es la señal de que la Generalitat Valenciana reconoce el peso consultivo y técnico de estos organismos en la toma de decisiones públicas. En tiempos en que la desconfianza ciudadana en las instituciones es una constante de los barómetros de opinión, espacios como este —discretos, técnicos, alejados del ruido mediático— cobran un valor especial: el de construir consenso donde el debate político a menudo solo encuentra confrontación.